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Pomposas promesas que esconden mentiras a voces

18/03/2015 01:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

“¡Cuando la limosna es tan grande, hasta el ciego desconfía!”, refrán popular que define plenamente las intenciones “solidarias” pre electorales. Promesas vacías e interesadas destinadas a engañar y captar incautos

Familias numerosas, monoparentales, desempleadas… recibieron una alegría y tras ella un cubo de agua fría. La tan promocionada ayuda familiar primeramente se anunció diciendo que percibirían 1.200 €, luego de anunciarlo con bombos y platillos, se acotó en voz más queda que ese monto era “anual”, es decir 100€ mensuales. Lo mismo ocurrió con los “supuestos” beneficiados, días más tarde se “aclaro” su alcance y derivó en  una injusta discriminación. Si las familias monoparentales, lo eran a causa de un “divorcio” y de éste se percibe una pensión alimenticia para los hijos a cargo, NO ESTAN INCLUIDAS en tal beneficio. Este hecho no se conoce hasta el momento de solicitar la deducción. ¿Tiene algo que ver la iglesia en esta discriminación? Sabido es que el divorcio resulta inaceptable para la Iglesia, parecería ser que los hijos por pertenecer a padres divorciados no tienen iguales derechos.

Y si la Iglesia no tiene nada que ver, ¿acaso el Estado está discriminando a los hogares monoparentales de divorciados? Al parecer estamos retrocediendo en el  tiempo y regresando a la falsa moral, hipocresía y abusos retrógrados que estaban archivados en el pasado. ¿Es este el futuro que nos espera? Regresar al desamparo, a la opresión, a la discriminación… Resulta curioso el discurso electoralista pronunciado en Andalucía. Si se vota al PSOE seguirán igual, si se vota a IU, a Podemos, a Ciudadanos, etc. se está votando PSOE… solo queda una única opción posible: votar al PP para cambiar ¡Que osadía! Esa es justamente la opción que seguirá hundiéndonos en el fango, regresando en el tiempo, continuando con la corrupción, aumentando la desigualdad... En fin podría seguir enumerando factores por cierto netamente negativos que redundarían en  gravísimos perjuicios para la sociedad. ¿Cómo es posible que se ufanen de una deplorable gestión que únicamente ha traído hambruna, pobreza, desempleo, penurias, miseria… caos social?

A la hora de lavar los trapos sucios, lo único que intentan es desacreditar a sus oponentes, crear “ayudas” destinadas a engañar a la ciudadanía con promesas que saben a ciencia cierta no cumplirán. Para muestra solo alcanza un botón, ya tuvimos una legislatura de estos buenos señores y miremos los resultados… ¡Es que parecen no enterarse de la verdadera situación en la que se encuentra la mayoría de la población de este país! O realmente la desconocen, o su hipocresía y cinismo alcanza extremos insospechados al punto de obviar deliberadamente la realidad.

Sabido es que la política tiene una altísima cuota de hipocresía, pero es que la que vemos a diario ya resulta ofensiva. En meramente un atentado a la inteligencia de la población, es tratarnos solapadamente de ignorantes y crédulos en nuestro propio perjuicio, convencernos de algo que dista años luz de la realidad con la que convivimos.

