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El PSPV sigue siendo "el rival mas débil"

02/02/2015 01:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pedro Sánchez se encuentra cómodo en el discurso ficticio del PSPV, Lerma realista ve difícil las elecciones y nota distante a Mónica Oltra

Se dice estos días por las proximidades de Hipercor y el nuevo Mestalla, que Podemos no tiene una infraestructura fuerte en el País Valenciano, que Compromís no tiene suficiente visibilidad, y que EUPV está en crisis. La socialdemocracia valenciana reivindica hoy su espíritu mas regional ofrendando "noves glories" a Pedro Sánchez en el Palacio de Congresos de Benicalap y dispuesto a apoyar la coartada de Pedro como líder indiscutible del PSOE, incorporando la suya propia, de que el Partido Socialista del País Valenciano está mejor que nunca.

Así, acogieron a Pedro 1.500 valencianos, mientras 3.000 valencianos (el doble) acudían a la marcha del cambio de Podemos en Madrid, y más de 30.000 personas (10 veces el doble) votaban en las primarias de Compromís. Montoro, a su ritmo también se dejaba ver por las patronales valencianas para que nuestros empresarios se desahogasen a gusto, y se fue implacable por donde vino, en una visita que no parecía tener ninguna finalidad. Pedro Sánchez acudía al maravilloso mundo del socialismo valenciano.

La socialdemocracia del reino de España, según el protagonista de la película está amenazada por una derecha, que según el cineasta Pedro Sánchez trata de encumbrar a Podemos para borrar del mapa al PSOE. El único partido capaz de garantizar la estabilidad frente al austericidio, ya que Sánchez tiene en su poder el anillo único y es según Pedro, a quien realmente teme el PP, esta afirmación no fue respaldada por carcajadas sino por aplausos aunque parezca ridículo. Unas 1.500 personas gritaban “¡presidente, presidente!” a un Pedro Sánchez radiante que se sentía arropado como Trastámara en tierras valencianas.

El presidente, que viene de firmar un pacto restrictivo con el PP, que incluya la cadena perpetua (iniciativa que viola el ideal socialdemócrata por completo) se quiso alejar de sus quehaceres madrileños como secretario general de un partido que apoya a Jean Claude Junker en el parlamento europeo, y ya que estaba en Valencia decidió seguir el espíritu del PSPV y hablar desde una dimensión paralela en el mismo Benicalap, arengando a sus compañeros pidiendo “unir fuerzas contra la derecha”.

Pedro no estaba en el Benicalap real sino en el Benicalap de una dimensión paralela, en el Benicalap de nuestra dimensión algún “valencianot” de esos graciosos le hubiese espetado: “¡El PSOE es la dreta!”. Sin embargo se repitieron las ovaciones. Así, que como hace unas semanas hiciese su maestro, Pablo Iglesias se decidió a definir sobre la Comunidad Valenciana y lo hizo hablando para sorpresa general sobre los casos de corrupción. Ni la Dama d’Elx de la rotonda lo esperaba.

La quinta dimensión desde la que Sánchez hablaba, tenía un lema propio impresionante en su proclama: “Nosotros queremos” repetía. Si unos quieren y otros pueden y querer es poder, ahí tienes el lema de campaña del PSOE: QUEREMOS. Aunque ese lema no es para nada compatible con lo que demuestra cara al público el PSPV, el lema del partido valenciano más que Queremos, en la primera dimensión podría ser “En realidad no nos apetece tanto”, aunque hay que decir que los socialistas de Valencia se mostraron fieros como leones.

El PSPV es el rival más débil. Lo saben en EUPV, lo saben en Podem PV, lo saben en Compromís, lo saben en UPyD y en Ciudadanos, y hasta en el propio PP, ¿como no van a suponerlo en el PSPV?. El PSPV es la derecha. Hace tiempo que el PP de la Comunidad Valenciana, salvo por su fervor católico se desembarazó del concepto de Izquierda y Derecha. Buscan votos allá donde los haya y son capaces de cualquier cosa por ganarlos. Y lo más lejos que han llegado hasta ahora ha sido reviviendo el fantasma catalanista porque no saben hacer otra cosa. La falta de derecha de este país la asumió el PSPV con su Proyecto Castor, su ausencia de debate interno, sus multas a diputados por negarse a votar la sucesión de Felipe VI, sus privatizaciones y escándalos de corrupción, su negativa a la reclamación de la deuda histórica al gobierno central y su papel ambiguo, su intransigencia en gobiernos en coalición como es el caso de Burjassot, su doble moral en Algemesí y en resumen: sus pocas ganas de gobernar en el País Valenciano.

Puede parecer injusto pero el PSPV, a los ojos de la población es el PSOE y se encuentra salpicado de la mierda del PSOE, pero al ser PSPV tiene mierda propia y particular que lo hace más débil. Si viene a arengar a los valencianos en la unidad contra la derecha para acabar con la corrupción, han pactado con la derecha la reducción de los miembros del Cosell Economic i Social (CES), se llenan la boca hablando de la educación y su abstención en bloque impidió aprobar una propuesta de ley para suprimir el arreglo escolar de 2014. Los mismos que llegaron a votar contra dedicar una calle a Guillem Agulló con la derecha, por que el PSPV `com tot hom sap´, es la derecha. Y lo ha demostrado poniendo a prueba la paciencia de BLOC-Compromís y EUPV en Burjassot votando con el PP contra los acuerdos previos de gobierno incumpliendo su programa. Actuar como la derecha mientras gritas en el palacio de congresos que eres la izquierda es un síntoma de debilidad de conciencia, que sigue demostrando que el PSPV es el rival más débil.

