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La parte contratante y demasiadas segundas partes

26/08/2011 08:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image"Haga el favor de poner atención en la primera cláusula porque es muy importante. Dice que... la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte". Es el arranque de Una Noche en la Ópera de los Hermanos Marx y recuerda increíblemente al diálogo de besugos protagonizado esta semana por Rodríguez Zapatero y Rajoy.

Tras ponerse de acuerdo en modificar la Constitución sin consultar al pueblo soberano para incluir un techo al gasto, ayer a última hora anunciaban que impondrán ese techo -y esa reforma consitucional- sin techo. ¿Cómo se hace eso? Fácil, con un texto vago, falto de contenido y absolutamente impreciso que no contendrá ninguna cifra de límite. Algo, que presumiblemente puede cambiar si Merkel, Sarkozy o algún banquero tose, claro está.

¿Para qué modificar la Constitución del modo tan ruin como se hará si sólo se va a incluir una declaración de intenciones, reservando la amputación al Estado de Bienestar para una Ley Orgánica posterior? Es absurdo, frívolo y una auténtico insulto a la inteligencia del pueblo. El 'candidato Alfredo', a quien se atribuye la paternidad de esta fórmula, queda como  alguien brillante... ni tan siquiera conciliador. Más bien al contrario, si ya fue humillado en el Congreso -y rematado por Rajoy- cuando Zapatero anunció la reforma constitucional en el Congreso, ahora su sumisión sólo es comparable a su falta  de principios o, al menos, a los vaivenes de sus premisas -no sorprende, pues  en los vaivenes  del Gobierno de los dos últimos años él mismo tuvo mucho que ver.

El texto de la reforma constitucional -ardemos en deseos de leerlo- es tan vago, que bien podría incorporarse la frase lapidaria de Zapatero en la Cumbre de Copenhague: "La Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento". Si lo que quiere es poner su sello personal en la Constitución, adelante... incluso Rajoy puede contar algo de su niña... Ironizo, porque aunque sea una falta de respeto para los Hermanos Marx, esto cada día se parece más a una de sus comedias... incluso en el fin del diálogo:

- Eso si que no me gusta nada.

- ¿Qué le encuentra?

- Nunca segundas partes nunca fueron buenas.

Y en España ya llevamos demasiadas partes.


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d-bnews.blogspot.com
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