Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Seduccionysuperacion escriba una noticia?

Preparándome para la cita con Ainhoa

07/07/2011 16:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Año 2007. Esos cuatro días de espera los recuerdo como si en vez de ser de carne y hueso, mi cuerpo fuese gelatina, me costaba relajarme, sentía un hormigueo en el estomago cada vez pensaba en ella o cerraba los ojos, nos imaginaba besándonos, abrazándonos, dándonos cariñitos, y algunas veces, hasta teniendo sexo. Estaba completamente enchochado con ella, sufría una fuerte’ monoítis’ [ver significado aquí] por una chica a la que apenas conocía, no podía sacármela de la cabeza, era Ainhoa por aquí, Ainhoa por allá, hablaba con mis amigos todo el rato sobre de ella, aunque bueno, más que hablar, les daba la paliza, y ellos intentaban aconsejarme lo mejor que sabían.

Seguí leyendo el libro, y participando en el foro de seductores, donde cada vez leía cosas más increíbles que jamás había escuchado, como "Partes de Sargeo", donde los seductores más veteranos compartían con el resto de miembros sus experiencias con las mujeres en alguna salida nocturna, una cita en algún bar, o como se habían acostado con ellas el mismo día de conocerlas (yo no daba crédito de como alguien podía acostarse con una chica ¡¡el primer día!!).

Me sentía como si estuviese volando, y me motivaba tremendamente leer todos aquellos partes de sargeo, de personas de las que me sentía a años luz y ni siquiera conocía, con respeto a su brutal éxito con las mujeres. ¿Cuándo podría ser yo protagonista de uno de esos partes? ¿Relataría yo mi primera experiencia triunfal el jueves con Ainhoa, para poder compartirla con los demás miembros del foro? Esperaba que sí, confiaba en que sí.

En el libro fui descubriendo temas muy interesantes, como el comportamiento que debe tener un seductor con las mujeres, como tratarlas, comprenderlas, entre otras cosas. Sobre todo, me pareció muy curioso que la seducción podía estudiarse, como se estudia otra cualquier otra cosa. Tenía su metodología, sus propios términos, al parecer, era algo que había sido comprobado por otros hombres anteriormente, una y otra vez, hasta dar con un método efectivo, que no solo hacia que las mujeres se sintiesen atraídas por ti, sino que también era capaz de enseñarse a otros hombres. Todo eso me parecía fascinante, ¿Dónde había estado metido todo aquello antes? Tantos años sin saber nada de que existía algo así… un montón de cosas que aseguraban que estaban ahí, ellos lo llamaban ‘ el juego’ (el juego de la seducción) una especie de tira y afloja, de lenguaje no verbal, y que se iba haciendo evidente a medida que le ponían nombre. Te decían, mira cuando la chica hace esto, se llama de esta manera, y tú decías ‘ ¡joder es verdad!’ y de repente lo veías.

Eran cosas, que un grupo muy reducido de hombres (ese 20% que se ligaba al 80% de las mujeres) veía de forma natural, que no pasaba desapercibido para ellos, a este grupo se les conocía en la Comunidad como "Naturales", hombres que de forma innata, tienen facilidad para relacionarse con las mujeres, y eran estos naturales, el objeto de estudio para muchos hombres que en la Comunidad éramos considerados como "Fruscos" (frustrados en su relación con las mujeres), hombres que carecíamos del control de nuestra vida sexual y emocional, y eso nos hacia ser esclavos de la aprobación de las mujeres, siendo capaces de arrastrarnos a sus pies, simplemente por un poco de su atención, nos habíamos convertido en hombres tremendamente manipulables por estas, y ni siquiera éramos conscientes de ello hasta que alguien nos lo decía…

Estaba muy claro, yo era uno de esos fruscos, joder que mal sonaba, no podía haber palabra peor, "frusco", ¿Cuántos fruscos había en el mundo? Millones, hombres infelices, que creían que la felicidad se basaba en gustarle a una chica que tu no habías elegido o que tocase la campana en momentos puntuales, y sin saber el motivo, una mujer les hiciese un poco más de caso, pero sin saber como lo habían conseguido, y yo me encontraba dentro del saco de los fruscos, y lejos de sentirme orgulloso, me sentía realmente avergonzado de serlo, cosa que yo no había elegido ser, ‘ ¿Pero por qué yo?’ Me preguntaba, y no sabía el motivo, pero había sido así, una lotería en la que no había salido bien parado.

Descubrí, que lo que diferenciaba a un hombre corriente de un seductor, era algo abismal, pero a la vez tremendamente sencillo, daban ganas de golpearse la cabeza una y otra vez contra la pared. El hombre corriente o frusco, a veces ligaba y a veces no, salía a conocer mujeres, y en ocasiones, sin saber ni como ni por qué, hacia "algo bien" cuando estaba con una mujer, y conseguía besarla o acostarse con ella, pero no aprendía nada de lo que había hecho para llegar a ese momento, simplemente había disfrutado, y cuando salía al fin de semana siguiente, y veía que no sucedía lo mismo que el anterior, no entendía muy bien el por qué este fin de semana no pasaba nada, lo que le hacia sentirse frustrado consigo mismo. Siempre confiaba en la suerte para que sonase la campana.

Mientras que el seductor, realmente tenia muy pocas diferencias con el hombre corriente, en apariencia eran casi idénticos, solo se diferenciaban porque el que se consideraba seductor, se dedicaba a estudiar y a aprender de las dinámicas sociales entre hombres y mujeres que se producían a su alrededor. Si hacia algo con una mujer, y no funcionaba correctamente, lo analizaba, y simplemente no volvía a repetirlo, lo que hacia era probar algo distinto la próxima vez, hasta que sucedía algo que le gustase y las cosas le funcionaban, lo archivaba en su mente. Haciendo este ensayo y error, una y otra vez, poco a poco, iba aprendiendo a hacer las cosas bien, y cuales funcionaban más a menudo con las mujeres, y lejos de ser infalible, conseguía aumentar su éxito notablemente más de lo que conseguiría cualquier frustrado.

A mi me tocaba pasar de ser un hombre corriente, a ser un seductor, así que tendría que esforzarme, y poner todo mi empeño en aprender cuales eran las cosas correctas que funcionaban con las mujeres, a la vez que cambiaba mi imagen, tanto por fuera como por dentro. Estaba dispuesto a intentarlo, algo dentro de mi me decía que era capaz de conseguirlo, a mi memoria volvía la frase de Mario "cualquier hombre podía ser un seductor..." ¿Y yo podría llegar a serlo? Esperaba que sí, pero aún me quedaba un duro camino por delante, tendría que comprobar si estaba preparado para andarlo.


Sobre esta noticia

Autor:
Seduccionysuperacion (789 noticias)
Fuente:
seduccionysuperacion.com
Visitas:
599
Tipo:
Reportaje
Licencia:
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.