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Regalar libros

20/06/2010 02:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

De niña no me gustaba que me regalasen libros. Al fin y al cabo, es un artículo de primera necesidad

De pequeña tenía muy clara la definición de “regalo”. No, mejor dicho… tenía muy claro lo que NO era un regalo. A saber… ropa, zapatos, material escolar, juguetes educativos, libros… Tenía una razón de peso para ello: son cosas necesarias, así que no podían ser buenos regalos. No creo que nadie tache de “superfluo” algo así, ¿no? Ni la ropa, ni el calzado, etc. Los juguetes educativos no entraban en la categoría de regalos porque tenían una función necesaria en la vida: educar. Así que hala, fuera. Y los libros… vale, no era algo que te comprasen todos los días, pero era algo útil para entretenerse, para aprender y un artículo IM-PRES-CIN-DI-BLE cuando una estaba enferma y tenía que quedarse en la cama. ¿Cómo iba a entretenerme, si no? (Era lo que más me gustaba de estar enferma, que siempre me compraban un libro para que me callase).

Unos amigos de mis padres siempre me regalaban libros por mis cumpleaños. ¡Qué rabia me daba! Yo prefería unos vestidos para la Nancy, o un juego de maquillaje, o una comba. Pero no… libros, libros y más libros. ¡Si eso no es un regalo, que es algo de primera necesidad! Eso sí, era muy diplomática y aceptaba el obsequio con una sonrisa y un beso. Debía de tener unos ocho años cuando, ante el enésimo libro (Leyendas y cuentos rusos, de Pushkin), sonreí abiertamente y les dije: -Muchísimas gracias, pero… es que a mí no me gusta leer.

Y aunque sigo pensando que un libro es una necesidad básica... gracias, Víctor y Arancha, por no hacer caso de mi queja y regalármelos en todas las ocasiones

-Hala, qué mentirosa. –exclamó mi madre. Y Víctor y Arancha se estuvieron riendo un buen rato (aún no tengo muy claro si se reían conmigo o de mí, quiero pensar que es la primera opción). No se lo creían, y hacían bien, porque cada vez que venían a casa, me encontraban leyendo…

Ahora agradezco muchísimo que me regalen un libro. Es algo maravilloso que me permite aprender, reírme, llorar, indignarme, excitarme, soñar, imaginar… Puedo viajar alrededor del mundo, puedo vivir épocas pasadas, presentes y futuras, vivir con reyes y siervos. ¿Qué más quiero? Y aunque sigo pensando que un libro es una necesidad básica… gracias, Víctor y Arancha, por no hacer caso de mi queja y regalármelos en todas las ocasiones.

Unos amigos de mis padres siempre me regalaban libros por mis cumpleaños. ¡Qué rabia me daba!


Sobre esta noticia

Autor:
Mahabbat (3 noticias)
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Opinión
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