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Política liberal frente a socialismo

13/12/2010 18:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Decía Winston Churchill que "El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de los ignorantes y la prédica de la envidia. Su misión es distribuir la miseria de forma igualitaria entre las gentes del pueblo". Aunque esta frase del antiguo premier británico describe perfectamente, sin más, las consecuencias del socialismo, no está de más completarla con otra de Margaret Thatcher, también ex-primer ministra británica, "El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero...de los demás". Y si repasamos la historia reciente, y no tan reciente de España, veremos que tanto Churchill como la dama de hierro no han hecho más que describir los resultados prácticos que se derivan de esta ideología.

Refiriéndonos exclusivamente a España, tenemos la experiencia de la llegada de los socialistas a la presidencia del Gobierno durante la II República. En septiembre de 1936, ya en plena Guerra Civil es nombrado presidente del Gobierno y ministro de la Guerra, Francisco Largo Caballero. Con Largo Caballero se dilapidó parte de las mejoras económicas logradas durante la dictadura de Primo de Rivera, con el que había colaborado lealmente. Largo Caballero fue el personaje de la República que puso todo su esfuerzo en hacer inevitable la Guerra Civil. Durante su presidencia, por iniciativa del ministro de Hacienda, Juan Negrín, se produjo la incautación de las reservas de oro del Banco de España, que de aquella no era más que una Sociedad Anónima, y su traslado posterior a Rusia.

El empobrecimiento total de España llegaría con el propio Juan Negrín Cabrera, elevado a la jefatura de Gobierno por Manuel Azaña el 17 de Mayo de 1937, por instigación directa del ala prietista del PSOE. Indalecio Prieto y sus seguidores, aprovechando el descontento y las ruidosas protestas de los comunistas y, como no, la predisposición de Manuel Azaña, forzaron la dimisión de Largo Caballero y prácticamente impusieron para sustituirle a Juan Negrín. Su estancia al frente del Gobierno de la República no pudo ser más nefasta. Hasta sus propios correligionarios, una vez finalizada la contienda civil, le hicieron responsable de la prolongación inútil de la guerra y le achacaron las atrocidades cometidas por las distintas checas. Y como al perro flaco, todo son pulgas, se le acusó de connivencia con el Partido Comunista de España y de una escandalosa subordinación a los planes de la Unión Soviética, por lo que en 1946 se le expulsa sin más del Partido Socialista.

España comienza la década de los 40 en la más extrema pobreza y su recuperación fue demasiado lenta y prolongada en el tiempo, como consecuencia del aislamiento a que se sometió al régimen de Franco. España se vio privada hasta de la ayuda norteamericana que, con el nombre de Plan Marshall, recibieron generosamente la mayor parte de los países europeos. Se necesitó mucho tesón y buena dosis de sudor y lágrimas para revertir la situación económica. Por fin la espera y los enormes sacrificios terminaron por dar sus frutos. Fueron las circunstancias internacionales las que propiciaron ese cambio esperado en la política de Estados Unidos. El triunfo de Mao en la Guerra Civil de China, el desencadenamiento de la ofensiva comunista en Corea y la deriva, cada vez más manifiesta, de Rusia hacia la denominada guerra fría, sirvieron para revalorizar la posición política y estratégica de España. Con la firma en septiembre de 1953 del denominado Pacto de Madrid, comienza de verdad la ayuda a España, en forma de defensa mutua, de cooperación económica y de asistencia técnica.

Ahora ya, de manera más desahogada, comienza nuestro repunte económico, que con el Plan de Estabilización, el abandono definitivo del tipo de economía autárquica y maltusiana, la liberación progresiva del comercio interior y la expansión de los intercambios comerciales internacionales, logramos un boom económico desconocido en España hasta entonces. El turismo y las remesas de los emigrantes, contribuyeron también, de una manera notable en ese extraordinario desarrollo económico y en una industrialización mucho más afianzada. Todo esto dio lugar a una mayor riqueza y a una mejor distribución de la misma. Hasta los mismos trabajadores comienzan a disponer, de manera visible, de unos recursos económicos algo más cercanos a los disfrutados por los países europeos de nuestro entorno.

Esta situación se mantendría, aunque con altibajos, hasta la llegada a la presidencia del Gobierno de Felipe González Márquez. Felipe González fue el primer presidente socialista de la democracia. A él se debe el famoso "plan de empleo juvenil" que dio lugar a los llamados contratos "basura" por estar muy poco remunerados y porque su extinción no daba derecho a prestaciones sociales. Expropió el holding industrial de Rumasa, la mayoría de cuyas empresas al final fueron regaladas prácticamente a amigos ocasionales del equipo de Gobierno socialista. Recortó las prestaciones por desempleo y puso en práctica el primer "medicamentazo" para ahorrar fondos públicos que necesitaba para cubrir otros flancos.

Durante la presidencia de Felipe González se llevó a cabo la conflictiva reconversión industrial, el socorrido recorte de las pensiones, la flexibilización del mercado de trabajo y la movilidad geográfica, provocando de este modo un enfrentamiento directo con Nicolás Redondo, enfrentamiento que dio lugar a las huelgas generales de 1988 y 1994. Descapitalizó la Seguridad Social, poniendo en peligro el cobro de las pensiones. Trató, eso sí, de ampliar y modernizar las infraestructuras, pero financiándolas a base de aumentar la deuda pública hasta limites peligrosos.

