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Picasso ante Degas, relato de una fascinación

18/10/2010 12:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pablo_Picasso_La_habitacin_azul_Le_Tub_1901El Museu Picasso de Barcelona acoge hasta el 16 de enero de 2011 Picasso ante Degas, una exposición que toma como punto de partida la gran fascinación –algunos quizá dirían obsesión– que Pablo Picasso (1881-1973) manifestó durante toda su vida por la obra y la personalidad del artista francés Edgar Degas (1834-1917).

Coleccionista de obras del impresionista, el malagueño reinterpretó su iconografía más característica en innumerables ocasiones y al final de su vida creó escenas que incluían retratos de Degas.

La muestra reúne más de un centenar de obras creadas por ambos artistas –esculturas, pinturas, grabados– procedentes de museos y colecciones privadas internacionales con el propósito de examinar la reacción de Picasso al reto planteado por la obra de Degas y la fascinante afinidad entre el pensamiento creativo y los métodos de trabajo de ambos.

Estudio pionero

En este estudio pionero, el especialista en Degas Richard Kendall y la experta picassiana Elizabeth Cowling presentan ejemplos bien documentados de las respuestas directas de Picasso a las creaciones de Degas, así como ciertas afinidades más conceptuales e inquietantes entre sus respectivas obras.

Su trabajo como comisarios profundiza en los intereses paralelos de ambos artistas por temas que abarcan desde la moderna vida urbana hasta las figuras de la danza, pasando por actividades íntimas como el baño, y sin olvidar su afición común por la fotografía y la escultura, e incluye el primer análisis exhaustivo del compromiso de Picasso con el arte de Degas en los últimos años de su vida, cuando adquirió diversos monotipos de burdeles del pintor francés y reconvirtió algunos de ellos en grabados propios. Esta muestra ofrece numerosas ideas inéditas y una considerable cantidad de material nuevo en torno a los dos artistas más populares e influyentes de la época contemporánea.

El origen de una fascinación

Gracias a su amistad con los artistas más veteranos del grupo de Els Quatre Gats en Barcelona, Picasso ya tenía algunos conocimientos sobre el impresionismo antes de su primera visita a París en el año 1900. No obstante, lo que terminó convirtiéndose en un diálogo sostenido con el arte de Degas no empezó a desarrollarse hasta después de sus estancias en la capital francesa y su contacto directo con algunas obras originales.

Cuando se instaló en el edificio Bateau-Lavoir de Montmartre en 1904, Picasso se hallaba a pocos minutos de distancia del estudio de Degas. Los dos pintores tenían muchos conocidos en común en el mundo artístico parisino –entre ellos, el legendario marchante Ambroise Vollard–, pero al parecer nunca llegaron a conocerse en persona.

De la parodia al homenaje

A base de impactantes emparejamientos y agrupaciones de obras de temática relacionada, la exposición examina a Degas a través de los ojos de Picasso y el modo en que la respuesta del artista español evoluciona con el paso del tiempo, de la emulación a la confrontación y de la parodia al homenaje.

Ambos compartieron una obsesión de toda la vida por las mujeres, plasmada en sus retratos de amigas y en sus innumerables representaciones del desnudo femenino. Además, Picasso se hizo eco de los temas predilectos de Degas, como las artistas de los cafés concierto, las bailarinas de ballet, las mujeres maquillándose y las prostitutas. Aunque se les reconoce sobre todo como pintores, tanto Degas como Picasso fueron también dibujantes incomparables, así como escultores y grabadores sumamente innovadores; esta exposición reúne piezas creadas en todos estos medios con el propósito de examinar y profundizar en esta relación.

Recorrido por la muestra

La exposición se inicia con la primera época del joven Picasso, cuando recibía una formación académica muy similar a la de Degas, cuyo arte aún desconocía por entonces. Después se aborda el mundo bohemio parisino de principios del siglo XX, donde Picasso empezó a responder directamente a la imaginería de la vida moderna de Degas. En cuadros como El final del número (1901, Museu Picasso, Barcelona), rindió homenaje a las escenas de café concierto de Degas, mediante la representación de una cantante en medio de su actuación en el escenario. Uno de los enfrentamientos más dramáticos en este apartado es el que se produce entre la polémica obra maestra de Degas En un café (La absenta) (1875-1876, Musée d'Orsay, París) y el fascinante Retrato de Sebastià Junyer Vidal (1903, Los Angeles County Museum of Art), de la época azul de Picasso.

