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Un recuerdo para los fusilados en Estepar en 1936 y 1937

22/02/2022 11:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En Estépar: han sido exhumadas varias fosas del monte de los caídos del genocidio del 36.La juventud de Burgos lo quería /2020 )B.urgos:en julio, agosto, septiembre y octubre 1936, los sublevados tuvieron mano libre en Castilla y León para "sacar" a quienes Mola quisiera

En Estépar: han sido exhumadas varias fosas del monte de los caídos del genocidio del 36.La juventud de Burgos lo quería

/2020 )

 

Burgos:en julio, agosto, septiembre y octubre 1936, los sublevados tuvieron mano libre en Castilla y León para "sacar" a quienes Mola quisiera y sacrificarlo ante el altar del Alzamiento, lo cual hicieron de la forma cruel e inauditaque aquí se relata 

 

La Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos, promotora de la excavación, tenía desde su constitución en 2003  una tarea pendiente: la excavación de las fosas de los Montes de Estépar, donde yacen centenares de cadáveres de los encarcelados en la Prisión de Burgos y de los "paseados" de las afueras o de los pueblos de alrededor.

 

En Burgos, con la salvedad de algunas zonas del norte de la región, no hubo resistencia ante la sublevación de Franco y Mola. En Burgos, aunque el general Batet, jefe de la VI División Orgánica, declaró el estado de guerra y ordenó la detención de algunos militares sospechosos de simpatías con Mola, los oficiales de la derecha, en mayoría abrumadora, se sobrepusieron fácilmente . Y el general leal Batet detenido por los golpistas fue más tarde fusilado Y aunque el mando pasó de un alto oficial sublevado a otro, terminó el capítulo primero y único del Alzamiento en Burgos ganando la sublevación, sin disparar un solo tiro.

 

  Desarmadas las escasas milicias de la UGT, CNT y otros grupos de izquierda, detenidos la mayoría de los alcaldes, concejales y cuadros políticos de Izquierda Republicana y el PSOE, casi todos estos fueron fusilados in situ o encarcelados en el penal sin mayor resistencia. Quienes pagaron más caro(en vidas) fueron los de la Casa del Pueblo, directivos,    secretarios y afiliados como el ex directivo Quintana, de Izquierda republicana, porque los falangistas requisaron los archivos y fueron fusilando a todos, includo un conserje. Hicieron lo mismo en otras casas del pueblo de otras villas de la región.

 

 Se arrogó la función de la selección de las víctimas un comité, en el que tuvo dirección o participación ejecutiva, el teniente coronel Iñiguez de Caballería. Los republicanos que  pudieron se escondieron en sitio inverosímiles o huyeron. Pero desde ese momento, y durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre de 1936, la vida de los ciudadanos de a pie que no se habían sumado entusiasticamente al "glorioso alzamiento nacional", como quiso vender el fascismo su marca, quedó en manos de la crueldad, vesania y arbitrariedad de los sublevados. 

En julio, agosto, septiembre y octubre 1936, el general Mola dejó mano libre a sus ejecutores ante el monte del genocidio 

Los testimonios que nos han legado los sobrevivientes de la prisión y de los que vivieron esos días y sus familias hacen estremecer. Para evitar que en los trasladados en su último viaje pudieran dar vivas a la libertad y a la República, los que osaban quejarse en voz alta eran amordazados con unas cinchas, que luego se lavaban, se limpiaban de vómito y servían para la siguiente saca.

 

Como han explicado los propios directores de la inhumación actual, muchos de los cadáveres han aparecido maniatados y con el cráneo fracturado o con orificios de proyectiles de bala, el conocido "tiro de gracia", que era un disparo a bocajarro en la nuca o en un ojo. Muchos cuerpos también aparecían con zapatos o alpargatas, lo que permite adivinar a qué se dedicaban los ejecutados(labradores o empleados, hombres de ciudad).. Como curiosidad, una de las personas portaba aún una alianza de matrimonio con la fecha 16-01-1926 y las iniciales E.D.

