Palacio de Schönbrunn, residencia veraniega de los Habsburgo y la emperatriz Sissi

PALACIO DE SCHÖNBRUNN -VIENA- AUSTRIA.
Recorrer sin prisas Europa, saboreando sus rincones rebosantes de historia, es un deleite similar a un gran manjar servido en una mesa con fina cubertería de plata.
Nos seduce con sus románticos canales Venecia, nos enamora la Torre Eiffel en París, iluminada en la noche como un faro celestial, o Roma, la ciudad eterna, escenario de luchas a vida o muerte en los anfiteatros.
Viena y sus edificios emblemáticos, monumentales, rezuman pasado, nos hablan de la conquista de la ciudad por parte de las aguerridas tropas de Napoleón.
Viena son tranvías, gigantescos monumentos y efigies, bellísimos parques y palacios, un reflejo deslumbrante del esplendor de Austria de la época de la emperatriz María Teresa y la Casa de los Habsburgo.
Uno no puede marcharse de Viena sin detenerse embelesado y minúsculo ante la inmensa Catedral de San Esteban, con su nave central gótica y altares barrocos, o el edificio de La Ópera; impresionantes interiores y una ornamentación profusa que corta el aliento.
Sin embargo voy a detener este esbozo de recorrido virtual ante los pies del majestuoso Palacio de Schönbrunn.
Rodeado de elegantes y frondosas áreas boscosas se abre ante nuestra mirada curiosa como un milagro o una ilusión óptica el Palacio de Schönbrunn, nombre que deriva de dos términos: "Schöne brünen", "hermosa fuente de bellas aguas".
El arquitecto Von Erlach comienza los trabajos allá por los años 1692-1713 como encargo de Leopoldo I para su hijo Jose I. Son de aquella etapa algunos de los impresionantes interiores de estilo rococó.
El Palacio de Schönbrunn, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996, fue residencia veraniega de la emperatriz Sissi y la Casa de los Habsburgo

Uno se ve contagiado por una especie de "asfixia emocional" cuando camina por estas salas inmensas, y la mirada se pierde entre los destellos de las rutilantes alhajas y fabulosos tesoros o las pinturas fascinantes que ornan los techos y paredes.
El Palacio de Schönbrunn es inmenso y posee más de 1400 estancias. Vivió su época de máximo esplendor con la llegada de la emperatriz María Teresa, hija de Carlos VI y madre de María Antonieta de Austria, quién fuera la última reina absolutista de Francia.
El emperador Maximiliano II lo cederá a la Casa de los Habsburgo en 1569. Hasta entonces había sido propiedad del Monasterio de Kloesterneuburg.
Se convertirá este palacio suntuoso, rodeado de impresionantes jardines ornamentales y policromados como una acuarela impresionista, en residencia de verano para los Habsburgo, quiénes por aquella época establecían una férrea hegemonía en media Europa que abarcaría más de 6 siglos.

Proviene el nombre de los Habsburgo del castillo Habichtsburg, (Castillo del azor), donde habitaron entre los siglos XI-XIII en el antiguo condado de Suabia.
Hablar del Palacio de Schönbrunn es evocar la figura de la mítica y bellísima emperatriz bávara Sissi. El emperador Francisco José la desposa en el año 1854.

RETRATO DE LA EMPERATRIZ SISSI.
Se sabe que pasó por duras etapas de su vida en las que se sintió muy infeliz. No podía pasar tiempo con su familia, enfermó y deprimida abandonó la residencia palaciega para volver años después y hacerse cargo de los asuntos de estado.
Un terrorista italiano la asesinaría asestándole una puñalada letal en el corazón en el año 1898 cuando se encontraba en Ginebra.

VÍCTOR VIRGÓS. BLADERUNNER.BLOGDIARIO.COM
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Sarahemodialisis (24-02-2010 15:15)
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Autor: Victor Virgós (505 noticias)
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