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Refugio para 89

04/09/2009 11:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pongamos a valer la divisa del escudo y no solo para los delegados de las transnacionales. PANAMA, PROMUNDI BENEFICIO

El Desarrollo humano se entiende como la adquisición por parte de los individuos, comunidades e instituciones, de la capacidad de participar efectivamente en la construcción de una civilización mundial que es próspera tanto material como espiritualmente.

El Desarrollo humano, según el PNUD, consiste en la libertad y la formación de las capacidades humanas, es decir, en la ampliación de la gama de cosas que las personas pueden hacer y de aquello que pueden ser.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es una medida comparativa de la esperanza de vida, alfabetismo, educación y niveles de vida para países de todo el mundo. Es una unidad estándar para medir la calidad de vida, sobre todo la protección de la infancia. Es usado para distinguir si un país es desarrollado, semidesarrollado o subdesarrollado, y también para medir el impacto de las políticas económicas sobre la calidad de vida.

Panamá, un pequeño país de tres millones y un tercio de habitantes ha estado trabajando en incrementar los índices de desarrollo humano de manera que no pocas veces ha sido vista como una nación para recomenzar por parte de quienes tienen que tomar la dolorosa decisión de abandonar sus hogares por la miserabilización de sus territorios, por el avance de conflictos bélicos internacionales o intestinos y por otros flagelos como el terrorismo sea de Estado, fundamentalista-religioso o secesionista. Muchos de los que han llegado y se quedaron para enriquecer nuestra etnias y culturas lo hicieron bajo la premisa inicial de que éramos una estación de paso en su tránsito a países con mayores facilidades económicas o un refugio temporal mientras mejoraba la situación en sus respectivas naciones, sin embargo, con el pasar de los meses o años, al comparar la hospitalidad tradicional del pueblo panameño y las facilidades que se brindan para el ejercicio de la libre empresa, el alto nivel de sanidad, las posibilidades reales de educación para sus hijos e hijas, decidieron establecerse permanentemente en Panamá sin extrañar ya más esos otros países en los que nunca dejarían de ser los de afuera. Tan es así que hoy pueden considerar insultante que alguien les recuerde que ellos y ellas o sus padres y madres no nacieron en Panamá y lo triste es que sean muchos de estos panameños por naturalización o hijos de inmigrantes los primeros en esgrimir banderas contra la entrada de nuevos grupos humanos, provenientes de países cuyo estadío de desarrollo humano los convierte en naciones en desgracia.

Los traficantes de humanidad seguirán en sus intentos a menos que se les persiga y detenga. Tomemos causa contra ellos y no contra sus víctimas

Yo apelo en el caso de los 89 inmigrantes irregulares, 61 africanos y 28 bengalíes que desde mayo están solicitando a Panamá la condición de refugiados, que se utilice un criterio solidario para concederles ese estatus aunque sea temporalmente mientras se resuelven en instancias internacionales. Si bien es cierto que nuestro país no era su sueño ni el cebo que les pusieron los traficantes humanos para exhortarlos en la peligrosa empresa de emigrar por conductos irregulares, no menos cierto es que tampoco lo fueron en el pasado, por ejemplo, para los cubanos, salvadoreños, nicargüenses, colombianos, peruanos, españoles, argentinos o hindúes por solo citar algunos de los que en algún momento del siglo XX hicieron parada en nuestro país para luego quedarse definitivamente en él.

Por Dios, no intenten hacerme pensar que vamos a devolver a esos 44 somalíes, 13 eritreos y 4 etíopes ni a los 28 bengalíes por el mero hecho de que su destino soñado era Canadá o los Estados Unidos. Eso no es cierto, los estamos devolviendo porque nos parece que sus haberes no son lo suficientemente altos para abrir empresas ni tienen comunidades internacionales que los subsidien como la comunidad cubana de Miami y eso, eso señores, se llama discriminación. Líbranos Dios de que llegue a ser racial, eso me niego a pensarlo aunque el precedente del auxilio a los perseguidos haitianos en el pasado a quienes se restringió su estancia y circulación en Panamá a las bases, en buena hora ya desmanteladas, militares de los Estados Unidos acantonadas en esos entonces en las riberas del canal a veces me hacen dudar de la igualdad en el trato sin motivos de excepción por causa del grupo étnico por parte de nuestras autoridades migratorias.

Quiero poder dormir en paz. No pensar que mi país vende su auxilio y apoyo a los mejores postores. Quiero saber que les vamos a acoger si se comprometen a denunciar a las personas que les instigaron a iniciar esas peligrosas travesías, esos traficantes de humanidad que son verdaderos criminales y que seguirán en sus intentos a menos que se les persiga y detenga, que vamos a poner al menos a un abogado practicante a representar a sus personas para que no sean problemas de interpretación ya sea por desconocimiento de nuestra lengua o por desconocimiento general de las leyes lo que haga como hasta el momento que no hayan presentado nuevos recursos o reconsideraciones.

Que sirva De algo nuestro estatus de país de alto nivel de desarrollo humano. No los devolvamos a Colombia que aunque tenga petróleo se encuentra en medio nivel, imaginarse lo que significa que teniendo de todo recurso, aun así sean célebres las fugas masivas de nacionales acosados por las guerrillas, los paramilitares o el ejército y que cruzan nuestra frontera y no ninguna de las otras varias que tienen, esos colombianos que nos dan el honor de mover los hitos fronterizos cada dos por tres para que los niños y niñas nacidas en la región fronteriza Darién- Chocó se inscriban como panameños por lo que significa ser nacional de un estado amante de la paz. Mucho menos se no ocurra repatriarlos o permitir su repatriación a los países de los cuales proceden, todos de bajo nivel de desarrollo humano.

Quiero poder dormir en paz. No pensar que mi país vende su auxilio y apoyo a los mejores postores

Pongamos a valer la divisa del escudo y no solo para los delegados de las transnacionales. PANAMA, PROMUNDI BENEFICIO.


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Autor:
Lila Luz Del Mar (22 noticias)
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Opinión
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