Cada día salen a luz nuevos casos donde se ven involucradas personas públicas, ilustrísimos personajes que ocupan cargos de particular confianza o públicos y sistemáticamente lo niegan. Ante hechos consumados, que están siendo investigados, donde han sido más que comprobados el fraude, la corrupción o la implicancia directa o indirecta de estos destacados protagonistas de la política, continúan en su empeño,  firmemente avocados a tapar el sol con un debo. Internacionalmente los diferentes medios de comunicación se han hecho eco de ellos, y a pesar de todo insisten en engatusarnos. Intentan atentar en la justicia, cambiando representantes, jueces, o últimamente cambiando “términos”… Votan leyes aprovechando su mayoría destinadas a proteger o encubrir casos de corrupción o a sus responsables. Y si hay algún juez que realmente quiere llevar adelante su trabajo con eficiencia, lealtad y entereza, pues es posible que se arriesguen a que los jubilen, los imputen, los aparten del cargo o los inhabiliten… Esto no habla muy bien de la imagen de nuestro país en el exterior. Hemos oído declaraciones del presidente de gobierno donde afirma, aun siendo el presidente de su partido, desconoce de dónde salieron los fondos utilizados para la remodelación de la sede del PP de la calle Génova. Esto hace sospechar que o es un incauto, inocente o de lo contrario inepto. Nadie puede siquiera dejar de pensar de donde sale una suma de  dinero lo bastante ostentosa, mucho menos alguien a quien le atañe personalmente. Dos peritos lo han constatado, lo han ratificado y aun se sigue intentando eludir responsabilidades… Con mayor razón si realmente “desconocía” los elementos de público conocimiento, datos, cifras, fechas, nombres, etc. etc. Resulta grave y peligroso mantener en el poder a alguien que no es consciente  de lo que sucede a su alrededor y entonces justifica, cobra valor y relevancia el desánimo y la desconfianza que reina entre  los votantes. Nadie en su sano juicio puede manifestar abiertamente desconocimiento alguno a situaciones que emergen y que involucran y comprometen a diversos personajes. ¡Un juez de la Audiencia Nacional está investigando esto, no se trata de un simple rumor! ¿Cómo puede entonces, desconocerse algo así?

No sé realmente que sienten los ciudadanos anónimos que al igual que yo asisten a diario a un gran abanico de noticieros o programas periodísticos de investigación o confrontación… Pero si puedo aseverar que personalmente siento mucha desilusión e impotencia.

Cuando se anuncia un nuevo caso de desahucio que acaba en un suicidio, cuando veo comprometida la salud de niños o enfermos que carecen de asistencia o de los medios necesarios para su tratamiento, cuando veo los informes de Caritas que hablan por boca de quienes reciben de ellos el auxilio a sus necesidades de alimentos o techo o cuando veo deambular la desesperanza en el rostro de quienes buscan incansables un trabajo honesto para mantener a sus familias… No puedo menos que acusar en carne viva la repulsa más absoluta hacia el enriquecimiento ilícito e intempestivo de quienes se han aprovechado de sus posiciones y han lucrado impunemente en su propio beneficio. Si no fuera por la mediación de instituciones privadas, de personas anónimas o de la caridad miles y miles de personas se encontrarían en la peor de las miserias. Sin embargo y a pesar de los múltiples esfuerzos, Ongs, como Caritas por ejemplo deben reconocer que ya no les es posible atender a tantas personas.

Mientras sigamos permitiendo que atropellen nuestros derechos, y continuemos cayendo en su telaraña, estamos condenados a seguir deslizándonos hacia el abismo

Las diferentes organizaciones vecinales o barriales, se encargan de hacer llegar alimentos a miles de personas que cada día se enfrentan a situaciones de angustioso desamparo ante la pasividad de un gobierno que se resiste a cumplir con el cometido para el que ha sido electo. Ya son millones las personas que se enfrentan al desafío de alimentarse y esta realidad se oculta sistemáticamente. La oculta el gobierno y también el “cuarto poder” quien se hace eco de diversas corrientes propagandistas destinadas a desvirtuar los hechos o transcender otros creando un “circo” mediático que sepulte tan pavorosa realidad.

La petulancia y la arrogancia de algunos políticos ya rayan en la locura. Hemos tenido que oír por ejemplo que quien duerme en la calle lo hace porque quiere o que los que van a los comedores públicos lo hacen porque no quieren cocinar en sus casas… Otros aseguran que los trabajadores deberían pagarse ellos mismos las indemnizaciones ante situaciones de despido, de seguir así en poco tiempo pretenderán que los trabajadores paguen por trabajar… ¡Por favor! ¿Cómo es posible tan poca calidad humana, tan poca sensibilidad o empatía? Esto es justamente lo que demuestra la poca decencia o mejor dicho la falta total de escrúpulos de esta personas.

¿Es así como pretenden seguir gobernando? Cada día son más quienes deben recurrir a instituciones benéficas en procura de un plato de comida, y todo ello se debe al creciente desempleo que sigue propagándose entre la población, en lugar de disminuir como desean hacernos creer.

