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Pobreza y desigualdad…

22/10/2014 03:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aunque intenten pintar de vivos colores el presente y el futuro, esto es solo una frágil estrategia para seguir manteniéndonos al margen de nuestro propio futuro. La realidad es mucho más espeluznante e intentan seguir embaucándonos como si fuésemos analfabetos

 

 

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 Un titular oscuro que dista mucho de corresponder a  un slogan publicitario. Lamentablemente ésta es una realidad y un tema más que candente en nuestro país. Es la escalofriante y palpable situación que padece gran parte de la población, a pesar de los magnánimos esfuerzos de muchos de los gobernantes de turno, que intentan desesperadamente esconder, tapar, encubrir, disimular… ¡como si fuera posible tapar el sol con un dedo!

Recientes informes, manejados por diferentes ONGs revelan que un 27, 5 % de la población infantil, vive en riesgo de pobreza extrema. Estos índices no reflejan únicamente la situación económica en que vive la gran mayoría de la población del país, sino que es la consecuencia directa de las altas tasas de desempleo que padecemos, Una pandemia que lejos de frenar la actual legislatura, ha sido acrecentada. Se ha instalado en nuestro país, ha echado raíces y ha florecido todo ello gracias a una malísima política laboral, económica y social. Una reestructuración que únicamente ha contemplado a la patronal, atendiendo todos sus ruegos y cediendo a todas y cada una de sus demandas. ¿Para qué?, es de pública notoriedad que el fin es fomentar el poderío empresarial, aumentar sus ganancias y además de reducir notoriamente el poder adquisitivo de los trabajadores, reducir y aplanar sus legítimos derechos.

Todo ello mientras un ensalzado sector ha puesto especial empeño en malgastar los recursos de todos. Pero seguramente ninguno de estos rimbombantes personajes, que han aprovechado su “estadía” en el gobierno para enriquecerse, ninguno, repito se ha planteado que gama de sentimientos los asaltarían si se encontraran en la acera de enfrente. Es decir ¿Cómo reaccionarían si fueran ellos los perjudicados por semejantes “salvajadas”, las mismas que ellos idearon y cometieron contra el estado de bienestar de las personas?¿ A esto se le denomina poseer moral, ética y “empatía?, creo fehacientemente términos éstos  cuyo significado desconocen categóricamente.

¿Qué sentimiento pulula en cada padre o madre cuando debe negar a sus hijos sus demandas? Y no me refiero a objetos superficiales o de lujo, me refiero a la alimentación, al techo, a la educación. Estas “reformas” tan promocionadas y alabadas, lo único que han traído ha sido un mayor índice de pobreza, y aumentar la desigualdad entre los que poseían grandes fortunas y quienes como única fortuna tenían su trabajo. Podría afirmarse sin rubor alguno que este es el gobierno de la desigualdad. Que es en definitiva lo que han fomentado y fomentan. A causa de sus geniales reformas existe un 23% de fracaso y abandono escolar. Otra de las nefastas consecuencias evidencia que existe otro factor más que preocupante, El bajo índice de natalidad, se evidencia merced a que las parejas asumen la imposibilidad de procrear ante la oscilante inseguridad laboral y económica reinante. Seguramente dentro de diez años habrá aproximadamente un millón menos de niños en edad escolar que actualmente. Es posible afirmar que los asesores actuales no han llegado aún a comprender que los niños representan el futuro de la sociedad. Están desconociendo abiertamente sus derechos y al mismo tiempo condenándonos a un tenebroso y oscuro futuro.

Los niños  son la base de la sociedad, siempre lo han sido y siempre lo serán. El Estado tiene la obligación de formarlos adecuadamente y facilitarle los medios para su crecimiento físico, psíquico, dotándolo de los recursos adecuados y elementales a saber: techo, alimento, salud, educación no solo a nivel familiar, sino estatal. No solo son responsabilidad de sus progenitores, sino que el Estado tiene una especial responsabilidad para con ellos.

Si no reciben una alimentación balanceada, adecuada para su desarrollo, no podrán desenvolverse y crecer intelectualmente. Necesitan seguridad, respaldo y una evolución acorde a su edad. Esta crisis ha sido aprovechada para la conveniencia personal, prosperidad y fortuna de unos pocos, que han abusado de la confianza depositada en ellos enriqueciéndose ilícitamente. Mientras estos personajes dignos de una película de terror o un solapado thriller, han engrosado sus cuentas bancarias, disfrutan de lujosas viviendas, gozan de un envidiable estado de bienestar rodeados de lujos superfluos, viajes de placer y ocio que se han financiado de forma fraudulenta, existen familias enteras que muchas veces la única música que escuchan en la de sus estómagos vacíos.

