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05-11-2011 22:53

Los cuatro malos juicios de Dios

Categoría:

Otros

| Tipo: Nota de prensa | Tags:

religión

| 0 Comentarios
Por lo cual así ha dicho el Señor Jehová: ¿Cuánto más, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalem, para talar de ella hombres y bestias?

LOS CUATRO MALOS JUICIOS DE DIOS: EL HAMBRE, LA ESPADA, LA PESTILENCIA Y LAS MALAS BESTIAS.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

Por lo cual así ha dicho el Señor Jehová: ¿Cuánto más, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalem, para talar de ella hombres y bestias?   Ezequiel 14: 21.

 

El hambre, la espada, la pestilencia y las malas bestias, los cuatro malos juicios.

 

Enviaré pues sobre vosotros hambre, y malas bestias que te destruyan; y pestilencia y sangre pasarán por ti; y meteré sobre ti cuchillo. Yo Jehová he hablado. Ezequiel 5: 17.

Una tercera parte de ti morirá de pestilencia, y de hambre será consumida en medio de ti; y una tercera parte caerá a cuchillo alrededor de ti; y una tercera parte esparciré a todos los vientos, y tras ellos desenvainaré espada.  Ezequiel 5: 12.

 

Y miré, y he aquí un caballo amarillo: y el que estaba sentado sobre él tenía por nombre Muerte; y el infierno le seguía: y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las bestias de la tierra.   Apocalipsis   6: 8.

 

Por hacer lo malo delante de Dios, él nos entrega en manos del enemigo.

 

Más en teniendo reposo, se volvían a hacer lo malo delante de ti; por lo cual los dejaste en mano de sus enemigos, que se enseñorearon de ellos: pero convertidos clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos los oías, y según tus miseraciones muchas veces los libraste.    Nehemías 9: 28.

 

¿Y quien es ese enemigo? El hambre.

 

Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dió, en el cerco y en al apuro con que te angustiará tu enemigo. Deuteronomio 28: 53.

 

El hambre aumentará sobre nosotros, a causa de nuestra desobediencia.

 

Cuando arrojare yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que serán para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces aumentaré el hambre sobre vosotros, y quebrantaré entre vosotros el arrimo del pan. Ezequiel 5: 16.

Y será esta tribulación tan grande, cual no fue desde el principio del mundo.

 

Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.     San Mateo   24: 21 .

 

Porque aquellos días serán de aflicción, cual nunca fue desde el principio de la creación que crió Dios, hasta este tiempo, ni será.    San Marcos 13:19.

 

Y levantarse han tras ellos siete años de hambre; y toda la hartura será olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra; Y aquella abundancia no se echará de ver a causa del hambre siguiente, la cual será gravísima.    Génesis 41: 30, 31 .

 

Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.     San Mateo   24: 21 .

 

Porque aquellos días serán de aflicción, cual nunca fue desde el principio de la creación que crió Dios, hasta este tiempo, ni será.   San Marcos 13:19.

 

Y si con esto no me oyereis, mas procediereis conmigo en oposición, Yo procederé con vosotros en contra y con ira, y os castigaré aun siete veces por vuestros pecados.

 

Cuando yo os quebrantare el arrimo del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os hartaréis. Y si con esto no me oyereis, mas procediereis conmigo en oposición, Yo procederé con vosotros en contra y con ira, y os castigaré aun siete veces por vuestros pecados. Levítico 26: 26, 27, 28.

Que significa que Dios nos castigará siete veces más por nuestros pecados.

 

Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban. Mas Jesús, vuelto a ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis a mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.   Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.    San Lucas 23: 27, 28, 29.

 

¡Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! San Mateo 24: 19.        

 

Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! porque habrá apuro grande sobre la tierra é ira en este pueblo. San Lucas 21: 23.   

 

Comeréis la carne de vuestros hijos.

 

Y comeréis las carnes de vuestros hijos, y comeréis las carnes de vuestras hijas. Levítico 26: 29.

 

El hombre tierno en ti, y el muy delicado, su ojo será maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el resto de sus hijos que le quedaren. Deuteronomio 28: 54.

Para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comerá, porque nada le habrá quedado, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades. Deuteronomio 28: 55.

La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie probó a sentar sobre la tierra, de ternura y delicadeza, su ojo será maligno para con el marido de su seno, y para con su hijo, y para con su hija.    Deuteronomio 28: 56.

Y para con su chiquita que sale de entre sus pies, y para con sus hijos que pariere; pues los comerá escondidamente, a falta de todo, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades. Deuteronomio 28: 57.

Por eso los padres comerán a los hijos en medio de ti, y los hijos comerán a sus padres; y haré en ti juicios, y esparciré a todos vientos todo tu residuo. Ezequiel 5: 10.

