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¿Puede el Partido Popular seguir el mismo destino que la extinta UCD?

26/05/2014 23:14 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Desde hace unos meses, se habla en conversaciones, domésticas, cafeterías, debates, tertulias, etc. sobre el impacto en la opinión pública española de las políticas, en buena parte recomendadas por la Unión Europea, del Partido Popular y de su desgaste electoral. También, por los mismos motivos del Partido Socialista. Y hay personas que se preguntan ¿puede el Partido Popular seguir el mismo destino que la extinta UCD?

En los Estados Generales, en la Francia del siglo XVIII, a la derecha se sentaban los representantes de las opciones políticamente conservadoras, el clero, Primer Estado, la nobleza, Segundo Estado, y a la izquierda las opciones más progresistas, los ciudadanos, el Tercer Estado. Este esquema de derechas o izquierdas, según la tendencia política, se sigue utilizando hasta hoy y es el que usaremos en este análisis.

Haciendo un poco de historia

La Unión de Centro Democrático (UCD) fue una coalición de partidos de centro, fundada por Adolfo Suárez. Gobernó España desde 1977 hasta 1982, incluyendo la legislatura constituyente en la que se sacó adelante la actual Constitución Española de 1978.

En 1981, por varios motivos, pero el principal por los conflictos internos dentro del partido, el Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez dimitió de la Presidencia del Gobierno, siendo su sustituto hasta el fin de la legislatura Calvo-Sotelo. En la investidura de este se produce el fallido intento de golpe de Estado del 23 de febrero.

A partir de este momento, se vislumbra la descomposición del partido. A pesar de una aceptable gestión gubernativa de Calvo-Sotelo con un perfil más tecnócrata que político, no logra el apoyo popular, debido al aumento del paro, la galopante inflación y la gran crisis económica que vive el país.

Por otra parte, el partido sufre numerosas fugas, cuatro diputados encabezados por Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, se integran en las filas de Alianza Popular y en marzo otros 10 diputados del sector socialdemocrata de UCD liderados por Francisco Fernández Ordóñez fundan el Partido de Acción Democrática, que más tarde se integraría en el PSOE, el sector democristiano crea el Partido Demócrata Popular, Antonio Garrigues Walker funda el Partido Demócrata Liberal integrando en él a los sectores liberales de UCD, base del futuro Partido Reformista Democrático. Finalmente, el propio Adolfo Suárez, alma del partido, lo abandona y crea Centro Democrático y Social (CDS).

En las elecciones generales de 1982, con Landelino Lavilla como líder de UCD, el partido se hunde, pasando de 168 diputados a tan sólo 11, venciendo de forma aplastante las elecciones el PSOE de Felipe González.

UCD se disuelve oficialmente el 18 de febrero de 1983, aunque su grupo parlamentario seguiría funcionando hasta el final de la legislatura, en 1986.

¿Por qué se hunde la UCD?

A pesar de su política moderada y su prudente gestión, en 1982 el pueblo español consideró que la UCD no debería repetir legislatura. A mi juicio son varias las razones:

1.- Aglutinaba distintas tendencias, desde la derecha al centro-izquierda y no funcionaban armónicamente, ni unidas. Si bien se consideraba que su agrupación había sido útil, de cara a una transición pacífica a la democracia y a la redacción de la Constitución, en 1982 se veía como algo superado.

2.- Las rivalidades, desunión y la dimisión de Adolfo Suárez dieron una imagen de partido anárquico, desunido y con numerosas ambiciones de poder.

3.- Perdía votos por la izquierda. Los votantes más progresistas de la UCD optaron por votar al PSOE de Felipe González, al que le veían con más futuro.

4.- Perdía votos por la derecha. Sus votantes más conservadores decidieron optar por la Alianza Popular de Manuel Fraga, que pasaría de 10 votos a nada menos que 106.

¿Puede pasarle lo mismo al Partido Popular?

Hay que partir de la base de que la historia nunca se repite. La UCD no es el PP, ni estamos en 1982. Sin embargo, se advierten ciertas analogías:

El Partido Popular no puede abarcar desde la extrema derecha hasta el centro. Liberales, conservadores, ultraconservadores, democrata-cristianos, centristas y otras corrientes que existen en el Partido Popular no funcionan armonicamente porque no pueden funcionar. En el resto de Europa existen en el arco parlamentario partidos de centro, centro-derecha, derecha, liberales, extrema derecha, etc. A esto hay que añadir la gestión de Mariano Rajoy, que va completamente por libre.