 

Aquí Diasporaweb se propone hacer un pequeño añadido, tomado de sus archivos en relación con Castilla y León, donde se fusiló a mansalva y donde el general Mola se mostró implacable quizás porque él mismo había elegido Burgos, como capital de la “España Nacional”, en los primeros días en que él mismo y Queipo de Llano y le hacían todo el trabajo a Francisco Franco, jefe indiscutible del golpe militar, más ocupado en dar los pasos seguros para instalarse en la península y asumir el mando personal y directo del Movimiento Nacional, tras sus aventuras en Canarias, Marruecos y luego la “epopeya” del paso del Estrecho, con sus mercenarios marroquíes ayudado de cerca por la aviación legionaria de Mussolini. Y por Hitler que consiguió trasladar a sus mercenarios de Africa a la península, en sus sobrecargados Junker U-34.

 

En los documentos que la Asociación de la Memoria Histórica, se habla de los “albiñalistas” que se sumaron a requetés y falangistas tanto en las “sacas” como posterior fusilamiento y ahí debemos llenar un hueco.¿Quiénes eran esos señoritos chulescos que llenaron los pueblos de Andalucía de los cadáveres de Queipo que, por cierto, no era andaluz, aunque fiel devoto y presidente de algunas Cofradías de la Virgen, a las que regalaba después su fajín rojo de general pulcramente limpiado de sagre. Y luego estos “albiñalistas” montadocon los militares ayudaron a Mola y a la Falange a limpiar Castilla y León y parte de Asturias.

 

 El fundador de esos legionarios era valenciando doctor en medicina y abogado, admirador de Mussolini, fundador de un partido “nacionalista y español“ fascista reaccionario y alborotador que se extendió por todo el sur y en el mitin fundacional de la Falange( 1933) fue nombrado diputado a Cortes por Burgos y reelegido en 1936 (Bloque Nacional). 

 

 Era el suyo un voluntariado que el falangista Ledesma Ramos lo calificó partidario de “la acción directa fundamental y de justicia expeditiva contra todo acto atentario o depresivo contra la unidad de España”. En Andalucía lo manipuló Queipo de Llano a favor de la aristocracia terrateniente y más regresiva del país y de los emulos del Duce italiano”. Desde su nombramiento en 1933 como diputado en Burgos  implantó allí a sus hombres clave, preparándose para ser un hermano en armas del falangista Ledesma Ramos. Pero fue detenido al amanecer del 18 de julio en Madrid y Burgos pudo haber sido aún peor si el “duce” valenciano  hubiera encabezado personalmente el alzamiento en Burgos.

 

Como los carlistas carecian de fuerza en Burgos, el general Mola se había dirigido a los jefes de ”los Legionarios de Albiñana” para su sangrienta tarea. Pero Albiñana en poder de la Republica, encerrado con otras personalidades del alzamiento en la cárcel Modelo de Madrid, donde justo antes de que apareciera el coronel Casado y conspirara para rendirse “honorablemte” a Franco entrgándole Madrid, fue juzgado y fusilado a última hora..por algunos de sus crímenes  y no por ser quien decía ser, y quizás porque el coronel Casado estuvo en esrecho contacto con las autoridades franquistas de Burgos, y utilizó a Albiñana.. Pero desde el 18 de julio Falange, Legionarios, Guardia Civil, soldados y algunos requetés, dominaron toda la región de Burgos y León, al grito de ¡Viva el Ejército, ¡Viva España! Y sus piquetes dejaban el cuerpo del fusilado en medio de la calle. Cuando llegaba el juez de instrucción don Antonio Ruiz Villaplana a levantar el cadáver, los empleados del juzgado le tomaban ”con arreglo a la ley” dos fotografías, que quedaban expuestas al principio en el Foto Club local por si alguien podía o se atrevÍa a reconocerlo. Pero al enterarse el gobernador Militar, furioso, mandó retirarlas y prohibió esa práctica en el futuro.

