La historia interminable
Después de nueve años dando saltos mortales por el panorama musical han logrado grabar su primer largo, un día en el Mundo, con un recibimiento muy positivo. A finales de los 90 estos chicos de Tres Cantos-Madrid comenzaron silbando sus melodías, hoy día, los silbidos se escuchan muy cerca de cada uno.
Con gran expectación regresaron los madrileños a Cantabria para regalarnos, lo que al final fue, una autentica fiesta. Sedujeron con sus melodías, sus letras y su buen trabajo en directo.
Comenzaron con “autocritica” y consiguieron poner los sentidos en su sitio, un enlace que pocas bandas logran. Ya lo dicen: “dejarse llevar suena demasiado bien”. Pucho, líder y cantante dejo claro que su voz es así de sencilla, hermosa y constante a lo largo del tiempo. Una puesta en escena cuidada tanto para los oídos como para la vista que hace sentir más aún el calor que esconden.
Enlazaron su nuevo trabajo “un día en el Mundo” canción tras canción, aplauso tras aplauso y mensaje tras mensaje. Quizás por eso Vetusta Morla son una tortuga que va paso a paso abriéndose camino sabiendo lo que hace. A lo largo de sus nueve años trabajando han logrado conquistar a un público muy inquieto. Desde Beirut al Sahara han participado en varios proyectos, la autogestión les ha llevado a ser ellos mismos.
Su objetivo de crear una identidad y un concepto fue el trampolín para idear su propio sello “pequeño salto mortal”. Grabado en las bodegas del artista Alfredo Martínez en Ciudad Real vio la luz “un día en el Mundo”.
Un sonido impecable en cada una de sus obras consigue ver la dificultad de ejecutar con tanta precisión cada melodía, es así, precioso. Ser buen artista no tiene nada que ver con ser músico, aunque a muchos les moleste. La creatividad no se estudia, se siente y se ejecuta día a día.
Con sorpresa incluida iba finalizando la noche, se marchan y el público canta “Saharabbey road” con las luces ya apagadas y el concierto finalizado. Pero los chicos de Tres Cantos vuelven al escenario e interpretan lo que su público les pide. Un pequeño detalle que hace grande el instante.
“Mírame Vetusta soy feliz, mírame tú juego me ha dejado así”