RAMON VALLE QUINTET ''DANZA NEGRA - RAMON VALLE PLAYS ERNESTO LECUONA'' (CUBA,2002) @ [320k]
RAMON VALLE QUINTET
''DANZA NEGRA - RAMON VALLE PLAYS ERNESTO LECUONA'' (CUBA, 2002) @
Ramón Valle Danza Negra ACT Music
Jazz cubano. No es que el jazz cubano ande hoy en día huérfano de creadores eméritos. Tiene nombres propios y solera. Por lo que respecta al piano, baste con recordar los nombres de Chucho Valdés y Gonzalo Rubalcaba o el del no hace mucho desaparecido Emiliano Salvador. Pues bien, Ramón Valle echa su cuarto a espadas en formación de quinteto con un terso e intenso viaje por la obra del inmenso Ernesto Lecuona.
Desde la "Danza de los ñáñigos" a la "Danza negra", de "La comparsa" a "La conga de medianoche", y también "Andalucía", "Córdoba", "Gitanerías" o la muy universal Malagueña". Una lectura de Lecuona personalísima, virada hacia el hard bop, con esporádicas incursiones al informalismo free, pero sin perder pie de cubanía en momento alguno. Una obra mas que notable.
MINGUS B. FORMENTOR La Vanguardia 28.08.2002
Apuntes sobre 'Danza negra', el más reciente disco del pianista Ramón Valle
La obra de Ernesto Lecuona (1895-1963) constituye unode los pilares de la cultura cubana del siglo XX, por lo que no es casual que tanto viejas como nuevas generaciones de músicos beban una y otra vez en sus fuentes. Dos de los ejemplos más recientes son las versiones que sobre sus temas han realizado Eliades Ochoa y el pianista Ramón Valle. Eliades, con La comparsa y Siboney, incluidas en sus discos Sublime ilusión (1999) y Estoy como nunca (2002), respectivamente. En el caso de Ramón Valle (1964), residente en Europa desde 1998, se trata de su disco Danza negra (2002), inscrito en lo que ha dado en llamarse "jazz cubano", e inspirado en temas de Lecuona.
Danza negra, editado por el sello alemán The Act Company, contempla diez temas de Lecuona, todos arreglados por Valle. Su ejecución tiene como base un formato de quinteto en el que intervienen Perico Sambeat (alto y saxofón soprano), Carlos Puig (trompeta), Omar Rodríguez (bajo), Heracio El Negro Hernández (drums) y Ramón Valle (piano). Graduado de la Escuela Nacional de Arte de La Hbana, este último ha estudiado a los grandes pianistas de jazz norteamericanos, pero entre sus influencias más visibles están Chucho Valdés y Emiliano Salvador, cuyas obras recogen dos de los momentos más fecundos en la historia reciente del "jazz cubano". Resulta familiar escuchar sus nombres entre los nuevos músicos que lo cultivan, como un referente esencial a la hora de proyectar su creación hacia la búsqueda y la experimentación.
En Danza negra Ramón Valle parece tomar la improvisación (rasgo característico del jazz) como lenguaje de experimentación sobre la obra de Lecuona. El CD pasa de ser un título más en la larga lista de homenajes a Lecuona para convertirse en una imaginativa interpretación, a partir del lenguaje jazzístico de una de las obras más universales de nuestra música. Es llamativa la originalidad con que Valle, en Malagueña o La comparsa, por ejemplo, es capaz de yuxtaponer síncopas del jazz a la esencia de la síncopa latina de Lecuona, logrando una expresiva y fluida sintonía.
Los arreglos de Valle para el Quinteto de Jazz permiten abordar los temas de manera que conserven en línea general su estructura rítmica, pero aplicándoles un vigoroso ejercicio de improvisación que se expresa en un lenguaje novedoso. Ello se evidencia en el tema que da título al disco, o en otros como Gitanerías, La conga de media noche o Andalucía, donde a la refinada inventiva melódica de Lecuona se adaptan vertiginosas "descargas" al estilo del jazz, que incluyen además de piano y saxo (En tres por cuatro), solos de bajo, trompeta y drums (Gitanerías, Córdoba y En tres por cuatro), sin desvirtuar la habilidad de Lecuona para crear melodías suaves y alegres.
Todo esto muestra los riesgos a los que debió enfrentarse Valle en la puesta en escena de esta suerte de ensemble, pero sobre todo la audacia de los arreglos en el momento de adaptar los clásicos a la improvisación jazzística. Se han abierto nuevos caminos en el horizonte interpretativo de estos temas que, recreados bajo el prisma del jazz, se enriquecen (acrecientan la textura musical del joven jazzista) y adquieren un rostro saludable y contemporáneo.
