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28/02/2019

Durante la mayor parte de esta temporada, Paul George ha estado en la conversación por el MVP, lo que no es exactamente lo mismo a ser un candidato al MVP

La anterior descripción está normalmente reservada a los jugadores que están teniendo geniales temporadas pero no son verdaderamente considerados competidores serios para el premio. Poner de manera simbólica a esos tipos en la "conversación" no es tanto un respaldo sino un reconocimiento de que merecen un poco de amor en la parte baja de la votación. Y por algún tiempo, parecía reconocimiento suficiente para una temporada en la que uno de los doce, aproximadamente, mejores jugadores de la NBA llevó su juego a otro nivel.

Pero durante las últimas semanas, mientras George ha continuado apilando actuaciones memorables y magnificado su impacto a dos bandas, el alero de los Oklahoma City Thunder se ha alzado contra el reino del reconocimiento superficial y se ha postulado a favor de una legítima competición por el mayor honor individual de la liga.

El argumento para la candidatura de George es bastante simple: Es el segundo mejor anotador de la NBA y su mejor defensa en el perímetro. Supera a todos los jugadores en el Más-Menos Real y en el diferencial on/off; los Thunder - que descansan en la tercera posición en la Conferencia Oeste - rinden mejor que los Bucks, líderes de la liga, cuando él está en el parqué, y peor que los Cavaliers, últimos, cuando está en el banquillo.

Podríamos dejarlo ahí, pero en vez de eso, vamos a fijarnos con detalle en el salto de calidad de George, cómo ha sido tan efectivo, y qué ha hecho tan especial su temporada. Y empecemos con lo que les hizo a los Utah Jazz la semana pasada.

Contra el rival de división que les expulsó a él y a los Thunder de la primera ronda de los playoffs del año pasado - mientras le arengó a un 2 de 16 en tiros en el Game 6, último de la serie - emitió una obra maestra de 45 puntos, nueve rebotes, seis asistencias y cero pérdidas, rematada por un sorprendente ganador del partido en una doble prórroga. Fue un microcosmos de la temporada de George; ataca con un plan, y es cada vez más difícil de parar una vez construye ese plan en movimiento.

Un par de semanas antes, otra aparición marca de la casa por parte de George dejó a otro rival de división sacudiendo su cabeza en forma de negación. Contra los Portland Trail Blazers, George abrió el partido deshaciéndose de una trampa en un pick-and-roll alto y acelerando por el espacio para una descarga violenta a una mano. En la siguiente posesión ofensiva, consiguió salir de una pantalla abajo, atrapó cerca del codo, realizó inmediatamente un paso atrás al galope detrás del arco, y anotó un triple. Los Thunder nunca fueron por detrás después de esto. George acabó con un triple doble de 47 puntos.

Un partido antes que eso, George dejó caer 45 puntos, asumió su principal misión en defensa sobre el también candidato al MVP James Harden, y atrapó 11 rebotes, incluyendo un enorme rebote defensivo rodeado que ayudó a sellar una victoria sobre los Houston Rockets. Los Thunder borraron un déficit de 22 puntos al descanso para llegar a ella.

En esas actuaciones (y en muchas otras), George ha mostrado un nuevamente refinado juego en el que expide calma y luce completamente en control, nunca preocupado o nervioso. Con un rápido y fluido lanzamiento, la habilidad para disparar sobre casi cualquier defensa, y el impecable juego de pies y agudo sentido del espacio para convertir canastas de dos largas en triples, ha potenciado su ratio de intentos desde largo (está lanzando casi 10 por noche) sin coste para su eficiencia.

El mayor cambio en el perfil de disparo de George es que está sacando 3.8 triples tras bote por partido - casi dobla su promedio de la última temporada - y conectando el 41 por ciento de ellos, segundo únicamente por detrás de Stephen Curry entre los lanzadores de alto calibre en suspensión tras bote.

George está también intentando menos disparos en la media distancia y más de ellos en el aro. Con un manejo de balón más variado que incluye una afinidad redoblada y aptitud para su regate por detrás de la espalda, está consiguiendo más kilometraje saliendo de sus helicoidales conducciones. Tiene respuesta para cada movimiento, lo que le ayuda a liberarse incluso cuando es bloqueado en el punto inicial del ataque. Fundamentalmente, realiza un trabajo excelente manteniendo su regate vivo, lo que le permite empujar pacientemente hasta que una costura se abre.

Su manejo puede que no sea tan estricto o elegante como, por ejemplo, el de Harden o el de Kyrie Irving o el de Chris Paul, pero debido a su fuerza y equilibrio, es muy difícil alejar a George de la pelota. Su ratio de pérdidas de 9.7 es de lejos el menor de su carrera, y raro para alguien que utiliza tantas posesiones. Únicamente dos otros jugadores clasificados - Anthony Davis y Kawhi Leonard - tienen ratios de pérdidas por debajo de del 10 por ciento con ratios de uso por arriba del 29 por ciento esta temporada.

