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"Vi que no había parking y entendí que no existía"

04/05/2010 23:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un herido en el atentado perpetrado el 30 de diciembre de 2006 en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas (Madrid), cuyos presuntos autores están siendo juzgados en la Audiencia Nacional, relató este martes ante el tribunal que tras la explosión se encontró con una joven "muy alterada" que le aseguró que su novio se encontraba en el aparcamiento dónde había estallado la furgoneta-bomba. "Yo venía justamente de ver que no existía el parking y entendí la situación grave, que su novio no existía", explicó.

Durante la segunda sesión del juicio que comenzó ayer contra los tres presuntos autores del atentado, Igor Portu, Mattin Sarasola y Mikel San Sebastián, este testigo explicó que la explosión le sorprendió cuando se dirigía a su puesto de trabajo en el aeropuerto, después de aparcar su coche, y caminaba por una de las pasarelas del aparcamiento. Aunque el estallido le "lanzó contra el suelo", se puso a disposición de las fuerzas de seguridad, porque es voluntario del Samur-Protección Civil.

Ante el tribunal, presidido por el juez Alfonso Guevara, el herido relató que, nada más producirse la explosión, vio que "sólo había un hueco donde había estado el parking" y únicamente permanecían en pie "cuatro columnas metálicas que ardían como madera". Cuando se dirigió a las pistas de aterrizaje se encontró con dos mujeres, una de las cuales gritaba preguntando por su novio y a la que se acercó para prestarle ayuda.

La chica le explicó que su pareja estaba en el aparcamiento y este testigo vio enseguida que la situación era grave. "Pensé, si el parking no existe, su novio no existe", explicó el hombre, que indicó que la llevó hasta la Guardia Civil para informarles de esta desaparición, que después resultó ser la de uno de los dos fallecidos, Diego Armando Estacio.

En el juicio testificaron también la madre y la hermana de este joven, que relataron que se encontraban en Italia cuando sucedió el atentado y explicaron que Estacio llevaba dos años trabajando en España cuando falleció. Sus dos intervenciones, breves, se vieron marcadas por las constantes interrupciones del juez Guevara, que tildó de "impertinentes" la mayoría de las preguntas de la acusación particular que las representa. Finalizado el juicio, varios abogados expresaron su malestar por la "falta de sensibilidad" del magistrado ante las víctimas.

"PUDE SER LA TERCERA VÍCTIMA"

También declaró otro testigo que resultó herido en la explosión y que aseguró que no se convirtió "en la tercera de las víctimas del terrorismo" porque no se quedó durmiendo en el coche que tenía aparcado en el piso inmediatamente superior al de la furgoneta-bomba como tenía intención de hacer. En cambio, se quedó sentado en una pasarela, en la que se encontraba cuando estalló el artefacto explosivo.

La fuerza de la deflagración le empujó contra una barandilla y le provocó lesiones en la vista y el oído de las que no se ha recuperado totalmente. "Me han dicho que ya no me pueden hacer nada, es algo crónico", explicó el hombre, que aseguró que desde entonces no trabaja.

Además, también sufrió daños materiales, ya que su coche quedó totalmente destrozado. De hecho, aseguró que no se pudo "encontrar nada" de él, ya que tenía el depósito de gasolina lleno y no apareció "ni la placa ni un número ni nada". Sin embargo, explicó que todavía lo está pagando.

DETENCIÓN VIOLENTA DE LOS ACUSADOS

Previamente a estos testimonios declararon varios agentes de la Guardia Civil que participaron en la detención de Portu y Sarasola el 6 de enero de 2008 en la localidad guipuzcoana de Mondragón y que están imputados por un delito de torturas, que está siendo investigado por un juzgado de San Sebastián, y que, a preguntas del fiscal Daniel Campos, relataron cómo se produjo el arresto.

El sargento que dirigió el dispositivo explicó que se encontraban circulando por Mondragón cuando observaron a dos individuos que bajaban del monte con sendas mochilas y que parecían querer subirse a una furgoneta y decidieron parar para identificarlos. Según el agente, se les pidió el DNI y los dos hombres lo entregaron sin oponer resistencia, pero cuando se disponía a contrastar los datos del documento de identidad los dos emprendieron la huida.

El sargento salió corriendo hacia uno de ellos, después identificado como Igor Portu, y consiguió detenerlo "haciéndole un placaje", en el mismo momento en que otro compañero se precipitaba contra el presunto etarra, que opuso "una resistencia muy activa" contra los agentes, aunque finalmente lograron "reducirle", esposarle y conducirle a un coche.

Otro de los agentes que intervino en la detención insistió en que tanto Portu como Sarasola hicieron uso de una "violencia y resistencia activa muy grave", por lo que se vieron "obligados a ejercer una fuerza proporcional e imprescindible" para "contrarrestar" esa violencia. El sargento explicó también que en el momento de la detención todos los agentes llevaban un "chaleco táctico" que, además de llevar protección antibalas, porta una cantidad importante de material, que pesa "más de diez kilos".

Según el jefe del operativo, una vez detenidos los supuestos etarras --a los que se le incautaron dos revólveres y munición--, se les trasladó en dos vehículos camuflados hacia Intxaurrondo "a toda prisa" y sin que se produjeran "paradas ni incidentes violentos".

La cuestión de las torturas que Portu y Sarasola denunciaron haber sufrido durante su detención y en las horas posteriores, y que son objeto de un procedimiento en San Sebastián, planeó durante la segunda sesión del juicio. En total, declararon cuatro agentes de la Guardia Civil imputados en esta causa, que coincidieron en negar haber usado una violencia mayor de la necesaria. Además, la abogada que defiende a los tres supuestos etarras --y que apenas ha intervenido en el juicio-- anunció que renunciará a una prueba pericial que había propuesto, consiste en la declaración de médicos forenses que debían ratificar informes realizados.

Por la mañana, testificaron dos miembros del Instituto Armado que participaron en los interrogatorios efectuados a Sarasola y que aseguraron que las declaraciones del presunto etarra se produjeron de manera "voluntaria". En esto coincidió también el abogado de oficio que le asistió en estos interrogatorios y ante el juez de instrucción de la Audiencia Nacional, quien explicó que el detenido respondió "natural y espontáneamente" a las preguntas que se le iban realizando.

El juicio, que está previsto que finalice el jueves, continuará mañana con la prueba pericial y documental. Los tres acusados se enfrentan a los 900 años de cárcel que el fiscal Daniel Campos ha solicitado para ellos. Además, el representante del Ministerio Público pide que indemnicen con 500.000 euros a la familia de cada fallecido.


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