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El Prado expondrá a Maíno en octubre

04/08/2009 00:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Juan Bautista Maíno de Castro (1581-1649), uno de los artistas más originales pero a la vez más desconocidos de la pintura española de la primera mitad del siglo XVII, será el protagonista de la exposición que ofrecerá el próximo otoño-invierno el Museo del Prado, una ocasión inédita para explorar y conocer en profundidad la obra de este autor, poco considerado hasta ahora debido a la tardía y difícil identificación tanto de sus datos biográficos como de sus obras, varias de ellas recientemente atribuidas a su mano y que se mostrarán como tales por primera vez en esta muestra.

Importante en su época

A pesar de su escasa proyección en nuestros días, motivada por los numerosos y frecuentes equívocos respecto a su propio origen -hasta 1956 no se confirmaría su nacimiento en Pastrana, Guadalajara- y producción -muchas de sus obras han sido atribuidas erróneamente a otros artistas-, lo cierto es que Maíno fue una de las voces más autorizadas en materia artística en la Corte de Felipe IV, del que había sido maestro de dibujo en su juventud.

Parece que Maíno realizó su primera formación en Madrid, desde donde viajaría a Italia hacia 1600, país en el que continuaría su formación durante diez años. De vuelta a España, en el segundo decenio del siglo XVII, desarrolló una pintura impregnada por las corrientes artísticas italianas más innovadoras de la época, con claras influencias de Caravaggio, Carracci, Guido Reni o Gentileschi, entre otros, interpretadas con una singularidad inédita en otros pintores españoles de su tiempo que también se habían formado en suelo italiano.

La exposición del Prado reunirá en primicia casi toda la escasa producción conocida del pintor -alrededor de treinta y cinco obras-, junto con algunas obras de otros pintores, con el fin de plantear un recorrido cronológico que permitirá estudiar la evolución del artista y compararla con la de algunos de sus contemporáneos, tanto italianos como españoles.

Naturalismo de sombras atemperadas

Según explica Alfonso Rodríguez G. de Ceballos en la Enciclopedia online del Museo del Prado, la huella del caravaggismo es incuestionable en la pintura de Maíno, si bien se decantó por un naturalismo de sombras atemperadas, luces claras y transparentes e intenso cromatismo en la senda de Orazio Gentileschi y Carlo Saraceni.

La técnica miniaturística, el pequeño formato y el soporte de cobre en algunas de sus obras proceden de los pintores nórdicos residentes en Roma, como Adam Elsheimer, con quien compartió el gusto por los paisajes umbríos, húmedos y de luces filtradas, aunque en este género tuvo también presentes las pautas idealizadoras y poéticas de Aníbal Carracci y Domenichino.

Tras su estancia en Roma, y ya en Pastrana, realizó hacia 1611, recuerda G. de Ceballos, las pinturas de un retablo del convento de las franciscanas concepcionistas, a saber, una Trinidad y una Encarnación. En ese mismo año lo sabemos asentado en Toledo, realizando obras para la catedral (perdidas). En 1612 contrató, para el convento dominico de San Pedro Mártir, los lienzos del retablo mayor, conjunto absolutamente magistral, que en número de diez se conservan en el Museo del Prado. Durante su permanencia en Italia debió de aprender la técnica al fresco, con la que realizó las escenas y alegorías del coro alto y bajo del mismo convento.

Probablemente en 1616 acompañó a Madrid al padre Antonio de Sotomayor, quien le había recibido en 1613 en la orden de predicadores, con motivo de su nombramiento como confesor del todavía príncipe Felipe (Felipe IV), y fue entonces designado maestro de pintura del mismo príncipe con un sueldo de 200 ducados anuales.

Por orden del padre Sotomayor pintó en la sala capitular del convento de Atocha, donde solía residir, el altar de Santo Domingo en Soriano, cuyo lienzo original se perdió, y se conservan solo excelentes copias autógrafas en distintos museos extranjeros. En 1626 adjudicó a Diego Velázquez la ejecución de la Expulsión de los moriscos, cuadro para el que se convocó un concurso público. Él mismo fue designado en 1635 para pintar el cuadro, también histórico, de la Recuperación de Bahía de Brasil, destinado al Salón de Reinos del Buen Retiro.

Madrid. Juan Bautista Maíno (1581-1649). Museo Nacional del Prado.

Del 20 de octubre de 2009 al 31 de enero de 2010 (fecha de inicio a la espera de confirmación).


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