Con Danza negra Valle integra la generación de jóvenes jazzistas que, junto a Gonzalo Rubalcaba, Wicho Rodríguez, Julio Barreto y Hernán López-Nussa, entre otros, producen obras matizadas por una fuerte carga de experimentación. Aunque conservan la marca de sus precursores, su contenido investiga nuevas fórmulas del lenguaje y aporta al "jazz cubano" diversidad de estilo, rigor interpretativo y audacia expresiva. Que Ramón Valle interpretara en Danza negra un repertorio de Lecuona significa, por un lado, un excelente ejemplo de lo fecunda y vigorosamente que se mantiene en la música criolla el paradigma tradición-modernidad; por otro, sorprende que dada la extraordinaria riqueza de la tradición musical isleña sea exiguo este tipo de proyectos. Valle ha plasmado satisfactoriamente su propuesta, al reinterpretar el acervo musical en función de un intercambio abierto y fluido entre tradición y actualidad.
ENCUENTROS-REVISTA DE LA CULTURA CUBANA 1 agosto 2002, Año III. por D. Matos
Ramón Valle Danza Negra/ ACT Music
El disco que supone el espaldarazo inter nacional de Ramón Valle. El pianista cubano reinterpreta la música de Ernesto Lecuona rodeado de un excelente quinteto de músicos de la isla (salvo Perico Sambeat, un saxo que es, de nuevo, un impresionante todoterreno). No hay clichés, sino aventura: Valle respeta la melodía original pero reconstruye con sutileza los ritmos y encarrila con soltura la música de Lecuona hacia su terreno. Diana.
Joan Anton Cararach El Periódico
Un huracán en sus manos
LA VANGUARDIA - 16/09/2002
Un par de años llevaba Ramón Valle sin actuar en nuestra ciudad. En el ínterin, la consideración del trabajo de este pianista cubano no ha cesado de acrecentarse entre público y crítica, a lo que ha contribuido no poco la puesta en circulación de su tercer disco, "Danza negra" (ACT, 2001), una celebración enjundiosa y estimulante quintaesencia de la cubanía que encierra la música compuesta por el gran Ernesto Lecuona.
La actual tanda de conciertos de Ramón Valle en nuestra ciudad se ha centrado un algo en esa relectura de Lecuona y un mucho en la reelaboración para trío de las composiciones propias que integran el que fue su primer disco en nuestro país, "Levitando" (Discmedi). El resultado de esa entente, de todo punto excelente.
Crece y se depura la pianística de Valle, tan llena de músculo como de esponjosidad, un sólido entramado de silencios y restallante verbosidad, un tumbao mental de mucho cuidado, una deriva jarrettiana timoneada por un corazón caribe. Pero lo que de verdad noquea a sus audiencias es encontrarse con el despliegue de poderío y sensibilidad que decanta Julio Barreto frente a una batería. Fulgurante en verdad. No desentonó la espléndida aportación de Omar Rodríguez con el contrabajo. De modo que, en un abrir y cerrar de orejas, nos vimos embarcados en una de las más exuberantes sesiones de piano trío que hayamos contemplado por acá de mucho tiempo a esta parte.
MINGUS B. FORMENTOR
Festival de Jazz Plaza La Habana 2002
Mención especial merece Ramón Valle. Hay que escuchar cuánto se ha crecido a sí mismo en un pianismo lleno de sorpresas, y con mucha novedad por delante. El disco que vino a presentar, Ramón Valle plays Lecuona, es una producción audaz e inteligente, si tomamos en cuenta el redimensionamiento de las melodías del notable compositor cubano.
Pedro de la Hoz, Granma, Diciembre 2002Fuente
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The name Ernesto Lecuona might be unfamiliar to those who only recently discovered Cuban music through the Buena Vista Social Club. But people who remember the period when Cuba had one of the Caribbean's most vibrant cultural scenes -- or who care to explore Cuban music of the pre-Castro era -- will inevitably recall – or discover – Lecuona. A virtuoso pianist and a prolific composer who was internationally renowned when the veteran musicians Ry Cooder coaxed out of retirement were in their teens or twenties, Lecuona distilled the essence and reflected the soul of his homeland's multi-faceted society and heritage in his music as definitively as Duke Ellington and Antonio Carlos Jobim captured the spirits of the U.S. and Brazil in theirs.