Ximo Puig, para no romper con la costumbre volvió a la realidad paralela en la que se sienten cómodos los socialdemócratas

Lo mejor para todos los ciudadanos sería conseguir que el PSPV se quedase fuera de las cortes, por debajo de ese 5% que ellos mismos impusieron por justicia poética. Y ese es el objetivo que va a perseguir cualquier partido de carácter más o menos socialista desde el PSAN hasta Ciudadanos. Sacar de la ecuación al PSPV para evitar el doble mal que pueda ocasionar en un gobierno de coalición con la derecha y evitar el mal trago de pactar con un partido de derecha para echar al actual gobierno populista. Para las fuerzas progresistas valencianas va a ser prioritario robar los máximos votos posibles al PSPV, ese lado del pronóstico lo han clavado, sin embargo para el PPcv es vital que el PSPV tenga la máxima representación posible para poder controlar mejor la cámara. Para los valencianos que quieran un cambio real la clave es clara: el PSPV debe seguir desinflándose. Y es que según sus tesis de este fin de semana “su único adversario es el PP, mientras ellos son el oponente de todos los partidos”. Y si eso fuese cierto en esta dimensión, no formarían parte en la quinta del gobierno de coalición con Junker.

La estrategia política es fundamental y un partido político no es una ONG. Aunque Ximo Puig de mucha penita y no caiga mal del todo, están pescando del mismo rio de votantes que todos porque es donde más pican y sinceramente hay que decir que los otros son mejores pescadores y que la caña del PSPV se ha enredado demasiadas veces donde no debía y lo lógico es que los demás pescadores no quieran que les vean pescar juntos. Además, por propia estructura es incompatible un gobierno de los partidos hasta ahora minoritarios, organizados de las bases hacia la cúspide en negociación con un partido organizado totalmente desde arriba que depende siempre de la palabra de Madrid.

Piden unidad en la quinta dimensión y en la primera anulan primarias que les salen mal, disuelven corrientes internas y mientras se disuelve la federación en Sagunto y las bases en masa confluyen en los círculos de Podemos, los Socialistas Valencianos confluyen en la unidad interna del partido viajando a realidades paralelas, Joan Lerma calificó de “abiertas” las primarias que confirmaron como líder a Ximo Puig, que también es (y no va de broma) secretario de reformas democráticas del PSOE. Se respiraba en el ambiente un triunfalismo que deberían estudiar parapsicólogos, también apareció Jorge Alarte encarnando la regeneración democrática que aseguró que el PSPV iba a ganar.

Lerma, sin embargo, parecía hablar desde una realidad mucho más tangible y presente, asegurando que las mayorías en Mayo serían “complejas”, y quejándose de notar distante a Mónica Oltra y el hecho de que Podemos evitará un pacto de gobierno con ellos.

Ximo Puig, para no romper con la costumbre volvió a la realidad paralela en la que se sienten cómodos los socialdemócratas. Este aseguró que la complicidad entre Ferraz y Blanquerías es máxima. Estuvo enorme y enérgico, además de limpiar las almorranas del secretario general como nadie había visto nunca.

Habló de la reforma fiscal de Montoro y aprovechó para imputarle su propio modelo de financiación y hizo mención a la petición al constitucional que el PSOE hizo en referencia al proyecto Castor, que tramitó el gobierno socialista de Zapatero con la presencia de Pedro Sánchez en sus filas. También negó que el PSOE nunca tuviese corrupción, poniendo como condición para el cambio el que gane el Partido Socialista. Hizo un discurso centrándose en la legitimidad de la socialdemocracia, asegurando que frente a la flamante socialdemocracia el resto de opciones eran propias de fracasos del siglo pasado. En definitiva el discurso del hombre fuerte del PSPV se apoyó en saltos en el continuo espacio-tiempo. En su charla, se declaró feminista en alusión a la ausencia de ministras en el gobierno de Syriza en Grecia, lo más posible es que Alexis Tsipras nunca sepa quién es Ximo Puig, ni lo mal que le ha sabido lo del gobierno masculino, tampoco parece posible que le importe lo más mínimo. Y por cosas como esas, Ximo es el rival mas débil.

En un arrebato de locura, Pedro Sánchez aseguró que el modelo de financiación autonómica que el mismo defendió debe cambiar, con mucho “morro” como le espetaba Fabra, que sigue en modo espera acompañando de Montoro por el viacrucis de los empresarios valencianos.

Susana Diaz, por lo que sea no acudió. Se ve que estaba con gripe, otras figuras del socialismo como Beatriz Talegón estaban en la marcha del cambio con el de la coleta. Mientras no nazca una Beatriz Talegón en la comunidad valenciana el PSPV seguirá siendo el rival más débil por aquí.

El PSPV es el rival más débil. Lo saben en EUPV, lo saben en Podem PV, lo saben en Compromís, lo saben en UPyD y en Ciudadanos, y hasta en el propio PP, como no van a suponerlo en el PSPV

Denis Allso Moreno 2/2/2015


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