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04-08-2011 02:36
Una mirada al futuro, una mirada al pasado
Categoría:Economía
| Tipo: Opinión | Tags:ahorro
crédito
crisis
democracia
Keynes
libre mercado
| 0 ComentariosA estas alturas a nadie se le escapa que hay un problema estructural a nivel mundial en la relación crédito/ahorro y ese problema se va ir agravando en la misma medida en que el endeudamiento siga aumentando.
Por supuesto que hay un conflicto de intereses en la misma génesis de la agencias de rating. No cabe duda de que hay ataques calculados para aumentar las primas de riesgo de determinados países supuestamente menos sólidos estructuralmente. Pero cuando la comida escasea en el nido es el polluelo más fuerte el que pilla la tajada y el más débil pasa hambre. A veces el grande llega a devorar al pequeño. Y sí, somos animales.
Ahora bien, este hecho, (relación crédito/ahorro) que es la enfermedad misma del sistema, (no confundir con los síntomas: subprime, crisis de deudas públicas, contracción del crédito, etc) se puede enfrentar de muy diversas maneras. También se puede rehuir enfrentarlo que es lo más común. Ésas son a muy grandes trazos las dos grandes opciones, claro que también caben medias tintas.
Opción 1
No enfrentarlo, nos conduce inexorablemente a un punto de inflexión llamado default. (Sin entrar a valorar si quiera si eso es bueno o malo, al fin y al cabo nos lleva a la opción 2, que llegará antes o después).
Esto que parece una perogrullada ha sido la opción tradicional que nos ha conducido a la situación actual y es una cuestión meramente política, la sinergia del poder dentro de las democracias representativas ha conducido a una gestión económica irresponsable, tanto de derechas e "izquierdas" si es que hoy en día alguien es aún capaz de apreciar la diferencia. No debería ser necesario mencionar chanchullos, pelotazos, privatizaciones, recalificaciones y demás mierda con distintos nombres. Pero la realidad y la física son muy tercas y no se pueden ignorar indefinidamente y es que llega un momento en que la mierda ya no cabe debajo de la alfombra y es inevitable enfrentar la situación.
Opción 2
Enfrentarlo con todas sus consecuencias supondrá que una generación se responsabilice de la gestión irresponsable de todas las generaciones previas desde que nació el déficit. Y decirlo es muy fácil.
El problema del cénit del crédito viene a ser el mismo que el del cénit del petróleo y parece que ambos los verá este siglo.
Por las mismas razones que el problema no se ha enfrentado hasta que ha sido inevitable se intenta enfrentar de la manera más cobarde posible: uno no sabe si lo que quieren es tratar de aplazar así el problema para que no explote ahora o creen que pueden mantenerse de puntillas a la pata coja en el borde de un precipicio mientras se forma un torbellino...y de forma indefinida.
Y el problema de fondo en esto, el por qué, es insultantemente simple: los recortes no dan votos, endeudarnos a todos de forma irresponsable sí. El votante tiene su parte de responsabilidad. Los que no votan, también. Pero la responsabilidad de la gestión es de los gestores. de los políticos.
Hay que decirlo bien alto y claro y todo el mundo lo ha de saber: todos los estados han estado viviendo por encima de sus posibilidades, eso es lo que significa "deuda" y lo peor es que la mayoría de los ciudadanos también.
¿Por qué los estados no tienen ahorro? Volvemos a la sinergia de la democracia representiva, para que va a ahorrar un gobierno si va a venir el siguiente a defenestrar el ahorro y además los ciudadanos va a tener una percepción de nivel de vida mayor y probablemente lo reelijan?
Hemos de ser conscientes que es nuestra propia estupidez la que hace a los políticos todo lo estúpidos que son. Aquí nadie ve más allá de lo inmediato. Vivimos bajo una plaga de miopía endémica pero los problemas ya están tan cerca que a pesar de nuestra miopía todos podemos verlos.
