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¿Se relacionan el otoño y los pulmones?

05/11/2009 15:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"El otoño expresa una transición importante en el devenir de los incesantes cambios que caracterizan a la vida: está entre el esplendor exuberante del verano y el recogimiento del invierno."

"Los tres meses de otoño son el período en que se constituyen las formas de todas las cosas. La energía del Cielo empieza a fluir rápidamente, la energía de la Tierra empieza a cambiar de color. Es deseable acostarse temprano y levantarse temprano con el canto del gallo, mantener una voluntad pacífica a fin de disminuir los efectos agotadores del otoño, para mantener en orden la energía de los espíritus a fin de sosegar la energía del otoño, abstenerse de conmoverse cara al exterior a fin de limpiar la energía de los pulmones. Este es el modo de alimentar la vida en respuesta a la energía del otoño. Actuar en sentido contrario provocará lesiones en los pulmones y se sufrirá diarrea debido a indigestión de los alimentos en el invierno, porque no tendrán suficiente energía para protegerse del invierno"

Huang Di Nei Jing, So Ouenn

Fijen la mirada en el otoño

Las hojas se caen y predomina una suave nostalgia, a veces emparentada con cierta tristeza. Hay momentos que saben a puro otoño y uno de ellos es el atardecer. Y también están las estaciones del alma, pero de ellas hablaremos otro día, cuando se caigan algunas hojas más... El otoño expresa una transición importante en el devenir de los incesantes cambios que caracterizan a la vida: está entre el esplendor exuberante del verano y el recogimiento del invierno. Por eso se nota tanto el cambio en los hábitos del sol, que duerme más temprano y se levanta más tarde que durante el verano, cuando todo parece luz y fuego. También cambia la temperatura, que va disminuyendo en promedio.

Y tanto las plantas como los animales nos enseñan cómo debe cuidarse la vida cuando cambia: aquellas dejan el follaje que no podrán mantener y éstos acopian alimentos para superar la incertidumbre del frío invierno. Con el otoño llega el sentimiento de recoger, de guardar, mezclado con la sensación de pérdida cuando la luz empieza a debilitarse y el aire se enfría. Por eso el Nei Jing dice que laenergía del otoño es cortante, retractiva y supresora: tiende al recogimiento y resecamiento. La función crítica del Metal (el Otoño en la Medicina Tradicional China se relaciona con el elemento Metal) es la respiración, ya que aquí los pulmones y el resto de las vías respiratorias son protagónicos. Y el olfato es el sentido más desarrollado o inhibido, según la evolución de las cosas y la vida.

En la vida de los hombres también hay un otoño, que coincide con la madurez del ser y permite la irrupción de los recuerdos sin que estos paralicen o entristezcan demasiado. Es el momento de cosechar lo que se ha sembrado, el tiempo de dar y recibir con esa paz que ya no necesita la euforia incendiaria del verano, un poco veleidoso y tal vez inseguro.

Según la Medicina Tradicional China (que merece estas mayúsculas) el otoño es la expresión de un conjunto de cualidades que pueden encontrarse tanto en los hombres como en la naturaleza. Pero algunas personas tienen un predominio estable de estas características: son los que corresponden a la constitución metal, una de las cinco opciones básicas en las que podemos ubicar al conjunto de los humanos (las otras son: madera, fuego, tierra y agua).

¿Con qué se puede relacionar a esta constitución y qué características sobresalientes presenta?

Las personas que responden a esta constitución tienen debilidad del pulmón, el intestino grueso y sus meridianos correspondientes. Pero también presentan diversos problemas en la piel, que está asociada a este eje funcional.

Suelen ser personas de talla más bien alargada, algo delgadas y ligeramente encorvadas, de espaldas no muy anchas y nariz larga. Sus manos son largas y con dedos apretados y lisos salvo en las uniones articulares, donde pueden verse tres pliegues. La piel puede ser seca o rugosa y suelen presentar cierto tinte violáceo en las manos, lo cual denota su sensibilidad al frío. ¿Se acuerdan de los "sabañones", esa institución de aquellos tiempos? Pues bien, estos metales no se los pierden.

¿Cómo son en la infancia los representantes del otoño?

Suelen ser delgados, pálidos y faltos de apetito. Tienen rinitis, laringitis, bronquitis, faringitis, otitis y amigdalitis con mayor facilidad que los niños de otras constituciones. Pueden tener asma y eczemas o urticaria desde la primera infancia. A menudo son estreñidos o presentan enuresis. Por lo general necesitan acostarse temprano, ya que se cansan mucho. Y en la adolescencia son los que con mayor frecuencia tienen acné. Su laxitud ligamentaria y el crecimiento rápido por "estirones" sucesivos aumentan la probabilidad de escoliosis e inflamaciones cercanas a las vértebras. Suelen ser buenos, razonables, gruñones, distraídos y lentos.