El ballet es un tema central en la obra de Degas, y cuadros como Bailarinas en clase (c. 1880, Clark Art Institute, Williamstown) lo convirtieron en el gran artista impresionista de la danza. Picasso ante Degas examina el modo en que Picasso representó el ballet en diferentes momentos de su carrera. Un ejemplo impactante de la evolución de este diálogo artístico se halla en la yuxtaposición de la emblemática escultura de Degas Joven bailarina de catorce años (1879-1881, Clark Art Institute, Williamstown), considerada escandalosamente radical en su día, con el Desnudo amarillo de Picasso (1907, colección de Gretchen y John Berggruen, San Francisco), que anuncia el cubismo.

Poco después de la muerte de Degas, Picasso se casó con Olga Khokhlova, bailarina de los Ballets Rusos, y se embarcó en una apasionada exploración de la danza, que culminó en una serie de esculturas con que emulaba la célebre serie de bailarinas de Degas. Estas obras se complementan con un material de archivo completamente inédito que arroja nueva luz sobre la relación de Picasso con Olga Khokhlova y el ballet.

El íntimo mundo femenino

Picasso heredó y transformó otro de los temas favoritos de Degas –las mujeres bañándose y peinándose–, al que volvió en repetidas ocasiones a lo largo de un período de más de cincuenta años. La exposición revela que ambos artistas exploraban este íntimo mundo femenino en todos los medios y formatos, que van del más diminuto al más monumental. El escultural cuadro de Picasso Mujer peinándose (1906, Museum of Modern Art, Nueva York) se presenta al lado de dos óleos de Degas: el radiante El Peinado (c. 1896, National Gallery, Londres), de tonos rojos y rosados, y la inmensa y aparentemente inacabada Mujer desnuda secándose (1884-1886, Brooklyn Museum, Nueva York).

A finales de la década de 1870, Degas creó una serie de monotipos que representan a prostitutas y sus clientes en los burdeles. Picasso sentía una admiración especial por estos grabados y adquirió nueve de ellos para su propia colección. Hacia el final de su vida dialogó con éstos directamente en una serie de aguafuertes humorísticos y patéticos, en los que el propio Degas aparece personificado como un cliente cauteloso e inhibido, pero fascinado. La exposición concluye con esta serie y con el retrato de Degas pintado por Picasso en 1968 (colección privada) como homenaje al gran impresionista.

Picasso ante Degas, muestra que se inscribe en la línea de trabajo iniciada por el Museu dirigida a la creación de nuevos discursos y contextos para la obra de Picasso, ha sido organizada conjuntamente con The Sterling and Francine Clark Art Institute de Williamstown (Massachusetts, EE.UU.) y ha contado con la colaboración especial de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte.

Dos artistas revolucionarios

Pablo Picasso decía: "Si hay algo que se pueda robar, lo robo". La prolongada y prolífica carrera de este artista está sembrada de obras de arte que son una reacción a las de sus predecesores y que refieren a Velázquez, Delacroix y Manet, entre otros. Sus coetáneos también detectaron en las obras de juventud de Picasso la influencia de Edgar Degas, sobre todo en sus representaciones de cabarets y cafés, en sus retratos y en las figuras de mujeres en el baño o de bailarinas de ballet de sus cuadros; temas, todos ellos, que se habían convertido en las señas de identidad de la obra del artista francés.

Cuando se trasladó a París, en 1904, Picasso vivió en el mismo barrio que Degas, pero aunque tenían algunos conocidos en común, al parecer no llegaron a coincidir. En nada se parecían, ni por su personalidad ni por su estilo de vida, pero compartían muchos intereses. Los dos eran artistas revolucionarios, pero gran parte de su obra está basada en la figura humana y marcada por su conocimiento del pasado. Ambos fueron magníficos dibujantes, que también realizaron audaces experimentaciones con la escultura, el grabado y la fotografía.

En sus últimos años, Picasso se inspiró en los monotipos de Degas que había adquirido para realizar toda una serie de aguafuertes, y en muchos de ellos, a modo de homenaje, incluyó la figura del viejo pintor. Picasso ante Degas es la primera exploración exhaustiva realizada hasta la fecha de la perdurable fascinación de Picasso por el arte y la personalidad de Degas, y las profundas afinidades entre sus polifacéticas obras..

Barcelona. Picasso ante Degas. Museu Picasso.

Del 15 de octubre de 2010 al 16 de enero de 2011.

Comisarios: Richard Kendall y Elizabeth Cowling.

Edgar_Degas_El_peinado_c_1896

Pablo_Picasso_Mujer_peinndose_1906

Pablo_Picasso_Chica_con_brazalete_y_Degas_con_las_manos_en_la_espalda_30_de_marzo_de_1971

Edgar_Degas_Gran_arabesco_segunda_vez_dcada_de_1880

Pablo_Picasso_Retrato_de_Sebasti_Junyer_i_Vidal_1903

Edgar_Degas_En_el_caf_LAbsinthe_1875-1876

Edgar_Degas_Bailarinas_en_clase_c_1880


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