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Rebelión en las familias

19/11/2009 00:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La libertad se engendró en occidente. La humanidad se encuentra en plena encrucijada. Europa puede optar por la inanidad o por los valores. Y los valores suponen sacrificio, como todo lo que vale la pena

Con un ojo abierto y torcido, el retrato, dormita en la cuneta. Entre los naranjos asoma una cruz desmochada con algunas flores secas. De nuevo nos vimos entregados. Esto tiene la libertad, que te hace prófugo y recriminado. La interpretación de tus palabras se me antoja fascinante, porque arremete contra tu conciencia, aunque creas que no. Aunque te las reproche.

Llegada la sal, esta noche codiciosa quiero dejarme llevar por el silencio de tu voz y la cortina con la que intuyos tus dedos cibernéticos. Porque ayer nos golpearon y nosotros vagamos como cometas y nos cruzamos en una calle en la que nadie responde. La gente está demasiado ocupada con su propia supervivencia. Duele. Duele la persecución. Las palabras también duelen cuando apelan a nuestro espíritu libre. Queremos bajar las escaleras de dos en dos, abrir la puerta del maldito portal y arrancar las telarañas de las farolas.

Duele tu incomprensión desconocida. Yo te veo venir de espaldas y me fijo en tu paso y la expresión de tu rostro. Valoro tu sonrisa y observo tus manos cuando pagan ante la cajera solícita e indiferente a mi inquietud. Tus arrugas no son anónimas para mí, porque las reservé en mi mente tras una pausa pasajera, porque mi vida se escapa y quiere más. Tu vida podría ser como la libertad, que no tiene forma, pero constata su existencia a través de nuestra palabra.

El Alakrana retorna a casa mientras Juanma aún espera la ayuda que su Patria le negó ya hace tiempo. El dinero tiene estos caprichos reservados a la ambición populista de los políticos. Ese pequeño ha de cruzar el charco para salvar su vida y por ello juega inocente en mis paisajes, porque no soy capaz de vivir sin recordarlo cada día, sin pensar en sus padres mientras luchan tras las ventanas que llueven y los espasmos que dormitan en las noches que acunan ya, acostumbradas, las desgracias ajenas. Hemos llegado a la frontera. Nos hemos sentado ante nosotros y hemos convertido nuestro diafragma en un concierto. ¿Estáis ahí? ¡Salvad al pequeño Juanma! Esta frase sí vale la pena.

No insultes, nos dicen los sicarios de los partidos. Y yo no olvido ese momento. Cada palabra dedicada a la política es una pérdida de tiempo para mí. Lo sé, resulta contradictorio, pero no me satisface lo más mínimo el espacio que me usurpáis. No disfruto abriendo en canal mi conciencia, ni golpeando con mi lanza los inmensos molinos de viento. Quienes crean que estamos locos han de saber que nosotros somos conscientes de que las heridas no nos las propinan los gigantes quijotescos. En cambio, las aspas giran y descuartizan con impasible precisión mecánica a la vez que acicalan la buena vida de algunas mentes descompuestas y serviles. Y me piden silencio. Y yo no los reconozco. Discúlpenme, pero no hablamos el mismo idioma. Prefiero su odio que su lástima. Prefiero su insulto que su indiferencia. Algo querrá decir. Juego con ello.

Como decía una amiga en Facebook, nos llenan la boca de principios y olvidamos los valores. Ni siquiera la derecha, representada por el PP de Rajoy, sí, de Mariano (dimisión), ha tenido los santos cojones (con todas sus letras) de salir a la calle para defender la vida. La cabecera de la manifestación del 17 de octubre sí que suponía un insulto por tanta descarada ausencia, tanta traición, tanta miseria. ¿Hay objetivo más importante hoy que la defensa de la vida? Porque la raíz de toda sociedad debería ser la protección de los más débiles.