Las políticas capitalistas que nos gobiernan son directamente las responsables de esta caótica situación. Debido a esta circunstancia la clase trabajadora es la más perjudicada, y quien está padeciendo un deterioro total en sus condiciones de vida. La pérdida de los derechos inalienables y básicos que le atañen, la crueldad de deshumanizados recortes sociales, los favoritismos desmedidos, destinados a proteger a la clase alta, el creciente desempleo, las privatizaciones, son los responsables y  lo que han gestado no  es más que una ambigüedad tal que ha acrecentado notablemente la desigualdad social. En las diferentes ciudades españolas son miles las personas que diariamente deben hacer interminables colas en procura de asegurarse aunque sea un bocadillo con el que paliar el hambre. Extraoficialmente se las denomina como las “colas del hambre”, existen fotos documentales que pueden verse a través de la red que plasman la impresionante realidad que viven personas que ya han agotado todos los recursos. Pensionistas, jóvenes parados, madres y padres de familia desesperados, indigentes,   son los protagonistas de estas situaciones lastimosas que sin embargo las cámaras de televisión no trasmiten. ¡Claro esto no vende! Mucho mejor abocarse a ayudar al oficialismo desvirtuando otras situaciones por demás deplorables pero con más contenido político, como es el caso de Venezuela.

 Formamos parte de Europa, del primer mundo, sin embargo el hambre, el desempleo, la pobreza, los desahucios y la marginación social nos azotan al igual que a los denominados países del tercer mundo. Esta realidad, que es la nuestra parecería no importar tanto como publicitar situaciones similares que acaecen en otro punto del planeta, pero que sí interesa remarcar para sembrar el miedo, la desconfianza, el recelo y la aprensión  entre los votantes… ¡A buen entendedor pocas palabras bastan!

Sin empleo y sin comida ninguna sociedad puede florecer, ninguna economía puede crecer. Si no hay trabajo, no hay dinero circulando, no hay consumo… ¡Es un país improductivo y estancado! Entonces no hay posibilidad alguna de  crecimiento. ¿Cómo esperan que esta realidad cambie? Acaso con veladas promesas electoralistas… Los gobiernos capitalistas están más preocupados por aumentar el poderío y el capital de empresarios y banqueros,  en lugar de cumplir con su obligación de velar por defender los derechos de las personas individuales. Mientras esta tesitura no cambie tampoco cambiara la situación. No se pueden crear 3.000.000 de empleo ni sacarlos de la galera de un mago, esta mención es meramente una fatua pretensión de quienes pretender embaucarnos una vez más. Se han invertido fortunas en rescatar entidades bancarias, para luego mal venderlas por casi nada, en lugar de invertir en el rescate de los ciudadanos que debido a la mala gestión económica se han endeudado. Detrás de cada negociado, de cada rescate, venta o privatización, ha habido un diferente caso de corrupción. Ahí radica justamente la explicación a tanto despilfarro administrativo y financiero. La desproporción económica y social ha ido en aumento dejando archivada en el pasado la equidad y con ella el bienestar social. La desesperación ha llevado a demasiadas personas a acabar con sus vidas… El suicidio no es un caso de cobardía, es impotencia ante una realidad que no es posible cambiar. Es un acto desesperado pero también es un asesinato… Si la conciencia de los responsables les permite dormir plácidamente por las noches, sin remordimiento alguno, es que la calidad humana, el respeto por la vida y por las personas ha fenecido o se encuentra en paradero desconocido.

Hay algo que si podemos hacer, es plantarle cara a tanto oprobio, defender nuestros derechos humanos, jurídicos e individuales y codo con codo bregar por un futuro diferente, pero para ello es imprescindible que no permitamos que sigan embaucándonos, mintiéndonos y creando falsas expectativas. Han tenido su oportunidad y nos han burlado, sepultándonos, es hora de resurgir de las cenizas como el Ave Fénix y comenzar a edificar una realidad más justa y equitativa para todos.

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Opinión
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