Escuchamos cifras inimaginables a través de los diferentes medios de comunicación que corresponden a sonados casos de corrupción, malversación de fondos, estafas, apropiación indebida, fraudes fiscales, tráfico de influencias… Mientras tanto los talentosos  técnicos de las finanzas pretenden que un trabajador viva con sueldo que ni siquiera llega a los 1000 euros, o con las tan loadas ayudas de 426 euros. Lo que se siente es una profunda indignación, un coraje que logra por momentos dominar los sentidos. Estas personas tan desaprensivas han jugado a la ruleta rusa con nuestro futuro, con nuestros derechos… Han arrasado nuestras expectativas, destruido y asolado íntegramente el estado de bienestar de las personas, dejándonos a la intemperie más absoluta. Debemos bregar por el bienestar y el desarrollo de los niños, dentro de una sociedad fructífera y bienhechora que les dote de todas sus necesidades. Pero para ello en imprescindible que abordemos de lleno los temas que han desestabilizado nuestra sociedad.  Dentro de un ámbito pacífico y conciliador se debe lograr la unión de la sociedad “toda” conjuntamente con los representantes políticos, autoridades, empresas y diferentes representaciones políticas.

El momento del cambio ha llegado, y TODOS debemos asumir la responsabilidad que nos corresponde, por nuestro bien y por el de toda la sociedad

Sin ello no es posible acabar de cuajo con esta lúgubre y tétrica realidad en la que vivimos. Los niños representan un importantísimo valor social que va mucho más allá de su entorno familiar, forman parte de la responsabilidad nacional, porque ellos y solo ellos constituyen el futuro del país. Para salvaguardar sus necesidades es imprescindible redoblar los esfuerzos para recuperar los derechos que nos han arrebatados y exigir una vuelta de tuerca inmediata que balancee equitativamente el bienestar general. Trabajo, salarios dignos, salud, vivienda y seguridad claman desesperadamente por una atención urgente y necesaria. Quienes no entiendan esto, están gravemente aquejados de soberbia, avaricia, petulancia y necedad.

Los factores que han atacado sin que les temblara el pulso, son los primeros que deben ser abolidos. Seguiremos transitando por este tortuoso camino mientras no se creen verdaderamente puestos de trabajos, contratos que cuenten con todas las garantías para el trabajador y con remuneraciones acordes a la realidad económica que vivimos. No es posible que el salario mínimo este en 600 euros cuando un alquiler sobrepasa ampliamente esta cantidad, cuando la energía, el gas, el combustible, el agua, los productos de primera necesidad siguen ascendiendo sin que nadie le ponga un tope.

Los salarios de hambre y la desocupación son quienes nos han arrojado al fango han estrechado el cinturón y si no hacemos algo seguirán haciéndolo sin un atisbo de remordimiento. Hemos sido participes del rescate de la banca sin siquiera ser consultados, hemos perdido cifras escalofriantes malgastadas que han redundado en beneficio de unos pocos, que se han rodeado de coches de lujos, viajes vip, restaurantes de lujo, joyas, etc. etc. La lista es demasiado larga, como lo es también la de los implicados en todos los casos de corrupción que han colapsado los juzgados, Y lo peor de esta atrocidad es que los protagonistas de esta macabra alegoría aun pretenden salir airosos de sus maquiavélicas maquinaciones, inclusive intentando manipular a la justicia ¿no es ya suficiente?

¿Estamos dispuestos a cambiar esta realidad que se nos ha impuesto en beneficio propio? ¿Estamos dispuestos a defender nuestros derechos y el de nuestros hijos,  que en definitiva haciéndolo estamos defendiendo el futuro del país?

Nuestro accionar debe ser inmediato, debemos de dejar a un lado la apatía y la pasividad. Dormir en los laureles no nos ha favorecido, es necesario recuperar lo que nos ha sido arrebatado impunemente. Necesitamos políticos leales, dignos, responsables y morales ante todo. Personas que tengan vocación de servicio, empatía y que sean capaces de aceptar el compromiso de bregar por el bienestar general y no el suyo propio. Quienes nos representen no pueden ser una camada de hienas que se aprovechen de la situación privilegiada que ocupan en su peculio personal. La ambición, la sed de poder, el cinismo y la hipocresía deben sufrir el destierro de los traidores. Vivimos en un Estado democrático, y eso es justamente lo que debemos defender e instrumentar. Del pueblo emana la autoridad de quienes lo representan, pero justamente somos nosotros quienes podemos relevarlos de sus cargos, porque al hacerlo hacemos uso de nuestra soberanía.

Estamos saturados de mentiras, engaños, falsedades, vanas promesas y abusos; es hora de cambiar y de vernos representados y defendidos adecuadamente. Si continuamos bajando la cabeza y entronando a los mismos de siempre, a aquellos que visten su traje níveo de corderitos dóciles a la hora del sufragio, y que tras el escrutinio reaparecen son sus afilados dientes de lobos voraces… Entonces estamos condenados a seguir viviendo en la opresión, en la precariedad, empobreciéndonos y humillándonos indignamente ante ellos. Eso no es lo deseable ni para nosotros ni para ningún ser humano que se precie, y mucho menos lo es para nuestros hijos.

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Tipo:
Opinión
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