Además de políticos y sindicalistas de la época están enterrados también en Estépar, muchos aunque el “paseillo” no se lo dieron alli.

 

Esos fueron los primeros días o meses, luego hubo una mano fría, igualmente cruel, pero más discreta que se sospecha estaba en el propio gobierno militar de Burgos, eligió los montes de Estépar para enterrar a los que se encontrara.. Y es por eso que empezó  sonar Estepar.

 

 Durante ese tiempo no siempre se enterraba a los ejecutados en Estépar, porque por ejemplo la Falange y los legionarios tenían a gala dejarlos tirados en cualquier zanja porque “no se merecían otra cosa“. Eran los perros asilvestrados que formaban manadas los que escarbaban y  mordisqueaban y desenterraban algunos cuerpos y luego entraban las aves carroñeras en el festín y el esoectácula era desolador. Al fin, por orden del ejército como no se podían dejar así las cosas, el procemiento a seguir fue que, el  secretario del juzgado de instrucción, se encagara de retirar los ”fiambres” como les llamaban los ejecutores, lejos de la vista de la gente. Lo que importaba es que no los viera nadie, nada que ver conuna sepultura cristiana o civilizada.

 

Hubo peligro de epidemia en la región porque los cuerpos de las víctimas abandonados a medio enterrar envenenaban pozos  acequias y aguas subteráneas

 

  Un día el secretario Antonio Ruiz, recibió una llamada del gobierno militar para que se personara de urgencia en un sembradillo a la vista del Penal de Burgos.  El secretario del juez halló varios cadáveres muy desfigurados a culatazos y quizás a paletazos, casi irreconocibles, que recompuestos in situ, resultaron siete cuerpos. Se reconoció pronto al general Mena Zueco, que había sido subsecretario de defensa de la república, al teniente coronel de caballería Rubio Saracíbar, dos comerciantes burgaleses, el riojano Abad, el capitán Marín y dos ferroviarios. Extrañó al principio a los presentes, sobre todo a los del juzgado, que nadie declarara reconocerlos..aunque todos o cas eran archiconocidos. Y eso merece un axplicacón: había miedo a declararse a sí mismo amigo de alguno de los muertos, porque la experiencia decía que era peligroso.. Hasta ahí había llegado el terror de mola. Su mejor arma.

 

 Así  que en en el acta levantada por el insructor que aparece en los folios sumariales se repitio la consabida fatídica inscripción ”hallados en descampado siete cadáveres desconocios muertos por arma de fuego”. Nadie había disparado. Pero según consta en varios archivos privados, lo que ocurrió es todavía más terrible.

 

 Cada noche se presentaba en el penal, un grupo de militantes  de los sublevados bien armados, portadores de las famosas listas, una veces mucho más largas que otras, para reclamar al director de la cárcel dejara salir en libertad provisional o por ”traslado de prisón” a tal o tal detenido, ¿en libertad provisional?. Eso fue ambiguo siempre. La dirección de la cárcel y los funcionarios no hacían preguntas. Lo que hacían era entregarlos al grupo armado, tras la firma siempre ilegible del formulario de entrega..Incluso el mismo Julián Peñalver ex..director de Penal, fue también “sacado” después y fusilado.

