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¿ Pero qué tiene el fútbol?

11/05/2009 16:05 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ha llegado la hora. Miércoles por la tarde. Semifinales de champions. Dos amigos sentados frente al televisor y sendas copas sobre la mesa. Amigos y rivales

   Cuando alguien a quien el fútbol le gusta lo justito oye gritos en las calles y observa los rostros de los que gritan, simplemente no entiende nada. El miércoles pasado era uno de esos días en los que España se para. Ya se había parado con el partido del Real Madrid - Barça y ahora era la ocasión perfecta para desquitarse. Los unos, viendo a su equipo hacia la final de la copa de Europa, los otros, esperando el batacazo para que la humillación fuera menor.

   Los dos amigos aguardaban el momento con ansia y rodeados de gente neutral, esperaban en el salón del hotel donde se hospedaban. Al principio, ilusión, esperanza y nervios, muchos nervios. Hombres de negocios, serios, que visten de traje por la mañana y acuden a reuniones formales se transforman poco a poco. El pelo ya ha perdido su gomina y la ropa es informal, cómoda, porque es necesario moverse y girar sobre el sillón. Las manos que en la mañana están firmes para estrechar las de otros se vuelven sudorosas y el corazón que antes pasaba desapercibido comienza a hacerse notar y avisa de que empieza a sufrir. Conforme pasan los minutos uno gana esperanzas y el otro las pierde y mientras el desesperado se retuerce, golpea el sillón y lleva sus manos a la cabeza, el otro se ríe "por lo bajinis". Hay que guardar las formas, estamos en un hotel. Ambos respiran y parece que hay una pequeña tregua.

   Primer gol del Chelsea y ya está. Puños en alto para unos  y manos abiertas sobre el rostro de los otros. No pueden gritar, están en un hotel,  si estuvieran en casa...En la calle los gritos trastornan aún más al que desespera. La alegría desbocada del que quiere la derrota del Barça alimenta en el culé un deseo de venganza y el hombre razonable empieza a dejar de serlo. Todo se transforma en un instante. Uno se toma la copa que ya ha perdido el hielo y la saborea triunfante, el otro, pide una nueva. Hay que cambiarlo todo, hasta la copa, la postura de la silla, de la mesa. Algo no ha funcionado y piensa que si cambia lo que le rodea, alejará esa mala suerte que le ha llevado a ese estado de angustia y ansiedad. El reloj del blanco va despacio, el del azulgrana corre demasiado. Una falta, otra, un penalti no pitado y muchas quejas. El tono se eleva un poco y los de alrededor disfrutan. Los amigos se conocen demasiado y saben lo que el otro siente, pero el fútbol es más fuerte y uno se alegra de la pena del otro. Otra copa, ¿ por qué no?. Total todo está perdido... o ganado, que sean dos copas, una para el que brinda y otra para el que no quiere  seguir mirando el televisor. No quiere que llegue el final porque teme dos cosas, la derrota y la burla. No sabe qué duele más. Tiempo de descuento, esto se acaba... o no. El pelo ensortijado de tanto tocarlo, las manos temblorosas. Desilusión, frustración, rabia, pena y del otro lado alegría desbocada y la sensación de justicia por la humillante derrota del pasado dia.

Tiempo de descuento, esto se acaba...o no. El reloj del balnco va despacio, el del azulgrana corre demasiado.

   De pronto todo cambia, absolutamente todo. Las formas contenidas se dejan aparte y el grito es desgarrador. Corre por el salón del hotel mirando al vacío porque no puede ver nada más. Ni siquiera sabe quién ha sido ni cómo lo ha hecho, porque es tal la alegría que siente que su mente no procesa toda la información. Ahora son sus puños los que suben al cielo y sus gritos los que tapan los de la calle. Es ahora él y sólo él, con su felicidad, su emoción. Regresa a su sitio y ve a los demás. Han marcado un gol. Suficiente. Estamos en la final. No puede creerlo, no quiere que termine ese estado de euforia que le hace olvidar las penas, el trabajo, los problemas. Su cuerpo tiembla y sus manos llevan las marcas de ese gesto de victoria. Le da gracias a Dios, a Iniesta, a Guardiola. Le da gracias a su equipo, que le ha dado ese momento pletórico. Al otro lado, el amigo protesta de una jugada. Es un robo, una injusticia. No se acerca a dar la enhorabuena porque está demasiado tocado. No puede creerlo, todo el partido en estado de éxtasis y ahora, en el último minuto la decepción, la rabia.

   La última copa, mañana hay que trabajar. Nos vemos desayunando a las siete. En el ascensor uno intenta olvidar lo que ha visto, el otro quiere recordarlo siempre. Y nos seguimos preguntando ¿qué tiene el fútbol?


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Autor:
M Pardo (1 noticias)
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Usuario anónimo (12/05/2009)

Me ha encantado la forma en que describes las emociones. Muy chuli