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Jb. Viñals Cebriá. Redactor.Miembro desde: 07/02/18

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------------------Lo primero son los ciudadanos----------------------------------------

Si algo sigue sobrando en Valencia y en otras urbes de España, son contenedores museísticos y programaciones culturales elitistas.

Antonio Marín Segovia, hoy nos hace participes con unos muy atinados comentarios y fotografías con respecto a los conjuntos histórico-artísticos, a los que acompaña unos muy explícitos reportajes fotográficos de los mismos:

“Existe una moda muy peligrosa en estos tiempos líquidos, pues se habla y se propone con demasiada frivolidad, usos para determinados espacios y conjuntos histórico-artísticos, que carecen de verdadera utilidad y sentido para la inmensa mayoría de la población.

Hubo hace pocos años una fiebre inusitada por convertir cualquier alquería, casa singular o fábrica en museo, aunque no se tuviese nada de interés que mostrar y se careciese de presupuesto y personal para atenderlo adecuadamente.

Es inaudito que, a pesar de la especulación urbanística y depredadora, muchos barrios periféricos y obreros de Valencia, todavía conservan milagrosa y sorprendentemente algunos conjuntos industriales, residenciales y rurales de gran relevancia y belleza que, sin duda, deben ser rescatados y rehabilitados, como son la Ceramo, el Casino del Americano y las alquerías de Benicalap.

Pero seamos sinceros, pues sin una definición de usos realista y pragmática, que atienda y resuelva las carencias de infraestructuras y equipamientos, es absurdo y contraproducente emprender tareas de rehabilitación.

También debe contemplarse como labor previa y prioritaria, la necesidad de la reserva presupuestaria por parte de las instituciones o de los propietarios de esos bienes, que permita que ese espacio histórico-artístico y ambiental, tenga un presente y un futuro.

-----------------El desproporcionado despilfarro------------------------

Otra pregunta que debemos formularnos antes de acometer cualquier rehabilitación es, si realmente ese bien a rescatar del olvido y la ruina, tiene las características necesarias para contener, para desarrollar una actividad social, asistencial, sanitaria, cultural, museística

Muchas, demasiadas veces se rehabilitan monumentos y bienes culturales, sin haber contemplado y previsto los gastos de mantenimiento y el personal técnico, en función de los usos futuros.

Seguir las modas o actuar por impulsos electorales, olvidándose de las necesidades sociales, para crear espacios monumentales y museísticos extraordinarios, sin antes haber estudiado con rigor las necesidades de la población que vive alrededor de esos bienes culturales, es un craso error.

Si algo sigue sobrando en Valencia ciudad y en otras urbes de la Comunidad Valenciana y de España, son contenedores museísticos y programaciones culturales elitistas.

Sin embargo lo que sigue faltando es una eficiente coordinación, un canal de comunicación entre las instituciones, el mundo artístico, los educadores y la sociedad civil, para así fijar acciones y programar iniciativas que satisfagan y den respuesta a las necesidades de la mayoría.  Los populososn  barrios de Benicalap, Marchalenes, Orriols, Torrefiel, Benimamet, Benimaclet... y prácticamente toda la zona norte de la ciudad de Valencia es, según las últimos datos estadísticos oficiales, uno de los espacios urbanos donde se concentra una de las mayores tasas de pobreza, desempleo y desigualdad, sin olvidar la carencia crónica de espacios de encuentro, servicios sociales, centros juveniles, escuelas talleres... 

Las alquerías de Falcó, de la Torre, del Moro, la Ceramo, el Casino del Americano... pueden y deben ser espacios dedicados a actividades o servicios que, acaben o al menos mitiguen las numerosas carencias y problemáticas, que llevamos tantas décadas padeciendo los vecinos de los barrios obreros del norte de Valencia.

Sentir el Patrimonio Cultural como una magnífica y digna oportunidad, destinada al encuentro de los vecinos y a la prestación de servicios sociales, asistenciales, educativos, sanitarios... debe ser una asignatura que deben superar con éxito y presteza, los actuales gestores institucionales; eso sí, contando siempre con la colaboración y opinión de todos los que vivimos en Valencia”.

Fuente y reportaje fotográfico: Antonio Marín Segovia.

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