Otra aparición marca de la casa por parte de George dejó a otro rival de división sacudiendo su cabeza en forma de negación

Es difícil para los defensas ajustarse a un juego que es tan arrítmico como el de George, lacónico y explosivo a la misma vez. Parece que reconoce ese reto; se ha convertido en experto en el cambio de marchas, no sólo como un medio para mantener a los defensas del perímetro en sus talones, sino como una manera para crear aberturas en el aro. Altera el tiempo y la duración de sus zancadas con el objetivo de conseguir que los defensas interiores cometan errores que les condenen. Así le ocurrió a Derrick Favors, que ataja a destiempo su salto.

Cuando un jugador comienza a amaestrar los puntos más sutiles del baloncesto de la NBA, escucharás a menudo que el juego ha "empezado a volverse más lento" para ellos. El juego se ha vuelto más lento para Paul George hace bastante tiempo, pero ahora él es uno de los extraños jugadores que puede hacerlo más lento o acelerarlo para todos los demás.

George está intentando más tiros de campo, triples y tiros libres que nunca, pero nunca parece que esté forzando nada. Los disparos de George vienen con el ritmo en ataque de los Thunder, y está más que feliz por lanzar la pelota cuando las defensas le bombardean o o muestran jugadores extra en sus conducciones. Está produciendo más pases productivos que nunca, con el 14.3 por ciento de ellos siendo asistencias - una de las 10 mejores marcas.

Perfeccionar su baile a dos con Russell Westbrook ha permitido a George jugar con más facilidad y fluidez. George puede ser igual de devastador jugando con o sin balón - creando su propio disparo o dejando que Westbrook creara uno para él. En alguno de sus momentos más inciertos de esta temporada, los Thunder confiaron en el pick-and-pop de Westbrook y George, aprovechando la amenaza de la conducción de Westbrook para atraer la atención lejos de George mientras se deshace de la pantalla.

Convencer a Westbrook para aflojar su agarre del timón es uno de los triunfos de la temporada de George. Si Westbrook merece crédito por ceder más control a George, entonces George merece crédito por haberse ganado la confianza de Westbrook y demostrarse capaz de ese control. El ratio de utilización de Westbrook ha bajado a "únicamente" el 31.3 por ciento - aún un enorme número, pero el menor en nueve años. (Ha bajado desde el 34.1 por ciento el año pasado, y un 41.7 por ciento, récord de la NBA, en su temporada MVP el año anterior.)

Lo que realmente cementa la candidatura de George al MVP - y lo que le separa de los últimos ganadores del premio - es su habilidad para tomar el mando de un partido en ambos extremos de la cancha. En defensa, es un parásito de clase mundial. Invade tu espacio, te quita el oxígeno, y nunca deja que te pongas cómodo. Sus manos están constantemente dirigiéndose hacia el balón, y saliendo después del espacio corto para evitar la falta. George lidera la liga en desvíos y robos, y es de lejos la mayor razón por la que los Thunder fuerzan más pérdidas que cualquier otro equipo.

Entre su longitud, agilidad, y equilibrio, George es tan duro de superar como de estar delante suya. Incluso si ganas medio paso, aún tendrás su aliento en el cuello, listo para dificultar tu disparo desde detrás. Y uno de sus más infravalorados activos es el control que ejerce con su cuerpo y la fuerza abdominal para cerrar rápidamente sin dejar que su impulso le obligue a llevarse por delante al defensa.

Más allá de exhibir excelencia, sin embargo, una temporada de MVP tiene que contar normalmente una historia. Contar la historia de la temporada de George significa rebobinar al 1 de julio, el primer día de la agencia libre 2018, cuando George se subió a un escenario con Westbrook y sorprendió al mundo del baloncesto acordando al menos tres años más en Oklahoma City.

Tras una decepcionante temporada con un equipo en el que no había planeado jugar en primer lugar, se esperaba mayoritariamente que George escapara a sus Lakers, donde podría jugar codo con codo con LeBron James. Pero George se quedó, sin ni siquiera participar en reuniones, y ha superado de hecho al propio James. En el proceso, se las ha arreglado para disimular la peor temporada de Westbrook disparando en una década, tomar y compartir las riendas espirituales de los Thunder, y restablecer la franquicia como una de las más potentes de la liga después de que pasara por un limbo de dos años tras la marcha de Kevin Durant.

George no es probablemente el mejor en la NBA, pero eso no es necesario para ser el MVP 2018-19. El premio se basa en la circunstancia, en la manera que un jugador interactúa con el ecosistema que le da hogar, y en el crecimiento personal de cara a nuevos retos. 

Harden está teniendo una de las mejores temporadas de la historia tirando, y Giannis Antetokounmpo es una especie de fuera de serie evolucionado lejos del ser humano que está realizando un incluso mayor impacto a dos bandas para el equipo con el mejor récord de la liga. Pero George ha puesto, al menos, su nombre al lado de esos dos en lo que se ha convertido (por ahora) en una carrera de tres personas. Esto, en sí mismo, es un logro increíble.

El alero de los Thunder se ha alzado contra el reino del reconocimiento superficial y se ha postulado a favor de una legítima competición por el mayor honor individual de la liga

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