Cómo perder clientes mediante el servicio de atención telefónica
No exagero si digo que a fecha de hoy si tuviera que hacer una lista de los elementos que son capaces que alterar en negativo mi estado de ánimo en relación con las empresas, en el primer lugar aparecerían los servicios telefónicos de atención al cliente. Creo que es de lo más lamentable que existe en la gestión empresarial de hoy en día. No salvo a ninguna de las empresas que he tenido que sufrir. Vodafone, Euskaltel e Iberdrola son, por ejemplo, para mí ejemplos lamentables. Pero por lo que escucho a mi alrededor, nadie parece salvarse de la quema.
De las experiencias que he tenido hasta la fecha, me he hecho esta lista de razones por las que me parece lógico que estas empresas pierdan clientes mediante la lamentable gestión de este servicio. Las enumero a continuación.
- La segmentación de gestiones asociándolas a un número es, casi siempre, confusa. Si quieres consultar algo de Internet en el móvil, tú decides: o marcas 1 (Internet) o marcas 2 (móvil). Y que tengas suerte. Porque no hay opción ‘Internet en el móvil’. La ventanilla única que llevan tiempo persiguiendo en la Administración es un concepto de ciencia ficción en la atención al cliente vía teléfono para la empresa privada.
- Quien te atiende, en general, es una persona desamparada, sometida a presión y con una mínima capacidad para tomar decisiones. La mezcla de rabia y de lástima por esta gente se apodera de cualquier persona de buena fe. Las culpas están en la dirección, no en quien te atiende. A veces pienso que esta gente representa la trinchera de la Primera Guerra Mundial: sometidas a un fuego enemigo mientras los mariscales siguen en sus despachos.
- Una gestión es una gestión. Es muy habitual que si después de una gestión quieres hacer otra no puedas hacerlo con la persona que te atiende. ¿División del trabajo? ¿Taylor a lo bestia? Eso es, un departamento es un departamento que hace lo que hace y nada más. Pregunte en otra ventanilla, aquí no se lo podemos solucionar. A lo más, un ‘espere, que ahora le paso’ si es que no te dicen que llames de nuevo.
- La espera con música mientras ‘todos nuestros agentes están ocupados’ es un acelerador natural de la mala hostia. Los aparatos que miden la mala hostia reventarían la escala si son sometidos a la música recursiva y la cantinela de los agentes ocupados.
- Las comunicaciones ‘oficiales’ que se derivan de las gestiones con estos servicios telefónicos son el mejor ejemplo de despersonalización que puedes encontrar hoy en día. A los ejemplos me remito.
- Las leyendas urbanas se han extendido pero siempre acaban partiendo de algún hecho real: que las teleoperadoras están controladas por relojes que miden su actividad y las someten a una presión estresante, que (aquí al menos) mejor si hablas en euskera para que sepas que te atiende alguien culturalmente más cercano, que cuando llamas a un servicio nacional es posible que estés hablando con Perú o Colombia y muchas más. Todo, en general, hablando de un servicio que es un coste y no una inversión en atención al cliente. Así que cuanto menos cueste, mejor.
- Las personas mayores son especialmente ignoradas y quedan desamparadas. Su flexibilidad mental o la forma en que han aprehendido el mundo en que viven se pelea en muchas ocasiones con la máquina que les atiende. Llaman y no hay una persona, solo una máquina que les pide que usen el teclado de su teléfono para realizar operaciones. En muchas ocasiones es una agresión, de clamorosa falta de empatía.
Si esto es pensar que un cliente es algo importante para una empresa, apañados vamos. Hablar de la importancia de las personas -tanto las que atienden y como las que llamamos- es un chiste en este tipo de organizaciones que hacen de la atención telefónica un medio de desprestigio. Si pudiera, prohibía que sea una máquina quien te atienda. Ya sé que planteo imposibles: que me atienda una persona es un coste excesivo. Vale, pero que luego se callen la boca y no vuelvan a hablar de que las personas son importantes. Son un coste a evitar. Así de triste. Al menos en este caso. En definitiva, los ‘momentos de la verdad’ de los que escribía Jan Carlzon convertidos en ‘momentos de la vergüenza’.
Por supuesto, este es un tema recurrente en este blog. Va para siete años que llevo escribiendo en él y las cosas no han ido, ni mucho menos, a mejor. Un par de desahogos de ejemplo:
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Autor: Consultorartesano (468 noticias)
Fuente: blog.consultorartesano.com
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