Proyecto Huemul: el programa nuclear de la argentina de Perón

Foto: Proyecto del gran cilindro de hormigón. Fuente: "RazonyFuerza", blog del Ministerio de Defensa Argentino.
Entre los muchos episodios sobre la investigación nuclear, tan pródiga en fraudes, ocupan un lugar muy especial las investigaciones llevadas a cabo en Argentina para conseguir la fusión nuclear en los años 50 (una meta que hoy en dia en 2012, aún es lejana). Que es lo que pasó entonces?
El momento y el lugar eran ciertamente propicios a todo tipo de especulaciones en ese terreno. USA y URSS competían en lanzar la bomba atómica más potente y a la vez en poner en marcha la primeras centrales nucleares de fisión, pero a la vez todo el mundo era consciente de que la verdadera energía del futuro, limpia y barata, sería la de fusión. Pero ésta se ha revelado muy esquiva a todos los esfuerzos, y medio siglo después espera a entrar en el terreno de las utilidades prácticas.
Al mismo tiempo, Argentina vivía todavía los años de la ilusión optimista de cuando llegara a ser la quinta potencia planetaria. El país no era consciente de que su gran prosperidad en los años de la II Guerra Mundial era un simple rebote de las demandas ocasionadas por el conflicto europeo, y las políticas populistas del matrimonio Perón, que socavaban la ya maltrecha prosperidad, todavía hacían creer a sus enfervorizados seguidores que se abría ante ellos una etapa de expansión indefinida. A fin de cuentas el fascismo, no enteramente aniquilado, pervivía en este régimen (y en el español), y el país se veía a sí mismo como el contrapeso social del capitalismo norteamericano en el Cono Sur. Sólo faltaba, para completar la euforia general, un liderazgo también en el terreno de la técnica.

Foto: Perón, su esposa y Richter. .Fuente: "RazonyFuerza", blog ligado a las fuerzas armadas de Argentina.
Http://razonyfuerza.mforos.com/549925/9986582-proyecto-huemul/
¿Qué mejor terreno para ello que el de la investigación nuclear? En estas circunstancias apareció el hombre propicio en el lugar adecuado: el austríaco-alemán Ronald Richter (1909-91), ya conocido por sus visionarias investigaciones durante la guerra en tono a unos inexistentes “rayos delta”. A la caída del régimen nazi, había emigrado a Argentina, y gracias a su amistad con el ingeniero aeronáutico Kart Tank, que desarrollaba un prototipo de avión a reacción con el mecenazgo del gobierno, consiguió convencer al presidente Juan Domingo Perón para que financiara sus investigaciones con el objetivo de obtener, de una forma asequible e incluso barata, energía nuclear de fusión.
Ciertamente, Richter era por lo visto uno de esos profetas chiflados dotados del don de la persuasión y del encandilamiento, y la prueba es que consiguió de Perón fondos muy importantes para su proyecto. El gobierno puso a su disposición la isla de Huemul, donde le fue dada al visionario una práctica carta blanca para sus investigaciones. Posteriomente se ha estimado el coste de éstas en unos 300 millones de euros actuales.
Ya desde un inicio, en 1949 Richter demostró su carácter excéntrico. Empezó construyendo un gran cilindro de hormigón de 12 m de altura y otro tanto de diámetro… que fue demolido porque unos pequeños agujeros de ventilación no se ajustaban a los deseos del “sabio”. Ante las dudas que provocaba su gestión paranoide, el mismo Perón le libró una carta ―probablmente anticonstitucional― en la que le daba poderes absolutos dentro de la isla, y el resultado fue el cese de todos los colaboradores que disentían un tanto así de sus opiniones.
¿Cuáles eran las investigaciones de Richter? Es difícil saberlo hoy, pero por lo visto provocaba unas altas temperaturas mediante reacciones químicas ordinarias, suponiendo que éstas acabarían provocando la reacción protón-protón, la misma que reina en el sol. No se sabe cómo controlaba la temperatura, pero por lo visto algún día creyó que ésta había alcanzado su valor crítico, y convencido de haber logrado la ansiada reacción, pese a las dudas de sus ayudantes (incluso los más fieles) comunicó entusiasmado a Perón que sus investigaciones habían culminado en el éxito.
Al parecer Richter engañó a Perón, y le comunicó que había controlado una energía casi infinita como la del sol
Y menuda la que se armó en Argentina. Se emitió a la prensa de todo el mundo un grandilocuente telegrama:
"El 16 de febrero de 1951 en la Planta Piloto de Energía Atómica en la Isla Huemul, de San Carlos de Bariloche, se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica."
Richter se vio condecorado con todas las distinciones imaginables. Con cara de sabio al fin comprendido aceptó impávido que Perón le impusiera la gran banda de honor argentina mientras la esposa del prohombre y Eva Perón derramaban tiernas lágrimas. ¡Hasta se llegó a estrenar en el teatro Colón de Buenos Aires la ópera Richter! Fueron sin duda sus grandes día de gloria. Perón llegó a proclamar la originalidad argentina de buscar la producción de energía mediante la fusión nuclear cuando “otros” la habían buscado por fisión.
Pero las dudas empezaron enseguida. Lógicamente desde USA se veía con circunspección un invento que, en otra frase de Perón, “permitiría llevar la energía de fusión envasada como se lleva hoy la leche en botellas”. En el año siguiente la isla fue visitada por una comisión fiscalizadora formada por varios sabios argentinos, quienes emitieron un conciso informe en el que se denunciaba el fraude perpetrado por Richter.
Poco después el proyecto fue descartado oficialmente. Como era de esperar, esto no arredró a Richter, pero le fue dejando solo. Al final, hasta Perón le retiró su apoyo. La isla de Huemul fue abandonada ―aunque sus luces, encendidas las veinticuatro horas del día para prevenir invasiones, continuaron brillando mucho tiempo para que los habitantes de las cercanías creyeran que la actividad continuaba― y hasta el mismo “sabio” tuvo que retirarse a una casita que le cedió el gobierno en un barrio apartado de Buenos Aires, ocupado en conseguir el olvido de su ridículo internacional.
Al menos el proyecto Huemul había servido para desarrollar la energía nuclear en Argentina, impulso que continúa hoy. Paralelamente a los trabajos en Huemul se habían comprado el sincrociclotrón y un acelerador de cascadas que dieron origen al desarrollo de la física nuclear en la Argentina.
La caída de Perón en 1955 acabó de consumar el olvido de su gran protegido. Pero Richter ―genio y figura― hasta el día de su muerte sostuvo impertérrito que había conseguido la fusión nuclear, esa meta que todavía hoy sigue estando lejana.
Fuente: "Razón y fuerza"; Web ministerio de defensa argentino, "Canal Historia".
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Comentarios de Proyecto Huemul: el programa nuclear de la argentina de Perón
Natasha (23-02-2012 12:55)
J. Cierva (29-02-2012 11:19)
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