Por lo tanto la solución dentro de la actual sinergia de la democracia representativa va a ser siempre la mínima intervención para tratar de preservar el status quo. Alejarlo un poquito para que nuestra miopía lo haga borroso y sea como si no estuviera pero esa espada de Damocles, dentro de la estructura político-económica de este sistema, siempre va a pender sobre nuestras cabezas.
Lo que no es creíble ni razonable es pensar que se puede resolver la situación exclusivamente mediante recortes sin realizar ningún cambio más porque, ¿no es evidente que si se mantiene el marco político-económico que nos ha llevado a tal situación es cuestión de tiempo que se vuelva a incurrir en los mismos errores? Yo siempre que sumo dos y dos me da cuatro y el día que me dé cinco me asustaré.
Tal vez el dogma neoliberal por excelencia es que el mercado se autorregula, que tiende al equilibrio. Y desde aquí os invito a asumirlo como axioma con total tranquilidad, es así.
Ahora bien, ¿Qué quiere decir exactamente? ¿A través de que mecanismos se autorregula el mercado? Pues de manera análoga a como se autorregula un ecosistema a través de la pirámide alimentaria. con todo lo que eso conlleva, espero que todo el mundo sea consciente de que eso supone muerte y sufrimientos extremos.
Os dejo el link a un maravilloso comic que lo explica a la perfección mediante una anécdota histórica:
http://www.recombinantrecords.net/images/2011-02-St-Matthew-Island.pdf
Entonces, con los hechos científicos en la mano, afirmar -Tranquilos que el mercado se autorregula- es como decir -Tranquilos, morirán "los que sobran"- como se están muriendo de hambre la mayoría de los que en su momento comieron muy bien del ladrillo, como ejemplo más cercano.
Evidentemente como en las crisis de las deudas públicas los palos se empiezan a repartir por el final de la cola y siempre reciben los de abajo. Darwin lo llamó selección natural. Conformarnos con que un mercado libre se autorregule con sus drásticas correcciones siempre después de que el mal esté hecho hasta el extremo de la locura y colapse sobre él mismo para corregir una tendencia errónea significa no sólo que no somos en absoluto, ni en un ápice, dueños de nuestro destino y administradores de nuestro trabajo, producción y recursos, significa de somos un plaga a la que el "libre mercado" de la naturaleza aplicará un severo correctivo que virtualmente rozaría la extinción. Significa que somos completamente incapaces de hallar una organización más eficiente, con nuestros voluptuosos tarros de mermelada gris, que cualquier mamífero que camina a cuatro patas.
Francamente, y con todo el respeto hacia los animales, aunque puede que peque de arrogante, creo que deberíamos aspirar a algo más. Tal vez aún hoy en día no sepamos como revertir la gangrena, pero sabemos que el mal menor a nuestra disposición es amputar el miembro como sacrificio para salvar el organismo.
Pero no me gustaría caer en la demagogia, en realidad la enfermedad de este sistema se podría diagnosticar más bien como un cáncer y las burbujas como tumores y su influencia como metástasis. No en vano, "como es arriba es abajo".
¿A través de que mecanismos se autorregula el mercado?
Sabido es que el cáncer termina por comprometer el funcionamiento normal de los órganos con grave riesgo de desencadenar el colapso del organismo.
La génesis es atribuible al ADN que no deja de ser un plan de desarrollo de dicho organismo. De hecho un sistema de libre mercado apenas merece el calificativo de organismo en el sentido de que no supone una verdadera planificación, un verdadero programa, consiste exclusivamente en impulsos fundamentales de supervivencia. Si esos criterios no avanzan lo suficiente hacia la eficiencia en el tiempo que conceden los recursos disponibles, el organismo que sería nuestro sistema, colapsa, con las consecuencias evidentes para cada uno de nosotros, sus celulitas, cancerosas o no.
De la misma manera que hemos establecido el axioma de que el libre mercado se autorregula, con el elevadísimo precio que ello supone, hemos establecido que el libre mercado es del todo ineficiente. Con la consiguiente amenaza para la supervivencia del sistema mismo y de todos sus integrantes.
