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La radioterapia es un engañabobos

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02/02/2019 21:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sin entradillas y sin comentarios

 

LA RADIOTERAPIA ES UN ENGAÑABOBOS

Por  Donato Gratia

Cuando una persona tiene cáncer, aparte del demoledor diagnóstico, tiene que recorrer un largo calvario de operaciones, quimioterapia y radioterapia. Por si fuera poco, a continuación vendrán las vacunas (¿?) y otros medicamentos durante al menos 5 largos años. Después de entrar en estos protocolos, estarás atrapado y no te soltarán durante todo este tiempo. Eres un muy buen negocio.

En un momento dado, después de otros crueles, inhumanos, ineficaces e incluso perjudiciales tratamientos, te dirán que tienes que someterte a la radioterapia. ¿Y eso por qué?

Pues porque, después de estar teóricamente curado, de que los análisis no detecten nada sospechoso, puede que haya desperdigados por ahí, por la zona del cáncer, alguna célula maligna descarriada que pueda desplazarse y provocar metástasis en otras partes del cuerpo.

Se ha dicho “puede que”, porque no hay evidencia de que eso sea así.

Entonces, “por si acaso”, te debes someter a tratamientos con radioterapia.

Es sabido que estas radiaciones son altamente cancerígenas, que pueden provocar cáncer. De hecho, se necesita un búnker para instalar los equipos de radioterapia. Las intervenciones médicas se llevan a cabo no “in situ” sino desde zonas protegidas.

Al paciente se le somete, no sólo una vez sino en diversas ocasiones, a estas sesiones de radioterapia. No entiendo que se quiera prevenir posibles futuros cánceres y, al mismo tiempo, se ponga a los pacientes en alto riesgo de contraer el cáncer debido a las radiaciones. ¿En qué quedamos? ¿Son o no son cancerígenas esas radiaciones? ¿Pretendemos evitar un cáncer creando otros?

No es seguro que las personas que se someten a estos tratamientos tengan en su cuerpo células malignas que puedan emigrar y producir cáncer. Pero de lo que sí estamos seguros es de que estas radiaciones conllevan un alto peligro de producir cáncer.

Pero, bueno. Ya estamos en la faena. ¿Qué ocurre?

Imaginemos, por ejemplo, que se bombardea una zona de un millón de células (1.000.000) entre las que “pueden” encontrarse 10 células cancerígenas.

Después de haber bombardeado la zona y de habernos cargado la mitad de las células de la zona irradiada (500.000 células sanas), también habremos acabado, probablemente, con la mitad de las posibles células cancerígenas. ¿Qué pasa con la otra mitad? Pues seguirán vivitas y coleando, con la posibilidad intacta de emigrar y de producir la temida metástasis.

Sin sumarios

En realidad, habremos avanzado muy poco: el riesgo sigue en pie. Para poder erradicar el riesgo al 100 % tendremos que destruir todas las células del área. Mientras no las eliminemos todas, siempre queda el riesgo de que quede viva una célula cancerígena. Y como no podemos cargarnos todas las células sanas de la zona irradiada, este método, aparte de su crueldad, nos va a servir de bien poco. Por esta vía no vamos a erradicar el posible riesgo de contagio. Se trata, pues, de un engañabobos.

Mirándolo de otro modo, a modo de ejemplo: Es como si corriera el rumor de que entre una gran concentración de personas se encontraran 4 terroristas muy peligrosos, dispuestos a perpetrar sangrientos atentados.

Se ha decidido que hay que acabar, de todas todas, con estos terroristas, por lo que se pone cerco a esta concentración de personas y se empieza a disparar indiscriminadamente contra la multitud a fin de acabar con dichos terroristas.

Después de que, con esta increíble masacre, se haya eliminado a la mitad de las personas, la probabilidad sería de que habremos abatido a la mitad de los terroristas. La otra mitad sigue viva. De todas formas, sigue vivo el riesgo de atentados terroristas por parte de los terroristas supervivientes. O sea que, nos hemos cargado a un número inmenso de inocentes y no se ha evitado el riesgo que se pretendía evitar.

Mientras no se elimine a la totalidad de los congregados, siempre existirá la posibilidad de que sobreviva, al menos, uno de los terroristas que pueda llevar a cabo los temidos atentados.

Lo aquí expuesto es, a todas luces, una locura. Nos parece deleznable, cruel e inhumano.

Es obvio que lo que ocurre con la radioterapia es muy semejante.

¿Cómo es que no nos demos cuenta de su inoperancia y aceptemos dócilmente una solución que es, a todas luces, ineficaz, riesgosa, amén de muy perjudicial para el paciente?

¿Cómo es que se acude a manifestaciones para demandar, incluso, la instalación de estos equipos, cuando nos son tan perjudiciales?

Puedo entender la discriminación de los pacientes que, además de estar enfermos, tienen que desplazarse a otros lugares para someterse a estos tratamientos.

Estoy a favor de que se eliminen desigualdades tan sangrantes.

Pero, por encima de esto, estoy a favor de evitar este tipo de tratamientos, de engañabobos, por ineficaces, riesgosos, y perjudiciales para los pacientes.

Sin sumarios

 


Sobre esta noticia

Autor:
Donato Gratia (7 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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