Su política antisocial le va a ocasionar una enorme fuga de votos por la izquierda. Las políticas antisociales del Gobierno de Mariano Rajoy han traído un gran descontento popular, sobre todos en las clases medias y bajas. El PSOE no se recupera, pero Izquierda Unida captará votos de este. Y los votos perdidos a la izquierda del Partido Popular serán aprovechados, sin ninguna duda, por UPyD y Ciudadanos.

Hoy por hoy en España no existe un partido de extrema derecha con el suficiente empuje para quitar votos al Partido Popular. Que no exista ahora, no quiere decir que no pueda existir en un futuro.

Tampoco el recién creado Vox, que aspira a recuperar las esencias del partido, y que recibe numerosas zancadillas al aspirar al mismo espacio político, parece ser capaz, hoy por hoy, de arrancarle un numero suficiente de votos.

Quien se mueva no sale en la foto. Los partidos políticos no quieren que les ocurra lo que la UCD y cierran filas con un comportamiento que a veces tiene poco de democrático. No son previsibles, en este sentido, voces rupturistas, salvo que la debacle sea catastrófica.

La situación actual

Las próximas elecciones europeas del 25 de mayo van a sondear como respira la opinión pública española. El bipartidismo, a través de la suma de los votos de los dos principales partidos que han gobernado España desde 1982, sigue en caída libre. El último barómetro de intención de voto del Centro de Investigaciones Sociológicas indica que la suma de las fuerzas del PP y el PSOE apenas llega al 60 %. Son varios los factores que contribuyen a ello, la crisis económica, el pesimismo ciudadano ante la mala gestión de sus gobernantes y el mal endémico de la corrupción política.

Ante este deterioro de los partidos políticos mayoritarios, emergen formaciones con fuerza, aunque minoritarias, como UPyD, Movimiento Ciudadano, VOX, el Partido X o Podemos, que si bien no parece que vayan a conseguir grandes resultados, es posible que erosionen y ocupen el espacio de otros partidos, por lo que es posible que a la larga, al PP y al PSOE les toque llegar a una gran coalición a la alemana. Además, hay que tener en cuenta, sin que sea un dato importante, que Izquierda Unida y Unión, Progreso y Democracia (UPyD) suelen obtener mejores resultados en las urnas que en las encuestas.

En las anteriores elecciones europeas, el PP y el PSOE casi llegaban al 80 %, por lo que si en estas apenas alcanzan el 60 % habrán perdido un 20 % por el camino. Es una importante pérdida, pero no es el fin del bipartidismo, y tampoco un cambio de ciclo.

La mejora de la situación económica, aunque lenta y muy desigual, va a contribuir a frenar la caída del Partido Popular.

El primer baño de realidad se va a producir en las elecciones autonómicas de 2015. Autonomías como Castilla-La Mancha, en las que a pesar de haber ganado el Partido Popular de milagro, se ha gobernado de manera soberbia, manteniendo privilegios políticos, al tiempo que se reducian sueldos de funcionarios y se recortaban ayudas sociales, van a ser perdidas irremisiblemente por el Partido Popular. Pero en cambio, otras autonomías, como Extremadura o Castilla y León, en las que no se ha actuado de forma tan antisocial, pueden ser mantenidas por este partido.

Una de las causas del hundimiento de UCD fue por un lado la pérdida de votos por la izquierda y por la derecha, y la captación del los mismos por el PSOE y por el PP. En este caso, la pérdida de votos va a ser mínima, por la izquierda a causa de UPyD y Movimiento Ciudadano, y por la derecha por Vox. Y de este último, las encuestas no le dan ni un sólo eurodiputado.

En definitiva, una catástrofe electoral, como la ocurrida a la extinta UCD no es previsible, salvo que cambien mucho las circunstancias (que tampoco es probable). Pero sí va a suceder un cambio del escenario político, para el Partido Popular, supondría gobernar en minoría y de forma precaria, o formar una coalición con el PSOE. Y en el caso de que ganase este último, tres cuartas partes de lo mismo.

Jaime Arroyo


Sobre esta noticia

Autor:
Jaime Arroyo (320 noticias)
Fuente:
tendenciasdelmundocontemporaneo.blogspot.com.es
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