Pero volvamos al corto plazo que como buenos míopes es nuestro campo de acción. El sistema se está empezando a revelar como disfuncional, lo cual no era ni mucho menos imprevisible.Las políticas keynesianas nunca han resuelto ningún problema, los han aplazado hasta los límites de la física. No más allá. Él mismo aseveró que "a largo plazo, todos muertos" y esta afirmación, que suele provocar una sonrisa en la línea del más puro humor negro, es una dramática sentencia si se lee con todo el peso de cada una de sus palabras.
Podría ser divertida de tratarse de una alocada exageración pero es completamente cierta en cada una de sus letras, con la salvedad quizás de lo del largo plazo que cada día se acorta. Esta reflexión nos muestra que Keynes era perfectamente consciente del nudo gordiano que suponía el efecto bola de nieve de sus políticas de endeudamiento que agravan el problema en la misma medida que lo posponen. Y oiga, estaría muy bien si eso pudiera continuar así indefinidamente pero no es el caso. Y él ya lo sabía. El problema es que aún no nos hemos muerto todos y tendremos que vivir para verlo, nosotros u otros.
Keynes es pan para hoy y hambre para mañana y lamentablemente estamos más cerca de mañana que de hoy.

Probablemente a fecha de hoy los problemas sean ya del conocimiento de todos, de todos los que han querido conocerlos al menos, y puede que también de algunos que no.
Pero ¿qué pasa con las soluciones?
Hay una doble génesis en la situación actual de la que se van desprendiendo consecuencias como las ramas del tronco de un árbol: el imperante orden político-económico, o, llamándolos por su nombre, el libre mercado y la democracia representativa. Una gran parte de los males que campan por el mundo tienen ahí su origen a través de una larga cadena de causa/efecto que se retroalimenta. Y cuidado, nadie vaya a entender que una dictadura o régimen a la vieja usanza puede resolver la situación. Ése es un riesgo común en momentos como el actual. Tampoco funcionará el racionamiento de la miseria en un mercado intervenido por parte de un estado opulento y todopoderoso que persigue, tortura y asesina a todo ciudadano que dé el más mínimo signo de disconformidad.
La solución pasa ( bastante lejos de nosotros por desgracia) por un sistema democrático de representación directa, pero no sólo eso, dentro de ese sistema va a ser la capacidad y la calidad intelectual de todos los integrantes de la sociedad, o de la de la mayoría de ellos por lo menos, la responsable de la eficiencia en la planificación económica y del desarrollo de esa sociedad.
Ello queda confrontado a la anarquía (el término no es caprichoso, ni tendencioso, ni casual) que supone el libre mercado. Porque tal vez, al fin y al cabo, sea cierto eso de que los extremos se tocan y que demasiado al norte es sur. Porque perdonadme que os diga, queridos e idealistas amigos, pero esa anarquía utópica con la que seguramente todos alguna vez hemos soñado es del todo incompatible con la administración eficiente de los recursos y por ende del desarrollo sostenible. Máxime cuando los recursos son escasos. Se requiere planificación, organización y coordinación. No vivimos en un reino de abundancia tal que nos permita darnos ese lujo, desde luego no cabríamos todos los que estamos de esa manera y de ser menos población el crecimiento, difícilmente discernible de la bonanza, acabaría por devolvernos a una situación similar a la que estamos. De hecho de algo parecido a eso venimos. no es un paso adelante, es varios pasos atrás.
Y algo similar sucede con el libre mercado, no en vano la libertad es el principal valor que se asienta en las bases de las doctrinas anarquistas así como en las neoliberales. En este último caso han quedado también varios dogmas ( que no axiomas ) que hemos oído repetidos hasta la saciedad, a saber:
Que la competencia conduce a la eficiencia. Y suena tan razonable porque tiene algo de cierto, la diferencia con la eficiencia real, la colectiva, es que conduce a una suerte de "eficiencia individual" que de hecho no es tal, es superponer los intereses del individuo a los del colectivo, lo cual a largo plazo no tiene sentido puesto que es una suma de individuos la que compone el colectivo, perjudicándose entre sí por tantos medios como les sea posible. Es por la tanto la máxima expresión de la ineficiencia.