He created a remarkable body of work: 176 pieces for solo piano, 406 songs, 37 orchestral compositions ranging from zarzuelas (traditional Spanish operas), to operettas to theatre revues to ballets and 11 film scores including the soundtrack to "Always In My Heart" which was nominated for an Academy Award in 1942.
Lecuona's songs "Malagueña", "Andalucia, " "Siboney" and "Siempre En Mi Corazon" remain four of the most memorable melodies written during the first half of the 20th century.
Born in a suburb of Havana in 1895, Lecuona was a child prodigy who began studying piano at age three, entered the National Conservatory at 14 and graduated at 17 with a gold medal in piano performance, the school's highest honor. He started touring internationally after making his foreign debut in New York in 1916 but by the mid-1920s had begun devoting more time to composing than performing. A prominent figure in Cuban classical music circles, Lecuona co-founded the Havana Symphony and created the Cuban Boys Band and La Orquesta de La Habana, was named honorary cultural attaché to the Cuban Embassy in Washington D.C. in 1943 and continued to champion Cuban arts and artists abroad until his death in 1963.
Given Lecuona's singular position in the pantheon of Cuban musical culture, the decision to record jazz versions of his works is not one a pianist should make lightly. Yet Ramón Valle, who was born in Cuba in 1964 and has lived in Europe since 1998, certainly meets the challenge. Like Lecuona, Valle is classically trained and started out young, beginning his piano studies at a Provincial School of the Arts when he was seven and turning professional after graduating from Havana's National School of the Arts in 1984. One can hear the lasting benefit of these formative years in his formidable technique but more importantly his playing reveals he succeeded in developing a sound of his own distinct from the styles of his earliest influences including great North American pianists and Cuba's foremost jazz pianist, Chucho Valdez and late Emiliano Salvador.
The most immediate impression Danza Negra makes is Valle's obvious respect and affection for Lecuona's music. But this is more than just another tribute record containing a string of "covers" of songs selected because they resonate as deeply within a Cuban musician as Gershwin standards might for someone who grew up in the
U.S. Valle offers a program of highly original interpretations of Lecuona's music arranged for jazz quintet that remain true to the original themes while transporting them to another stylistic level. One of the recording's surprises is hearing how Valle, in both his writing and improvising, adds a layer of jazz syncopation on top of the
fundamental Latin syncopation of Lecuona's compositions, a neat twist considering that at the time this music was written Cuban melodies and rhythms were profoundly influencing jazz rather than the other way around.
Lecuona had a remarkably inventive melodic gift and a seemingly effortless ability to conceive tender ballads and sunny themes that have not only proven to be timeless in their appeal but also perfectly adaptable to jazz improvisation. Danza Negra showcases several of the composer's most beautiful melodies including the title track and "La Negra Bailaba" as well as "Cordoba, " "Andaluza, " "Gitanerias" and "Malaguena, " immortalized in Lecuona's most famous solo piano work, the six-part Andalucia Suite. A talented arranger as well as a versatile instrumentalist, Valle expands and embellishes these songs with tight ensemble voicings. The stellar band of Latin musicians the pianist selected for this session, which includes the phenomenal Cuban drummer Horacio "El Negro" Hernández, rises to the occasion on each track, delivering one inspired performance after another.
A welcome addition to both the Cuban music and jazz discographies, Valle's Danza Negra should not only please aficionados of both genres but hopefully also rekindle interest in the priceless musical legacy of Ernesto Lecuona.
Mitchell Feldman
Tracks:1. Danza de los ñáñigos 2. Malagueña 3. La Comparsa 4. Andalucia 5. Córdoba 6. Danza negra7. Gitanerías 8. La conga de medianoche 9. En tres por cuatro 10. Y La negra bailabaAll compositions by Ernesto Lecuona. Arrangements by Ramón Valle.
Recorded 1.- 3. September 2001 at Bauer Studios, Ludwigsburg, Germany by Johannes Wohlleben. Mixed andmastered by Johannes Wohlleben.
Line Up:Ramón Valle - piano / Perico Sambeat - alto & soprano saxophone / Carlos Puig - trumpetOmar Rodriguez - double bass / Horacio 'El Negro' Hernandez - drums
RAMÓN EN EL BOSQUE / RAMÓN IN THE BUSH
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Sobre esta noticia
Autor: Bosquesonoro (1379 noticias)
Fuente: bosquesonoro.blogspot.com
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