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¡Que viene la cienciología!

30/05/2009 11:12 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Acosada en países como Francia y Bélgica, la Iglesia de la Cienciología pone sus miras en España

¡Que viene la Cienciología!

Era cuestión de tiempo. Después de décadas sacralizando, idolatrando y venerando crédulamente todo lo que se presentara como “científico”, tenía que aparecer un movimiento supuestamente religioso que se considerase científico al mismo tiempo. ¿Para qué queremos a la cienciología con su nombre aberrante? Ya tenemos a la ciencia y sus representantes que desde hace muchos años se consideran a sí mismos tan infalibles como el papa (aunque fallen constantemente). La ciencia fue la pseudo- religión del siglo XX. La cienciología no es más que uno de los epígonos hermafroditas de toda aquella beatería racionalista que ha sembrado y siembra el mundo de bombas inconcebiblemente mortíferas y el cielo de globos sonda y de platillos volantes. La popularidad de la ciencia como una especie de religión vicaria es simplemente apabullante, y hay gente que acude al médico o la médica con esa extraña reverencia con la que antes acudían a la pitonisa. Y escuchan el diagnóstico como si se tratase de una especie de veredicto cósmico. Y entran en la consulta como quien entra en un templo sacrosanto. Cada cosa en su sitio, por favor. Los remedios de la ciencia son muchos pero me temo que también son muchos los males que engendra. Uno de sus últimos partos son los monos fluorescentes que no sé muy bien para qué demonios sirven. Cómo sea para abastecer a los periodistas de llamativas y refulgentes noticias novedosas. Pobres monos. ¿Se los imaginan teniendo que esconderse de noche de algún depredador, aparte del científico que los inventa? Serían una presa demasiado indefensa y fácil. ¿Son conscientes los científicos de que la ciencia no es una religión? La mayoría son conscientes de una cosa e inconscientes de otra. Dicho de otra forma, conscientemente se presentan como hombres sujetos a error, inconscientemente como sacerdotes o vates de alguna especie de absoluto científico. La ciencia no tiene nada de absoluto y en ella todo es relativo. Así que si me preguntaran si creo en los asertos de la ciencia, respondería: Pues… Relativamente. No tengo nada en contra de la ciencia, mientras no se la sacralice, se critiquen sus excesos y se sometan sus prácticas a cierta supervisión ética. Y desde luego no pretendo insinuar que la iglesia de la cienciología (vaya mezcla de nombres que intencionadamente escribo con minúscula) tenga nada que ver con la ciencia, aunque sus nombres se parezcan. Me limito a describir la mentalidad que reina de forma general en todas partes y en la que la cienciología se inserta y, de alguna forma, parasita. La cienciología se limita tomar prestada de la ciencia su renombre para atraer a los incautos. Cualquier parecido entre sus prácticas y las prácticas científicas son mera coincidencia. Lo suyo tiene bastante más que ver con las campañas de “marketing". La cienciología no es más que una empresa bastante agresiva en sus prácticas, y su doctrina, un refrito de términos pseudos- sicológicos, pseudos- religiosos y pseudos- científicos. La cienciología no es la religión de la ciencia. Es la religión de la ciencia ficción. Es decir: Puro camelo. La propia organización parece el guión malo de una de esas películas descabelladas que protagoniza Tom Cruise o cualquier otro, con conspiraciones galácticas y entes extraterrestres vestidos con traje negro o bata blanca. Y yo me pregunto: ¿Estaré soñando? ¿Existe verdaderamente una organización semejante o es sólo una película mala que me cuentan? ¿Se habrán creído sus adeptos que están rodando otra película tan ficticia como la vida misma se está volviendo? Yo siempre intuí que las malas películas y el mal arte son terriblemente nocivas para la salud mental del público, y ahora, mira por donde se difunde en España una empresa –ultra galáctica - que parece el guión de una mala película de alto presupuesto.

La cienciología debe de ser la religión más mundana (del mundo mundial) que existe. En algunos países se vende mucho. A mí intentaron venderme hace ya algunos años la moto, o lo que es lo mismo su libro (“Dianetics”) en Londres, pero no tuvieron éxito; y eso que el éxito es precisamente lo que pretenden vender a toda costa. El éxito de ventas. Los cienciólogos o diabéticos acababan de abrir tienda en la céntrica y concurrida calle londinense de Oxford Street y a mí, tierno pipiolo, que pasaba por allí, me ofrecieron rellenar gratuitamente un test de evaluación de la personalidad o algo de eso. Tras contestar a sus preguntas la chica evaluadora me mostró toda una serie de gráficos que evaluaban supuestamente mis diversas carencias psicológicas y me instó vivamente a que comprara, solución salvífica de todos mis males terrenos o marcianos, su portentoso libro. Yo que siempre sido un guardián celoso de mi menguada cuenta bancaria y un experto en estirarla milagrosamente para que llegue al menos a mediados de mes, me negué en rotundo a que le pegaran un mordisco o un pellizco con aquel tocho. Yo allí entré por que era gratis, que ya saben que en inglés, se dice “free” que es lo mismo que libre, dos palabras que para mí son dos caricias. Mi negativa terca y rotunda a comprar el libro provocó en aquella terca señorita una irritación tan mayúscula y manifiesta que pude evaluar de un golpe, sin necesidad de gráficos, todas sus carencias psicológicas. No. Definitivamente, conmigo no tuvo éxito. Claro que yo no buscaba el éxito, buscaba sin saberlo, como Diógenes, un hombre con una lámpara. Algunos cieciólogos (que suena a algo así como tocólogo que te trastea los bolsillos o te toquetea los testículos) tienen éxito, desde luego. Pero el éxito en esta vida, que a todos se promete, se casa siempre con unos pocos. O te toca o no te toca, como la loto. La otra vida a los cienciólogos no les importa gran cosa.

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Pero en esta época tan confusa, en que los charlatanes medran y prosperan como nunca, algunos infelices que buscan desesperadamente el éxito, se convierten en una presa tan fácil, en la noche de la ciencia, como lo monos fluorescentes.


Sobre esta noticia

Autor:
Francis Bullion (17 noticias)
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Tipo:
Opinión
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unomas (01/06/2009)

LLevais tragando siglos de una iglesia catolica , la que invento la santa inquisicion , alli cuando no te ponias de acuerdo con ella , te quemaban vivo llamandote brujo , y seguis chupando de esa misma iglesia , es mas os cuesta dinero de los impuestos mantenerla ???
la cienciologia aun que se sepa no ha quemado a nadie