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El puesto del CDS en la política (I)

21/06/2010 14:14 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Al alma se abate, el corazón se oprime al considerar aquel vacío inmenso, aquella ruin y enfermiza vida que no tuvo más síntomas visibles en la exterioridad de la nación que los execrables vicios y las mezquinas pasiones de una Corte corrompida. No hay ejemplo de una esterilidad más espantosa, ni jamás ha sido el genio español tan eunuco".

Memorias de un cortesano de 1815. Benito Pérez Galdós.

Sólo tenemos que abrir los ojos, ser un poco sensibles a lo que ocurre a nuestro alrededor, para darnos cuenta no sólo del caos institucional que hay sino que, además, hemos de ser conscientes de que después de la "etapa Zapatero", España necesita una reconstrucción: es como si hubiera pasado un "tsunami político" que todo lo ha destruido.

Cuando planteamos la reconstrucción en seguida se nos viene a la cabeza pensar cuáles son las "bases" de dicha reconstrucción, o dicho un poco más técnicamente, cuáles son los presupuestos en los que se ha de basar dicha reconstrucción.

La historia española reciente está jalonada de intentos de "reconstrucción" sobre la base de superar presuntas crisis; es decir, se veían crisis en todas partes y eso era excusa suficiente para hacer cualquier tipo de "intervención", del tipo que fuere.

Nos hacemos la pregunta de si estamos en la misma situación; y la respuesta, evidente, es que no. ¿Cuál es, pues, la diferencia?

La diferencia está en que todos los que se han "imaginado" una crisis, cuando han gobernado (y también sin gobernar) han provocado una "crisis" real. Es decir, nosotros estamos en una crisis real porque el Sr. Zapatero, y su equipo, previamente se habían imaginado una crisis en su cabeza, como tantas veces tantos otros en la historia de España.

Ante la realidad caben dos posturas: o bien 1), queremos imponer nuestros criterios, al margen de la propia realidad; para ello nos imaginamos crisis o lo que sea, teniendo en cuenta que esta postura, siempre, ha traído más crisis o crisis más agudas; o bien 2), partimos de la realidad, de suyo problemática, e intentamos afrontarla racionalmente; en esta segunda postura cabe el afrontar las crisis provocadas por la primera postura.

El Sr. Zapatero, en su iluminismo, nos ha creado una tremenda crisis: social, económica y de valores. Él se imaginó un mundo en su cuento cabeza y ha pretendido imponerlo a la realidad social: ese "cuento de la lechera" le ha salido mal, y ahora estamos viendo las consecuencias.

De nosotros depende, pues, si afrontamos la crisis desde la primera postura o desde la segunda. Desde la primera postura sería caer en el mismo error que se pretende evitar, pues sería afrontrarla desde el iluminismo con lo cual la agrandaríamos. Desde la segunda hablaremos en otro momento.

El problema está que toda la política española está diseñada desde unos presupuestos ajenos a la realidad de nuestras gentes, y los dos grandes partidos son los que está al acecho para "saltar" sobre la realidad (y su yugular) aprovechándose de los fallos del contrario: lo que menos cuenta es la realidad de las personas; lo importante, para ellos, es "proyectar" sobre la realidad social la propia ideología, nacida de una revelación.

Como parten de revelaciones y proyectan sobre la realidad "lo que han visto y oído", los dos grandes partidos pretenden "regenerar" la sociedad; su política, pues, es "regeneracionista": son los mismos postulados calvinistas o pietistas que tuvieron mucho furor en la Europa de otras épocas pero que en España aún andamos a vueltas con este calvinismo político.

Una vez montados sobre el carro del regeneracionismo, no se permite a nadie que los acompañe en dicho carro; a lo más, como los antiguos "generales romanos" que cuando volvían de una campaña en el extranjero y traían a un "esclavo" que le susurraba al oído "lo pasajero de su victoria", estos partidos grandes y regeneracionistas, digo, permiten que "algún" partido pequeño les susurre alguna crítica, pero previamente alabando y loando su quehacer.

Así, la pretendida superación de la crisis estará asentada sobre los mismos presupuestos que se pretenden superar: el partidismo. Con lo cual la crisis continuará, aunque se llame de otra manera o tome otras formas. Así llevamos mucho tiempo porque siempre se ha asentado la "casa", la sociedad, sobre los mismos cimientos "regeneracionistas".

Desde nuestro punto de vista, sólo asentando la construcción social sobre los cimientos del parlamento podrán evitarse todos los devaneos regeneracionistas que nos han traído desastre tras desastre, y crisis tras crisis.

Cómo debemos evitar la vulgaridad en la política es algo de lo que hablaremos más adelante. Si evitamos la mediocridad haremos una sociedad con unas estructuras en las que quepamos todos.

Antonio Fidalgo

Secretario de Cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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