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Pequeños Milagros Navideños

06/01/2015 00:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A veces, sin buscarlo, conseguimos hacer felices a nuestros mayores

Nuestros mayores, esas personas sabias por las experiencias vividas a lo largo de sus vidas, se encuentran solas y desamparadas y nosotros, sus hijos, sus nietos, deberíamos de entenderlos y ayudarlos, dejando de lado nuestros egoísmos y haciendo un hueco en nuestras, muchas veces, complicadas agendas.

Hoy, 5 de Enero de 2015, ha ocurrido una de esas casualidades que te dejan un sabor agridulce, pero que a la vez te produce la satisfacción de haber hecho lo correcto.

Esta mañana hemos salido a dar un paseo. Al pasar por una de las callecitas de un bonito pueblo del Norte, nos hemos encontrado con un señor mayor. Mi marido se ha acercado a él y le ha estrechado la mano. Curiosamente, el hombre se ha mostrado contento, a pesar de que no nos conocía. Mi marido le ha ido dando pistas, porque resulta que lo conocía de vista. Nunca había hablado con él, pero su padre una vez le dijo que era su hermano.

El hombre cuando se ha enterado del parentesco, se ha puesto muy contento. Nos ha invitado a almorzar y mientras hemos estado conversando. El tío de mi marido nos ha invitado a subir a su casa y una tristeza inmensa ha entrado en nuestras mentes. Es viudo desde hace 10 años, y emocionado, mientras abría la puerta de su casa nos ha dicho que dejaba la radio puesta porque a su mujer le gustaba. Al enseñarnos su habitación, nos ha embargado la emoción. Tenía un cuadro de él y su esposa, de cuando eran jóvenes puesto en la almohada, justo en el lado en el que ella dormía junto a él.

Tiene dos hijos, pero andan muy ocupados y apenas los ve. Con 83 años vive en un cuarto piso sin ascensor y tiene que subir 74 escaleras. Muchas veces sube cargado con la compra, según nos ha dicho, porque no tiene a nadie que le ayude y se siente enormemente solo.

Resulta que no veía al padre de mi marido desde que se casaron, hace más de 50 años, a pesar de vivir en el mismo pueblo. Pero nunca se han enfadado ni han tenido ningún problema. Simplemente las circunstancias de la vida. Ambos pescadores, ambos buenas personas, ambos enrolados en la mar desde muy jóvenes, demasiado jóvenes.

Sin padre desde muy temprana edad, ambos tuvieron que trabajar siendo muy niños, antes de llegar a la adolescencia y la vida les llevó por caminos diferentes. Hoy, después de conocerlo, después de ver el estado en que se encontraba y de cómo se acordaba de su hermano, le hemos llevado a verle. El reencuentro ha sido realmente emocionante.

Ambos se han abrazado y se han recibido con una abierta sonrisa. Se han contado sus cosas y han quedado en comer juntos, junto con mi suegra, y retomar la relación perdida años atrás. Mi suegro va a cumplir 90 años y hoy ha ejercido de hermano mayor. Ha sido uno de los días más entrañables de mi vida. Uno de esos días en los que me he sentido realmente orgullosa de mi marido, de su bondad, de su apego a la familia y de lo que hoy ha hecho por posibilitar el encuentro entre dos hermanos, cuyas duras vidas les hicieron separarse un día y en cuyo declive han conseguido reencontrarse.

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Amyhir (3 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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