A prueba la diplomácia colombiana para sentar a Washington y La Habana en la misma mesa
El mandatario colombiano enfrenta un nuevo desafío: mantener su postura conciliadora entre los dos extremos ideológicos del continente. Santos llegó al poder en agosto de 2010, en un escenario regional bien distinto al actual. El bloque de la Unasur estaba en plena conformación y algunos países, entre ellos Colombia, se resistían a consolidar los lazos sudamericanos. Ese mismo panorama marcaba la distancia entre su país y los vecinos Venezuela y Ecuador, por acusaciones cruzadas en torno a las FARC. Rafael Correa continuaba ofuscado por la incursión del 1 de marzo de 2008 en su territorio, en aquel bombardeo en suelo ecuatoriano asesinaron al "canciller" de las FARC "Raúl Reyes"; y Chávez había roto relaciones diplomáticas tras las acusaciones de Álvaro Uribe sobre la supuesta protección chavista a los guerrilleros colombianos.
Haciendo uso de la diplomacia, Colombia logró recomponer esas relaciones sin dejar de lado sus vínculos con los Estados Unidos. De hecho, logró reactivar y, finalmente, aprobar el TLC con el gobierno de Barack Obama.
Ahora, el "mejor amigo" (como algunas vez el propio Santos se autoproclamó") de Venezuela y de Estados Unidos está en una postura bien incomoda. Los países del ALBA amenazan con boicotear la cumbre de la Américas si no se invita a Cuba, y Estados Unidos rechaza la presencia de Castro en la cita porque "aún debe progresar en libertades políticas y en la democracia".
"Desde ahora propongo que si Cuba no va, no es invitada a esa Cumbre de las Américas, ningún país del ALBA, por lo menos el ALBA asista a dicha cumbre", declaraba Correa. "Yo estoy de acuerdo contigo, Rafael, si a Cuba no se la invita a la Cumbre de las Américas, y espero que esto no vaya a alterar las relaciones con el Gobierno de Colombia, no tiene nada que ver con Colombia, nosotros consideremos no asistir a esa cumbre", refrendó Chávez. En estas declaraciones, el bolivariano devolvió gentilezas a su par colombiano. En otra época, y si otro fuera el presidente de Colombia, Chávez habría desplegado una diatriba contra el organizador de turno "lacayo del imperio".
"La Cuba de hoy de ninguna manera cumple con el umbral de participación", replicó el vocero del Departamento de Estado para América Latina de los Estados Unidos, William Ostick. La posición estadounidense es la de "apoyar el compromiso con la democracia presentado por las naciones participantes en la Cumbre, que fue establecido por consenso", recordó el funcionario.
En este brete esta metido Bogotá. Declaraciones cruzadas que parecen obligarlo a tomar posición. Sin embargo, para abril aún faltan dos meses y Santos todavía tiene la esperanza de que su canciller, María Ángela Holguín, aquiete las aguas. Ella fue la que logró sentar a Chávez y a su jefe en una misma mesa cuando todo parecía perdido en 2010. Ahora, la ministra tiene una nueva misión: viajar a Cuba y resolver este lío.
Pero EEUU se resiste
Holguín, partió este mismo martes 7 de febrero a la isla en busca de un "consenso". "Coincidencialmente voy para Cuba, tenía una visita porque el canciller cubano (Bruno Rodríguez) me había invitado hacía meses", declaró antes de subirse al avión, aunque en los medios locales nadie tenía en agenda la visita. "Lo que sí queremos es que todos estemos de acuerdo. No queremos imposiciones, no queremos que unos quieran y otros no".
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, recordó en un comunicado difundido por la agencia de noticias EFE, que pese a que la Asamblea General de la OEA levantó en 2009 la suspensión que excluía a Cuba del Sistema Interamericano desde 1962, se estableció que la participación de la isla "será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de la República de Cuba". Según afirma el documento, "esa solicitud no se ha producido".
La funcionaria de Santos adelantó que mantuvo contactos telefónicos con sus pares de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Ecuador, Ricardo Patiño, con los que acordó volver a conversar a su regreso de Cuba.
En este escenario, la voz que menos se escuchó fue la de Raúl Castro. Cuando la región readmitió a la isla en la OEA, Cuba agradeció pero remarcó que nunca había pedido comenzar el proceso. En esta oportunidad, la postura es similar. "Nosotros jamás hemos reclamado que se tome una medida como esa, pero no por eso vamos a dejar de apoyar esta que consideramos muy justa. Quiero agradecerlo a todos", declaró.
La VI Cumbre de las Américas reunirá a los jefes de Estado y de Gobierno de todo el continente para tratar temas de interés mutuo. En total, son 34 países, integrantes de la Organización de Estados Americanos (OEA), que excluye a Cuba. Se celebrará en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias entre el 14 y 15 de abril.
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Autor: El Mundo (4204 noticias)
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