Veamos ahora el comportamiento de los adultos de la constitución metal.Son propensos a la fatiga precoz, ya que su tono energético es bastante bajo. Se van cansando progresivamente y a la tarde experimentan un sensible "bajón" que tiende a inmovilizarlos. Son naturalmente "mañaneros", ya que es a la mañana cuando pueden aprovechar el máximo de su energía. Se acuestan temprano debido a que necesitan mucho descanso y se organizan períodos frecuentes de reposo o vacaciones. Pueden tener alguna lentitud en la ideación y falta de concentración. Tienden más a la reflexión que a la acción. Suelen ser de humor triste y pesimista, más bien melancólico, tal cual corresponde a la naturaleza de la estación que los representa.

La acupuntura aporta una gran cantidad de esquemas terapéuticos para tratar las afecciones respiratorias y digestivas típicas de la constitución metal

Las enfermedades más frecuentes de la constitución metal

Están relacionadas con la vulnerabilidad de estas personas a nivel de los aparatos respiratorio y digestivo, pero también de la piel y del sistema linfático. De manera que encontraremos una clara tendencia a desarrollar cuadros infecciosos: gripes frecuentes (a veces por la simple exposición al frío o a las corrientes de aire), bronquitis, laringitis, sinusitis o rinitis a repetición. Pero también asma bronquial, a menudo asociada con problemas crónicos en el colon, cuyos síntomas pueden alternar la diarrea con el estreñimiento y presentar hemorroides.

Por su fragilidad linfática aparecen con frecuencia adenitis (inflamación de los ganglios linfáticos) y cistitis crónica. Es muy frecuente verlos sufrir de problemas en la piel: acné, eczemas, psoriasis, micosis, etc. También suelen tener un pequeño déficit en la función de la glándula tiroides, lo cual podría explicar lo friolentos que suelen ser. Desarrollan caries dentales con bastante facilidad y variados problemas de columna y otras articulaciones vinculados a la debilidad de sus ligamentos (tendinitis, epicondilitis, artritis escápulo-humeral, reumatismos deformantes y progresivos). El asma y el estreñimiento son muy representativos del tipo de alteración que presentan, ya que son expresiones somáticas de su dificultad para exhalar, soltarse y moverse siguiendo el flujo de la energía.

¿Qué afinidades tienen los sufridos metales?

Estas personas aman al otoño a pesar del mal que puede ocasionarles. Una característica tan sorprendente como la atracción que experimentan por los lácteos y que pagan con alergias de todo tipo y color. Temen al frío, que penetra sin misericordia en sus frágiles pulmones, y que suelen sentir especialmente en el pecho, los hombros, la cabeza y los pies. Gustan de los picantes y los chocolates, que no parecen sentir la misma simpatía por ellos.

Cuando estas características son muy marcadas, la vida puede llegar a transformarse en un peregrinaje de médico en médico para paliar los diversos problemas de salud que suelen tener y que comprometen aún más su precaria situación energética. Lamentablemente, la medicina estándar ignora que todos estos síntomas se deben a una única causa, de manera que se los trata (o maltrata) con múltiples indicaciones para cada uno de los problemas que consultan. La consecuencia es la instalación de un verdadero "circulo vicioso" (anti-bióticos, anti-histamínicos, corticoides, anti-inflamatorios, etc.) que bajan más aún las defensas e irritan al intestino. Lo cual empeora el estreñimiento e impide eliminar las toxinas, que vuelven a dañar los órganos conflictivos... y así sucesivamente: a empezar otra vez con el mismo ciclo.

Terapias naturales para las personas del tipo Metal

La medicina energética considera que toda esta problemática debe tratarse en conjunto, confeccionando un programa terapéutico en base a la acupuntura, medicación homeopática, oligoelementos, acumuladores de energía, nutrición atóxica y una disciplina de actividad física adecuada a cada necesidad personal.

La acupuntura aporta una gran cantidad de esquemas terapéuticos para tratar las afecciones respiratorias y digestivas típicas de la constitución metal según cada situación particular: asma, rinitis, sinusitis, bronquitis, estreñimiento, colitis, etc. Es especialmente buena la combinación de puntos en la espalda, los brazos y las piernas. Las técnicas habituales se enriquecen durante la época fría con la utilización del calor (moxibustión), que aumenta notoriamente su eficacia, y la rotación con el microsistema de la oreja o la craneopuntura.

La homeopatía es de gran ayuda como coadyuvante al igual que los oligoelementos administrados según Menetrier, especialmente el manganeso, el azufre y la combinación de manganeso y cobre.

La nutrición intenta sanear de toxinas y evitar la respuesta alérgica a los lácteos, fritos y chocolates. Mientras que todos los esquemas de trabajo físico se apoyan en la correcta respiración como práctica indispensable para acelerar la respuesta terapéutica y consolidar los avances.

Verán que el objetivo de la medicina energética es bastante ambicioso: no sólo intenta controlar los síntomas sino que apuesta a modificar el "terreno", la manera más sólida de lograr que la mejoría se convierta en una calidad de existencia superior a la que "fabrica" la enfermedad. Es que un otoño bien respirado (a puro pulmón), es la mejor vacuna contra la dura exigencia del invierno.

Autor: Dr. Carlos Inza


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