De playboy a repartidor de la compra
El cine americano se sigue luciendo, y solo reafirma lo que ya aborde el otro día, la mala fama que arrastra la seducción, no solo en España, sino a nivel mundial.

Me apetecía ver la película de American Playboy protagonizada por Ashton Kutcher, también llamada Spread o Toy Boy, que en castellano se traduciría como seductor. Y para variar ha sido más de lo mismo, de los films de esta temática tan castigada.
Ashton Kutcher se mete en el papel de Nikki, un joven que quiere vivir en Los Ángeles, California, como un vividor. No tiene trabajo, no tiene coche ni casa, tampoco tiene un duro, vive al día de mujeres ricas de LA y cuando ellas están de viaje se divierte con jovencitas. Típico perfil de hombre playboy y como bien lo dice una de las protagonistas de la película ’ yo te dejo vivir en mi casa y tu a cambio me haces favores sexuales’ lo que viene a ser un pacto de conveniencia o como lo llamarían los detractores de la seducción, un acto de manipulación (mutua y consentida en este caso).

La película comienza mostrando la imagen más triunfadora de Nikki, que parece sabérselas todas, todos los truquillos para volver loca a una mujer, meterse en sus mansiones de lujo y hacer fiestas locas cuando ellas están de viaje por trabajo. Él parece feliz con este tipo de vida, tiene lo que quiere, lujos, buena ropa, un mercedes, y sexo con una empresaria rubia y rica que le mantiene y le trata como su juguetito personal para sentirse más joven, incluso en la película se hace una operación de ‘ rejuvenecimiento vaginal’ para tener sus genitales como a los 18 años.
El problema empieza cuando Nikki encuentra a Heather, una ‘ seductora’ que hace exactamente lo mismo que él, pero con hombres ricachones. Nikki se enamora de Heather y decide dejar su vida de playboy por vivir con ella para siempre, pero Heather prefiere el lujo y se casa con un ricachon de New York al que no ama pero al que le sobran los billetes verdes. Nikki aprende una dura lección, y termina solo como un perro y trabajando como repartidor.
¿Moraleja? A nivel consciente, ‘ que bonito es el amor… lo que es capaz de cambiar un hombre por amor, y dejarlo todo por una mujer… ’ pero lo que el espectador capta a nivel subconsciente es ‘ ser un seductor mola, pero te pasa factura y luego acabas solo y triste… ‘ . Bueno yo puedo afirmar que vivo como un playboy y estoy super feliz con mi vida actual, cosechando éxitos, haciendo lo que me gusta, con una libertad total, y no lo cambiaría por mi vida anterior a la seducción donde era el ‘ pardillo’ de la película.
Ojala algún día vea una película donde aparece un seductor y el final no sea tan predecible, y se pueda reconocer que tener el control de tú vida sexual y sentimental es algo bueno porque te lleva al objetivo que buscamos el 100% de los seres humanos de este planta, que es la autorealización como dijo el psicólogo Abraham Maslow, es decir, ser felices con nuestra vida.
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Autor: Seduccionysuperacion (439 noticias)
Fuente: seduccionysuperacion.com
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