Por si todo esto fuera poco, el Gobierno de Felipe González se dedicó a ejercer el terrorismo de Estado contra ETA y su entorno, por mediación de aquellas agrupaciones armadas parapoliciales que dirigían altos funcionarios del Ministerio del Interior y que se presentaban como los GAL y que se mantuvieron activos de 1983 a 1987. El mantener la actividad de estos grupos exigía enormes desembolsos, dejando al descubierto otras necesidades más perentorias. Al lado de esto, nos encontramos con la mayor corrupción de la historia española. Además de casos personales como Luis Roldan y otros que daban buena cuenta de los llamados fondos reservados, nos encontramos con la trama de empresas, Filesa, Malesa y Time-Export dedicadas a la financiación irregular del PSOE. Cuando por fin pierde Felipe González las elecciones en 1996, deja el Gobierno con una deuda de 60 billones de pesetas, 5, 5% de déficit público, una inflación del 3, 5% y una tasa de paro del 23%.

Cuando José María Aznar se hace cargo de la presidencia, tiene que empezar otra vez de cero. La Seguridad Social tenía un déficit del 0, 7% del PIB, 500.000 millones de pesetas contantes y sonantes. Lo que le obligó a pedir préstamos a varias entidades bancarias para poder hacer frente al pago de las pensiones durante los primeros meses de su Gobierno. A base de controlar los gastos superfluos, la situación económica fue revertiendo y en los ocho años de su mandato, la deuda del Estado se redujo en 18 puntos, pasando del 68, 1% del PIB de 1996 al 50, 1% en 2004. Esta reducción de la deuda supuso un ahorro anual en intereses de 1.700 millones de euros. En 1996, la renta española estaba en el 78% de la media europea, exactamente el mismo porcentaje que en 1976. En 2003, la renta española se situaba ya en el 86% de esa media. Entre 1997 y 2000, crecimos un 4, 2%, un punto por encima de la media de los países occidentales. Durante la segunda legislatura de Aznar seguimos creciendo un 2, 5%.

La creación de puestos de trabajo fue otro de los logros importantes de la política liberal del Gobierno de Aznar. En 1996 solamente estaban afiliados a la Seguridad Social 12, 3 millones de personas, las mismas prácticamente que en 1976. Sin embargo en 2004 los cotizantes a la Seguridad Social eran ya 16, 6 millones de personas. Desde 1996 hasta 2004, por consiguiente, pasaron a engrosar la lista de afiliados 4, 3 millones más de trabajadores. Hubo años en que se generaron en España tantos empleos como en toda Europa. De este modo, la tasa de paro bajo del 23% al 13, 6%. Hasta el número de trabajadores con contrato indefinido creció nada menos que en 3, 3 millones. Todos los indicadores económicos que comprobemos, veremos que evolucionaron positivamente. La austeridad en el gasto, la liberación y las privatizaciones dieron otro aire a la economía española, siendo posible emprender una nueva política fiscal, con impuestos más bajos y supresión de algunos, como el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y el de Sucesiones en las Comunidades Autónomas gobernadas por el Partido Popular.

Pero en 2004, y de la manera que todos sabemos, llega a La Moncloa José Luis Rodríguez Zapatero y, claro, volvemos a los dogmas y a los postulados del socialismo, aplicados irresponsablemente de una manera más sectaria que Felipe González. De este modo, el empobrecimiento de la sociedad y el deterioro del Bienestar Social se producirán de una manera más rápida e integral. Desde el primer momento, desde que puso los pies en La Moncloa, comenzó a gastar sin el menor control y a gastar bastante más de lo que se recauda. Durante los primeros años, aparentemente todo iba bien, ya que el Partido Popular había dejado las arcas llenas, pero llegó lo inevitable.

A Rodríguez Zapatero se le fue la mano en el manejo de la chequera y, cuando se dio cuenta, en la caja del Tesoro ya no quedaban ni telarañas. Gran parte del dinero de la caja lo empleó en comprar la amistad de tanto déspota como anda por ahí suelto, como Fidel y Raúl Castro, Hugo Chávez, Evo Morales y el Sultán de Marruecos, entro otros, que aunque se dicen amigos suyos, de vez en cuando le sueltan por la espalda alguna que otra puñalada trapera. Otra parte importante de dinero la utilizó para sobornar a unos dirigentes sindicales insaciables para comprar la paz social. Y entre los beneficiarios de estas suculentas entregas de dinero no podían faltar los de la ceja y demás miembros de la farándula y multitud de ONGs afines que, según indican, lo invierten después en las cosas más peregrinas, entre las que se encuentra la ‘ corrección del pie zambo congénito’ en la zona Este de la República Democrática del Congo o la promoción del "acceso a la salud sexual y reproductiva" del colectivo gay del Perú.

La política de gasto desenfrenado, bastante por encima de lo que en realidad se recauda, nos ha llevado a un desequilibrio presupuestario notable, que el Gobierno ha intentado enjugar emitiendo deuda pública. Como nuestro endeudamiento es ya tan alto y los gastos tan desmesurados, que los inversores tradicionales desconfían de nosotros y pende sobre nuestra economía la espada de Damocles en forma de intervención europea de nuestra economía. Nuestra credibilidad económica es nula y ahora Zapatero esta cumpliendo con el papel tradicionalmente derivado de cualquier forma de socialismo: en vez de riquezas, está repartiendo ya, a manos llenas, pobreza y miseria entre los ciudadanos españoles.

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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