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Nueva reforma del Código penal sin oir a la sociedad

15/11/2009 12:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los ciudadanos deben poder participar directamente en la aprobación de aquellas leyes que afecten al ámbito de sus derechos y libertades fundamentales

El Código Penal no es una ley cualquiera, es quizá, junto con la Constitución, la ley fundamental de una sociedad, pues conceptúa en cada momento histórico lo que está bien y lo que está mal, pero de una forma concreta y pormenorizada, definiendo las conductas que una comunidad estima reprobables y merecedoras, en muchos casos, del más grave castigo que puede recaer sobe un individuo en una sociedad civilizada, la pérdida de su libertad.

No se trata de una mera ley técnica sancionadora, reservada a profesionales del Derecho o de la política que elaboran los hechos y su sanción legal, como una ley que ordene el sector industrial y las responsabilidades de los operadores que intervienen en un cierto mercado, o, incluso, una ley fiscal que establece que hechos deben gravarse con un tributo, por llevar añadido un valor para el particular, que debe ser compartido con la comunidad.

No, es otra cosa, es la unica ley en nuestro sistema legal que, más alla de la pena económica o patrimonial, contempla un castigo sobre la persona, sobre su libertad y, con ello, sobre su vida futura

La ley penal es una ley fundamental en una sociedad democrática, y aunque en la elaboración de las penas y su ejecución se encuentre limitada por la Consttución, no lo está de igual manera en la tipificación de las conductas punibles, donde la libertad de los representantes políticos para definir lo que entra o sale del ámbito penal es muy grande, y por ello puede suponer una quiebra real de nuestro sistema de representación y de partcipación en la vida política, al resultar necesario quizas arbitrar un sistema de aprobación directa por los ciudadanos. Todos debemos poder votar qué conductas estimamos merecen llevarnos a la carcel y cuales no.

Del mismo modo, una vez establecidas las conductas que en este momento considerasemos que atentan gravemente a la seguridad de la convivencia social, como para merecer la reprobación penal, la sociedad esta madura para poder aprobar que pena merece esa conducta y como se ejecuta ésta, siendo la Constitución un marco de entendimiento para ello, flexible necesariamente al avance social y no la eterna excusa para el inmovilismo, influenciado por complejos de epocas pasadas.

Es la unica ley en nuestro sistema legal que, más allá de la pena económica o patrimonial, contempla uncastigo sobre la persona, sobre su libertad y, con ello, sobre su vida futura

La sociedad española ha demostrado su seriedad y madurez en multiples ocasiones en los ultimos 31 años de democracia, y ha asistido alarmada, a veces, a la ineficaz ejecución de penas graves, que han dejado desacrediatado nuestro sistema penal.

Lo que es delito no puede decidirse en los despachos de los ministerios o en las negociaciones de pasillos entre portavoces de grupos sometidos a la disciplina de partido.

Cuando el Sr.Ministro de Justicia justificaba esta semana los nuevos delitos, como una demanda social, no se estaba refiriendo en realidad a que los ciudadanos hubiesen pedido tipificar esas conductas y así se lo hubiesen hecho saber el Sr. Ministro, se refería en realidad a que determinados casos criminales y escandalos políticos, notorios y actuales, han evidenciado -entre otras cosas- la inoperancia de la ley penal y el error de quien legisló entonces al margen de la sociedad. Y a esa situación errática, los políticos la llaman ahora "demanda social", y de nuevo, improvisan rápidamente nuevas conductas penales para parchear la situación.

La organización de una sociedad compleja y moderna como la nuestra no permite que votemos cada una de las leyes, pero quizá sea ya necesario dotar a nuestra sociedad de una legislación penal avanzada, sin complejos en las penas y su ejecución, y directamente sancionada por los ciudadanos en plebiscito, que amplie o restrinja los tipos penales, con real legitimidad.

De nuevo, el derecho debe seguir a la sociedad y no al revés.

Madrid, 15 de Noviembre de 2009


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Opinión
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