Ante ello se erige la alternativa del colaboracionismo donde realmente el colectivo va a salir reforzado como cada uno de sus individuos por el intercambio de conocimientos y apoyo potenciando el mismo progreso y evolución de dicha sociedad sin que el individuo tenga que renunciar a ninguno de sus derechos, prestigio, o reconocimiento. Los intereses del colectivo salen beneficiados, que no son otros que satisfacer a sus integrantes. Es falsa la dicotomía individuo/colectivo como no hay una dicotomía hojas/árbol. Son parte de un mismo todo. Sólo hay un prestigio mayor que el de aprender: el prestigio de enseñar.
Otro dogma neoliberal es que regular un mercado va contra el principio de la libertad. Está muy establecido en otros niveles que la libertad de un individuo termina donde empieza la de otro, siendo la mejor frontera que se puede hallar entre ambas un grado razonable de tolerancia.sin embargo la libertad que se reclama por parte de los los neoliberales es la de ejercer la violencia económica, fundamentalmente mediante la especulación que es indisoluble en nuesto sistema de cada escalafón del comercio. Libertad es el intercambio justo de bienes y servicios y conocimientos. la especulación sobre la producción, la explotación de los recursos, el sometimiento de otros individuos y en definitiva, la esclavitud, no forma parte de las libertades de un individuo si no de la invasión de las de otro. Véase pues lo surrealista que es de hecho que los que abogan por el libre mercado se presenten como adalides de la libertad.
Respecto a la producción, dentro de un sistema de economía planificada también carece de sentido el concepto de libertad de producción. No tiene ningún sentido en el marco de la eficiencia producir algo cuando la demanda está copada, es un gasto inútil de tiempo y energía que perjudica al individuo y al colectivo. Las pautas de la producción las proporciona la demanda histórica con unos márgenes razonables. las pautas de la investigación también deberían responder a las necesidades de la sociedad.
La planificación de cada aspecto de la organización productiva y de la administración de los recursos en ningún caso va en detrimento de la libertad del individuo, todo lo contrario, redunda en el beneficio del colectivo cuya misión principal es satisfacer a ese individuo. Nadie dejaría a un amigo emprender un camino que sabe con absoluta certeza que no conduce a ninguna parte.
Y supongo que al fin y al cabo, ésa es la razón de estas desordenadas líneas, en resumen: amigos, por este camino, no vamos a ninguna parte.
Nos aguardan desafíos que ya no podemos ignorar como las generaciones precedentes. No cabe más posibilidad que corregir sus errores, con el duro ajuste por largo tiempo que eso conlleva, si realmente queremos asentar las bases sobre las que construir un futuro mejor.
Por lo tanto, ante este reto inédito hemos de valernos de todas nuestras capacidades para conseguir una optimización de los recursos disponibles así como un reparto justo de los mismos, para que, de la manera más suave posible, y por la senda de la austeridad pero sin renunciar a nuestros legítimos derechos podamos volver al estado de equilibrio que nos corresponde y vivir tal y como nuestros esfuerzos nos permiten que, mediante una redistribución justa de la riqueza, se demostrarán más que suficientes para gozar de un plácido paseo por la vida y tan agradable como seamos capaces de hacérnoslo los unos a los otros.
No faltarán adversidades, y puede que las más desafiantes sean las más próximas pero está en nuestras manos prevalecer o sucumbir ante nuestras propias debilidades, conquistar la auténtica libertad en justicia y paz o perecer bajo el yugo de la esclavitud, forjar el futuro con la razón o perdernos en los caminos sin retorno de la locura. Sembrar la semilla de un futuro mejor para la raza humana y sus compañeros de viaje o dejar una tierra yerma, estéril y carente de vida, continuar con el sueño de la evolución, o dejar que el sueño de la evolución nos olvide, aprender de nuestros propios errores o seguir educando en ellos a nuestros hijos, renovarnos o morir, ser o no ser, esa es la cuestión.

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