 

Esas siete personas desfiguradas que halló el juzgado fuera del Penal del caso especial que contamos figuraban en una lista para un “traslado de prisión” y el director los entregaron sin mayores ceremonias. Y el grupo sublevado los ejecutó no muy lejos, a la sombra del penal, junto al kilómetro 102 de la carretera a Valladolid” 

 

 

 Al principio del alzamiento se había sido sacado a los detenidos de sus casas en medio de algarabía, protestas verbales, insultos y lágrimas y llevados agrupados en camiones a veces a rastras y generalmente eran fusilados de veinte en veinte en las afueras. Luego por orden del gobernador, cargo que había cambiado ya de manos, eran llevado en los mismoss camiones al Penal, como los 66 de Miranda de Ebro y otros muchos, que se creyeron salvados al hallarse bajo la autoridad del jefe y los funcionarios del Penal. Pero la brutalidad de las ejecuciones de los sacados en “libertad provisional o por traslado” era idéntica.  Los golpes, el ceremonial, los insultos, las patadas, los palazos..La munición abundaba porque los cadáveres recuperados en las fosas de la región de Burgos no están fusilados sino acribillados.

 

 Se obligaba a los asesinados a excavar sus propias fosas, y cuando les parecía suficiente a los falangistas, albiñanistas y militares, los fusilaban dos piquetes situados de frente y por la espalda y el tiro de gracia en la nuca y a veces en un ojo, fueron siempre la marca de fábrica del asesino. Luego a paladas o patadas se amontonaban lo cadáveres en la fosa, si es que la había o en una zanja o se les abandonaba alineados en la cuneta o contra un muro.. Los cráneos aparecían con frecuencia destrozados. La falange no permitía  pensar ni antes ni después de la muerte. Ni había tareas oficiales o no de identificación. El piquete no se molestaba en recoger los casquillos de fusiles o de revólver que permitirán dar a conocer quiénes fueron los verdugos materiales: militares, guardias civiles o falangistas y seguir sus pistas. 

 

Había tantos cuerpos humanos semienterrados en la región, que el riesgo no era ya para la justicia sino para la salud humana. Hubo al cabo de unos once meses, un peligro serio de epidemia por contaminación de las aguas potables, y por orden del general Mola se ordenó a la Inspección Provincial de  Sanidad de Burgos, publicar una circular sobre todo “discreta” que se puede leer en el Diario de Burgos del 20 de agosto 1937. “De orden del Excmo Sr Gobernador de la provincia se pone en conocimiento de los señores alcaldes que, en cumplimiento de lo ordenado por la superioridad, referente al enterramiento de cadáveres abandonados en el campo, requieran la total cooperación de los señores médicos y farmaceuticos titulares sobre todo en lo referente a la designación de sitios donde deben realizarse los referidos enterramientos, procurando que se efectúen lejos de manantiales, pozos y cursos de agua, aunque no  esté destinada para beber, al objeto de evitar la actual contaminación”  Burgos, 18 agosto, 1937. El inspector de sanidad, Pedro González” 

 

La ejecución de joven poeta Antonio José, el García Lorca de los ejecutados de Castilla, cuyo cuerpo se ha buscado en vano en Estépar, fue otro crimen sin sentido

 

 Y se observa que la superioridad de los ejecutores era tan apabullante y demoledora que no hay el menor indicio de resistencia, individual o colectiva, como los hubo en el Norte, por ejemplo. Entre los así asesinados están Antonio José, el autor del Himno a Castilla, y el padre del escritor granadino y catedrático Francisco Ayala. ¡Antonio José, el poeta y músico con alma de niño, entregado a todo lo qué fuera belleza!. De política no entendía nada y confundía a veces un nombre con otro, pero su corazón estaba siempre muy cerca de su gente. Y en el ateneo popular que se fundó en la capital castellana, Antonio José fue el encargado de organizar un orfeón, que recorrió pueblos y aldeas de Castilla con música y canciones del folklore de su tierra. Ese fue su gran pecado: amar, pertenecer a un pueblo y servirle. Se cree que Antonio José junto con su hermano Julio y otras personalidades como Francisco Ayala (padre del escritor del mismo nombre), además de políticos y sindicalistas de la época están enterrados también  en Estépar, aunque el “paseillo” se lo dieron probablemente en otro sitio. Todavía no se han hallado los restos de ninguno de ellos. Y hay muchos en la comarca que saben esa terrible  historia.


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