Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que www.criterioliberal.com escriba una noticia?

Proterva política

30/12/2010 18:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Nosotros –dijo señalando a su amigo que junto a él se sentaba- estamos decididos a no asociar nuestro nombre a los errores que se están cometiendo. Amamos a la Libertad con delirio; ... Antes que empujar a la Nación por este carril que la precipitará en el abismo ... No se nos oculta que el absolutismo volverá, y quizás pronto, si a tiempo no se pone mano en reparar el Reino que se desquicia; y el absolutismo vendrá, porque las instituciones vigentes no ofrecen condiciones ... y son incapaces de fundar nada sólido". Galdós. El Grande Oriente.

No todo está perdido en España. Y, sin duda, lo que no está perdido son la mayoría de los españoles que aún no han perdido su bonhomía ni su capacidad de analizar las cosas, incluida su propia pobreza. ¡Es difícil ver una sociedad con más aguante que la española!: observar la urdimbre trágica en la que se mueven millones de españoles: parados que cobran muy poco; trabajadores "mileuristas"; jubilados cuya jubilación decrece; pequeños empresarios incapaces de "emprender" nada y sometidos a subvenciones; funcionarios cuyos sueldos están congelados; y un largo etcétera cuyo dolor se vive en la intimidad del hogar de cada uno.

Aun así, los españoles somos capaces de distinguir el "bien del mal", que es uno de los signos de la "inteligencia humana"; los españoles vemos que la situación es consecuencia de la clase política, la que nunca está en crisis debido a cómo se ha estructurado, paradójicamente, la sociedad: en un momento de crisis, los únicos que no son solidarios son, precisamente, los políticos que, además son los causantes de la situación de crisis en que vivimos. Cualquier empresa puede entrar en crisis, o cualquier obrero puede ir al paro; pero el político, que no sabe nada ni ha estudiado nada, sube los impuestos para que su "puesto" no peligre y se mantenga con el "chollo". Esta insolidaridad es vista por la mayoría de la población como "mala" y, sin duda, moralmente, lo es.

Esta es la causa por la que nadie quiere "dedicarse" a la política: eso implica ser insolidario con tus propios compatriotas, algunos de los cuales son tus propios familiares. Uno puede dedicarse a cualquier profesión y hacerlo razonablemente bien, o mal; pero dedicarse a una "profesión" en la que sólo se es "insolidario" con los demás, y esa insolidaridad, en momentos de crisis, se manifiesta "subiendo impuestos" a tus propios conciudadanos, aunque eso implique su propio empobrecimiento y su propia miseria, esa insolidaridad, digo, no la quiere "la mayoría". Así pues, la "mayoría" de la población española aún distingue el "bien del mal", moralmente, y rechaza el mal: no quiere participar de él. Eso es un signo de salud mental y moral.

Aceptamos, pues, que lo que hacen los políticos, como casta, es malo; y aceptamos, por otra parte, que la sociedad hace, y pretende hacer, el bien: ¿de dónde, pues, nos preguntamos, nace la clase política? No pueden nacer de la sociedad, pues esta quiere el bien y acepta el bien y mira por el bien de los miembros que la componen. La mayoría de los españoles no se atreve a dar el paso a la política pues piensa que sería "optar", moralmente, por el mal: y eso no se quiere. La sociedad camina por un sendero y la política por otro. Son dos lenguajes radicalmente diferentes y distintos. De forma que para una persona que está en la sociedad, ser político es como ser un "chorizo" y un "sinvergüenza": el "bien" está en la sociedad y el "mal" está en la política. Para un político, sin embargo, el "ser político" es una forma de ganarse la vida y no cree que el hecho de estar "cobrando" de los presupuestos del estado sea algo malo: se cree elegido por "alguien" para dirigir, o acompañar al dirigente, los destinos de la sociedad. La crisis de la sociedad la achaca a otras causas ajenas a su voluntad, pues si "él" ha sido elegido no se sabe muy bien por quién, ese "no se sabe muy bien quién" es el causante de la crisis que azota a la sociedad de la que él no es el representante, pues él representa a "no se sabe bien quién".

A la política que existe no la llamamos "representatividad" pues no representa a la mayoría; me atrevo a decir, que tampoco representa a la minoría: es un "quiste" que sólo se representa a sí mismo, pero que "vive" de los esfuerzos económicos de la mayoría aunque ésta esté cada día más empobrecida. Es el erostratismo político lo que se ha adueñado de España. En el momento en que las mayorías, y las minorías, busquen su propia representación en las instituciones podremos dar por acabada la crisis que nos azota; y creo que eso es posible pues la inmensa mayoría de la población española aún distingue el "bien" del "mal" morales: sólo hay que esperar a que eso "cuaje" en las instituciones, y será el final de la crisis y el inicio de la prosperidad.

Antonio Fidalgo

Secretario de Cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

Sobre esta noticia

Autor:
www.criterioliberal.com (1594 noticias)
Visitas:
187
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Lugares

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.