Abigail Mera
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25-11-2011 00:06
¿Dónde fijamos la línea que separa el Derecho de libertad de expresión con el Derecho de la libertad de empresa?
Categoría:Economía
| Tipo: Opinión | Tags:cuatro
empresa
expresión
libertad
telecinco
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Como todos sabemos, el periodismo, desde sus orígenes, siglo XVII/XVIII nace como una forma de revolución, de la mano del pensamiento liberal. Defendía la libertad popular, amplificadora y generadora de una opinión pública frente a la opinión gubernamental. El pueblo no tenía suficiente voz como para imponer su criterio y opinar sobre lo que el gobierno de ese momento hacía. En un principio se manifiesta como información clandestina en contra del gobierno, luego en forma de revolución y más tarde como incitadora de un nuevo sistema legalmente basado en la libertad de expresión y en la prohibición explícita de legislar en un futuro sobre ella.
Desde el siglo XVII damos un salto al siglo XXI y vemos que no hay censura del tipo de prohibiciones explícitas sino que nos encontramos con la prensa y la opinión pública de la mano de cuatro empresas dominantes, o bien del poder gubernamental o bien de los intereses que cada una de ellas tiene; que impone su criterio y su forma de ver el mundo, pero lo mejor de todo es que intentar hacerlo sin que la gente “sepa” que hay información que se censura o se modifica dándole diferentes tonalidades.
¿Cómo hemos llegado a esta situación? La intención de los medios ha cambiado desde el momento que los medios se han rendido al poder, convirtiéndose en empresas supervivientes al sistema y perdiendo su intención inicial. Uno de los casos más claros los tenemos en la compra que la televisión española de Berlusconi, Telecinco, ha realizado con la adquisición total de la cadena Cuatro. ¿Cómo es que Cuatro, que apareció apenas hace tres años como una forma original de hacer televisión, con una visión progresista y diferente, pasa a manos de una ideología completamente contraria y cuya programación está repleta de realitys shows y telebasura? Con esto sabemos que hay una fuerza mayor a la libertad de expresión, a la pluralidad informativa y a la energía de la opinión pública. Por lo que se puede deducir que en el grupo Prisa, como productor de información, prima la seguridad económica frente a el placer de informar con libertad.
Esto no sólo ocurre en el grupo Prisa, casos iguales se dan en todo el mundo continuamente, desaparece la intención con la que un medio nace para acabar supeditándose al poder, tanto político como económico. Poder político y económico que al fin y al cabo tiene que adecuarse a la ley que regula la concentración informativa, es decir, la ley de la defensa de la competencia, que establece mecanismos para que las fusiones o compras de unas empresas a otras no suponga una disminución de la competencia y por lo tanto una reducción de la libertad empresarial en el mercado. Aunque esta ley esté vigente y defienda el pluralismo en el mercado, no hay una línea que marque “hasta aquí puede usted llegar”.
La línea la colocaría siempre a favor de la libertad de expresión
La línea de la que hablamos, la que separa el Derecho de Libertad de Empresa con el Derecho de Libertad de acceso a la información no existe. Si pudiéramos representarla sería una línea transparente que nadie ve pero que cada uno puede colocar donde quiera. Esta línea ha ido cambiando desde el inicio de la liberalización de la información, tanto más para un lado que para otro, pero nunca se ha mantenido en el medio. El equilibrio sería la propuesta perfecta, pero al encontrarnos en un mundo lleno de sujetos, y al hablar de sujetos me refiero a bajo su propia y única visión del mundo, aquí nos encontramos ante un hecho incontestable ya que no hay nadie que sea superior a otro ser humano para decir qué es lo que es blanco y lo que es negro, qué es lo que se debe y qué es lo que no se debe hacer.
Yo la línea la colocaría siempre a favor de la libertad de expresión, ya que como he dicho no hay ninguna opinión que tenga que ser la suprema, y por qué no, todos conocer la de todos, aunque el poder de los medios va más allá que la diversidad de opinión, es más encaminado a un orden concorde al sistema.
Desde el salto hacia adelante que dieron los revolucionarios del siglo XVII hacia una prensa libre de opinión, hemos retrocedido unos 100 pasos atrás, porque ya no es sólo que hayamos vuelto donde empezaron los liberales, sino que, mucho peor, se ha creado una especie de ficción, un mito de la caverna. Aparentemente vivimos en una sociedad democrática y libre de opinión y expresión, esa es la imagen que dentro de la caverna reproducen las sombras falseadas de la realidad, pero en realidad el verdadero conocimiento está fuera, ahí es donde se encuentra la realidad, aquel que logre desencadenarse y salir por la áspera y escarpada subida.
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20-11-2011 por Abigail Mera | Política | 0 Comentarios
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