Esto tiene la libertad, que te hace prófugo y recriminado. La interpretación de tus palabras se me antoja fascinante, porque arremete contra tu conciencia, aunque creas que no. Aunque te las reproche

Ayer visualicé una foto sobrecogedora. Tomen nota. Una manita agarraba el dedo plastificado del asesino que la iba a arrancar de las entrañas de su madre. Legalizarán la profanación del vientre materno y aquello seguirá siendo un crimen. La inocencia no entiende de profanación ni de maldad. Esta vez la luz resulta mortal. ¿No tienen tiempo? Guárdense, guárdense de luchar, mis compatriotas. Hay mucho que hablar en convenciones como la de Barcelona. Pero poco que decir. ¿Qué quieren? ¿Quieren más?

Me voy por las ramas. Así es. Soy un mono que brinca ante vuestras narices mientras os lanza piñas. A piñazos sobrevivo en este bosque llamado España. No gozo de la fuerza suficiente pero mis dianas surcan el viento, porque mis padres me enseñaron el valor de la familia, porque la destrucción de la sociedad empieza por la desintegración de esta unidad fundamental. Secundando este estrepitoso y horrible paso se encuentran los dos grandes partidos multinacionales, hasta aquél que siempre creí mío. Y sus líderes son cómplices de haber superpuesto al Estado sobre los lomos de los progenitores. Y los institutos se han convertido en prisiones de alta seguridad con el fin de proteger a los profesores, ayer maestros. Y los padres se enjaulan para sufragar guarderías que no educan, sino entretienen. Los niños lloran en habitaciones separadas. Hace frío. Llega la luna y se asoma. Recupérate de este espanto. La colina se perfila y te adhiere al horizonte en el que juegas a observar el lado eterno de la existencia. Allí arriba no parece que hayan cambiado tanto las cosas. ¿A qué estamos jugando?

La libertad se engendró en occidente. La humanidad se encuentra en plena encrucijada. Europa puede optar por la inanidad o por los valores. Y los valores suponen sacrificio, como todo lo que vale la pena. La sonrisa de un niño te responde. Resopla en tu frente y babosea. No sabe decir lo que te quiere. Receta, querido, receta.

Partido Popular. He querido rodearte en esta prosa simple e improvisada. Observo tus contornos y me avergüenzo. Porque los liberales padecemos la desgracia de ser considerados traidores por los nuestros y de ser calificados de fachas por las izquierdas. Los mismos que, convertidos en racimos de cefalea democrática, se aprovechan de la libertad hasta hacerla sólo suya. Y no, esto no debería ser así. No me comprendas. No nos comprendas. No lo necesitamos. Porque hemos iniciado nuestra revolución íntima. Nos hemos criado entre bastidores y hemos gozado del alivio de Federico y sus compadres, a quienes debemos tanto.

Me repito porque me viene a juego. Tus ojos alineados por mis palabras me sirven de bálsamo. Los nuevos liberales se respetan, están aprendiendo a hacerlo. Y la única meta es la libertad, aunque duela su interpretación. Quien bien te quiere, te hará llorar. ¿Dónde está mi piano? Sueño con la partitura. Que alguien toque para mí que yo no sé mutar estas palabras. Que alguien amenice nuestra lucha. Bienvenidos a estos tiempos de rescate. Merecerá la pena. Por favor, no os rindáis antes de tiempo, yo no. Y es que sin vida no habrá familia, sin familia no habrá democracia, sin democracia no habrá libertad. No hace falta ser erudito para saberlo.

Paco Bono

Más en http://www.democraciatotal.com

Colaborador en http://www.espana-liberal.com

Si queréis ayudar a Juanma, el niño con Síndrome de Alexander, podéis informaros en la siguiente web de la familia:http://www.ayudajuanma.es/

PDTA: Quede clara mi alegría por la liberación del Alakrana, como mi decepción por el abandono a su suerte de tantos compatriotas inocentes.


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Paco Bono (52 noticias)
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