Y haréles comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas; y cada uno comerá la carne de su amigo, en el cerco y en el apuro con que los estrecharán sus enemigos y los que buscan sus almas. Jeremías 19: 9.

Y díjole el rey: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío. Cocimos pues mi hijo, y le comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Más ella ha escondido su hijo. 2da Reyes 6: 28, 29.

Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre; y comerá a la izquierda, y no se hartará: cada cual comerá la carne de su brazo. Isaías 9: 20.

 

Mira, oh Jehová, y considera a quién has hecho así. ¿Han de comer las mujeres su fruto, los pequeñitos de sus crías? ¿Han de ser muertos en el santuario del Señor el sacerdote y el profeta? Lamentaciones 2: 20.

 

Las manos de las mujeres piadosas cocieron a sus hijos; Fuéronles comida en el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.   Lamentaciones 4: 10.

 

Más dichosos fueron los muertos a cuchillo que los muertos del hambre; Porque éstos murieron poco a poco por falta de los frutos de la tierra.    Lamentaciones 4: 9.

LA ESPADA.

 

Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. Y todas estas cosas, principio de dolores.      San Mateo 24: 6, 7, 8.

Y cuando Él abrió el segundo sello, oí al segundo animal, que decía: Ven y ve. Y salió otro caballo bermejo: y al que estaba sentado sobre Él, fué dado poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos á otros: y fuéle dada una grande espada.   Apocalipsis 6: 3, 4.

Que cuando dirán, Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores a la mujer preñada; y no escaparán.      1ra Tesalonicenses 5: 3.

Temed vosotros delante de la espada; Porque sobreviene el furor de la espada a   causa de las injusticias, Para que sepáis que hay un juicio. Job 19: 29.

Y revolveré Egipcios contra Egipcios, y cada uno peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo: ciudad contra ciudad, y reino contra reino.     Isaías 19: 2.

Sus viudas se multiplicaron más que la arena de la mar; traje contra ellos destruidor a medio día sobre la madre y los hijos; sobre la ciudad hice que de repente cayesen terrores. Jeremías 15: 8.

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y gerreáis, y no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.   Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.     Santiago 4: 1, 2, 3.

He aquí, vino y fue, dice el Señor Jehová: este es el día del cual he hablado. Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y quemarán armas, y escudos, y paveses, arcos y saetas, y bastones de mano, y lanzas: y las quemarán en fuego por siete años.   Ezequiel   39: 8,9.

Y traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y os recogeréis a vuestras ciudades; mas yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo.   Levítico 26: 25 .

 

Una tercera parte de ti morirá de pestilencia, y de hambre será consumida en medio de ti; y una tercera parte caerá a cuchillo alrededor de ti; y una tercera parte esparciré a todos los vientos, y tras ellos desenvainaré espada. Ezequiel 5: 12.

 

Vi al Señor que estaba sobre el altar, y dijo: Hiere el umbral, y estremézcanse las puertas: y córtales en piezas la cabeza de todos; y el postrero de ellos mataré a cuchillo: no habrá de ellos quien se fugue, ni quien escape.    Amós 9:1.

 

LA PESTILENCIA.

 

Y enviaré á ella pestilencia y sangre en sus plazas; y caerán muertos en medio de ella; con espada contra ella alrededor; y sabrán que yo soy Jehová. Ezequiel 28: 23.

 

Y heriré los moradores de esta ciudad; y los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande.    Jeremías 21: 6.

 

Y enviaré sobre ellos espada, hambre, y pestilencia, hasta que sean acabados de sobre la tierra que les dí á ellos y á sus padres. Jeremías 24: 10.

 

Pues visitaré á los que moran en tierra de Egipto, como visité á Jerusalem, con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.   Jeremías 44: 13.

 

Y perseguirélos con espada, con hambre y con pestilencia; y darélos por escarnio á todos los reinos de la tierra, por maldición y por espanto, y por silbo y por afrenta á todas la gentes á las cuales los habré arrojado.     Jeremías 29: 18.

 

Así ha dicho el Señor Jehová: Hiere con tu mano, y huella con tu pie, y di: ¡Ay de los males de la casa de Israel por todas las abominaciones! porque con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia caerán.   El que estuviere lejos, morirá de pestilencia; y el que estuviere cerca caerá á cuchillo; y el que quedare, y fuere cercado, morirá de hambre: así cumpliré en ellos mi enojo.    Ezequiel 6: 11, 12.

 

De fuera cuchillo, de dentro pestilencia y hambre: el que estuviere en el campo morirá á cuchillo; y al que estuviere en la ciudad, consumirálo hambre y pestilencia.   Ezequiel 7: 15.

