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La peonza, las canicas y las chapas, o la historia de los niños preinformáticos

29/09/2010 18:11 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es una historia que con ironia describe los juegos infantiles de los niños que no conocieron las videoconsolas

Los niños preinformáticos era una subespecie humana que se extinguió a finales del siglo XX, los individuos de esta subespecie evolucionaban de forma natural con el paso de los años, para pasar a formar parte de la subespecie de los adultos preinformáticos, dejando de utilizar sus utensilios habituales la peonza, las canicas y las chapas, los machos y la cuerda de saltar y la goma, las hembras.

Pero a finales del siglo XX los últimos niños preinformáticos tuvieron que evolucionar para incorporarse a una nueva subespecie que estaba surgiendo fruto de la evolución, los adultos informáticos, para algunos fue difícil el cambio y como siempre en la naturaleza triunfo el mas fuerte.

Las habilidades adquiridas con sus peonzas, canicas y chapas de nada les sirvieron en este nuevo escenario natural.

De todas formas y como ejercicio antropológico os voy a hablar de aquellas herramientas de los niños preinformáticos.

Cuando llegaba el mes de Abril coincidiendo con la eclosión de la primavera y de un fenómeno protagonizado por miembros de la subespecie de adultos, y conocido como vuelta ciclista a España, los niños preinformáticos se afanaban en la recolección de las chapas, elemento metálico que tapaba las botellas de vidrio de todo tipo de bebidas, y que hacían con estas chapas, pues carreras imitando la vuelta ciclista a España, para lo cual los niños preinformáticos se distribuían en grupos donde normalmente el líder o su segundo utilizando las palmas de las manos empujaba la arena del suelo natural que existía en aquella época y con su mejor saber, trazaba un circuito donde se desarrollaba la carrera, la pista debía estar lo mas limpia posible limitada en los laterales por el montón de arena que había desplazado el líder con las palmas de sus manos.

Todas las chapas no eran iguales, las mejores eran las de Cinzano, eran mas pequeñas y tenían una superficie mas plana que deslizaba mejor en terreno llano, pero para tomar curvas eran mejor las chapas del tipo mahou, que se podían coger con tres dedos, dos por fuera y uno por dentro para colocándolas en forma vertical conseguir que diesen curvas de 180 grados con solo una baza.

Las niñas también utilizaban la cuerda de saltar, la goma, saltaban y saltaban profiriendo cánticos y hechizos de los cuales eran conocedoras

A veces las chapas llevaban en su interior la foto de algún adulto preinformático que tuviese la profesión de ciclista.

También eran utilizadas para, pintando un campo de futbol en el suelo, jugar 11 chapas contra 11 chapas, jugar partidos de futbol utilizando un garbanzo como balón.

Todo esto lo sé, no lo puedo ocultar, porque yo fui uno de los últimos niños preinformáticos, mi padre que también lo fue pero evoluciono posteriormente a adulto preinformático me contaba que los niños preinformáticos de su época incluso forraban las chapas con tela de sabanas viejas y pintaban los colores de los equipos en las telas, y a los porteros les echaban cera de una vela para que pesasen más.

Cuando empezaba el mes de mayo, empezaban a desaparecer las chapas y aparecían las canicas y con ellas los guas, orificio practicado en el terreno por el líder del grupo a modo de cuenco, conocido por gua u hoyo, cada miembro del grupo debía golpear lanzando habilidosamente su canica a la de un contrario, la canica era una pequeña esfera de alrededor de un cm de diámetro de vidrio o de nácar, y en tiempos de mi padre de piedra, después de golpear la canica contraria había que volver a meter la propia en el gua. Algunos lideres tenían la habilidad de hacer estallar las canicas del contrario, dando un impacto magistral ¡Por eso eran lideres!

También coexistía en esa época del año con las canicas , la peonza y el peón, la primera mayor que el segundo y con mas curvas, mas femenina, con cuerpo de madera y una punta metálica, normalmente pintadas a gusto del propietario, se les enrollaba un cordón largo que tenia en su extremo una moneda con agujero, la de dos reales o 50 céntimos en mi época, y se lanzaba al suelo el peón para hacerle bailar y girar, en ocasiones el juego consistía en al lanzar, sacar a las demás peonzas de un circulo, estas ultimas podían estar bailando o paradas, y aquí también los lideres tenían la habilidad de partir en dos las peonzas contrarias produciendo el lloro como reacción del dueño de la peonza dividida.

Así es como utilizaban los niños preinformáticos sus útiles, las niñas también utilizaban la cuerda de saltar, la goma y unas muñecas que pintaban con piedra de yeso o tiza en el suelo, en los tres casos saltaban y saltaban profiriendo cánticos y hechizos de los cuales eran conocedoras, Algunos niños jugaban también con las niñas, pero en mi caso cuando dejaba los útiles que os he descrito cogía el balón, útil que si paso a las siguientes subespecies de niños informáticos, pero de las niñas no os puedo contar más, habrá que preguntarlas a ellas.

Cuando llegaba el mes de Abril coincidiendo con la eclosión de la primavera los niños preinformáticos se afanaban en la recolección de las chapas


Sobre esta noticia

Autor:
Manuel González García (93 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Vinaches (30/09/2010)

Las niñas entre otras cosas jugábamos al "tranco", a "churro-mediamanga-mantogero", y en repetidas ocasiones huíamos de las peleas a pedrazo limpio que surgían entre las pandillas de niños del barrio. También recuerdo aquellas carreras en las calles empinadas, en la que los niños se lanzaban con una simple madera apoyada encima de unas ruedas. Tiempos inolvidables. Saludos

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Manuel González García (28/10/2010)

Publicado en El Confidencial Digital el 3-8-2010