 

Y haré que de ellos queden pocos en número, del cuchillo, y del hambre, y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las gentes adonde llegaren; y sabrán que yo soy Jehová.    Ezequiel 12: 16.

 

Y yo litigaré con él con pestilencia y con sangre; y haré llover sobre él, y sobre sus compañías, y sobre los muchos pueblos que están con él, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre.   Ezequiel 38: 22.

 

Yo allegaré males sobre ellos; Emplearé en ellos mis saetas. Consumidos serán de hambre, y comidos de fiebre ardiente Y de amarga pestilencia; Diente de bestias enviaré también sobre ellos, Con veneno de serpiente de la tierra. De fuera desolará la espada, Y dentro de las cámaras el espanto: Así al mancebo como á la doncella, Al que mama como el hombre cano.      Deuteronomio 32: 23, 24, 25.

 

LAS MALAS BESTIAS.

Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten los hijos, y destruyan vuestros animales, y os apoquen, y vuestros caminos sean desiertos.   Levítico 26: 22.

Consumidos serán de hambre, y comidos de fiebre ardiente Y de amarga pestilencia; Diente de bestias enviaré también sobre ellos, Con veneno de serpiente de la tierra.   Deuteronomio 32: 24.

 

Y enviaré sobre ellos cuatro géneros, dice Jehová: cuchillo para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra, para devorar y para disipar. Jeremías 15: 3.

Por tanto, león del monte los herirá, destruirálos lobo del desierto, tigre acechará sobre sus ciudades; cualquiera que de ellas saliere, será arrebatado: porque sus rebeliones se han multiplicado, hanse aumentado sus deslealtades.   Jeremías 5: 6.

El león sube de su guarida, y el destruidor de gentes ha partido; salido ha de su asiento para poner tu tierra en soledad; tus ciudades serán asoladas, y sin morador. Por esto vestíos de saco, endechad y aullad; porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros.   Jeremías 4: 7, 8.                      

Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes, basiliscos, contra los cuales no hay encantamiento; y os morderán, dice Jehová. Jeremías 8: 17.   

 

Muerde la serpiente cuando no está encantada, y el lenguaraz no es mejor .              Eclesiastés 10: 11.

Porque los palacios serán desiertos, la multitud de la ciudad cesará: las torres y fortalezas se tornarán cuevas para siempre, donde huelguen asnos monteses, y ganados hagan majada. Isaías 32: 14.

En sus alcázares crecerán espinas, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y serán morada de chacales, patio para los pollos de los avestruces.    Isaías 34: 13.

 

Y en sus palacios gritarán gatos cervales, y chacales en sus casas de deleite: y abocado está a venir su tiempo, y sus días no se alargarán. Isaías 13: 22.

 

LA PRIMERA PLAGA DE DIOS: ESCORPIONES.

           

Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y fueles dada potestad, como tienen potestad los escorpiones de la tierra. Y les fué mandado que no hiciesen daño a la hierba de la tierra, ni a ninguna cosa verde, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tienen la señal de Dios en sus frentes. Apocalipsis 9: 3, 4.

Y le fué dado que no los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión, cuando hiere al hombre. Y en aquellos días buscarán los hombres la muerte, y no la hallarán; y desearán morir, y la muerte huirá de ellos.   Apocalipsis 9: 5, 6.

Y el parecer de las langostas era semejante a caballos aparejados para la guerra: y sobre sus cabezas tenían como coronas semejantes al oro; y sus caras como caras de hombres. Apocalipsis 9: 7 .

Y tenían cabellos como cabellos de mujeres: y sus dientes eran como dientes de leones. Y tenían corazas como corazas de hierro; y el estruendo de sus alas, como el ruido de carros que con muchos caballos corren a la batalla. Apocalipsis 9: 8, 9.

Y tenían colas semejantes a las de los escorpiones, y tenían en sus colas aguijones; y su poder era de hacer daño a los hombres cinco meses. Apocalipsis 9: 10.

 

En el fin de los días lo entenderéis cumplidamente.

 

Y cumpliráse mi furor, y haré que repose en ellos mi enojo, y tomaré satisfacción: y sabrán que yo Jehová he hablado en mi celo, cuando habré cumplido en ellos mi enojo.    Ezequiel   5: 13.

 

No se apartará el furor de Jehová, hasta tanto que haya hecho, y hasta tanto que haya cumplido los pensamientos de su corazón: en lo postrero de los días lo entenderéis cumplidamente.    Jeremías 23: 20.

 

No se volverá la ira del enojo de Jehová, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su corazón: en el fin de los días entenderéis esto.   Jeremías 30: 24 .

 

 

Estudio recopilado de las enseñanzas del Maestro EZEQUIEL ATAUCUSI GAMONAL .

 

 

 

 

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