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RELATO

06/05/2009 10:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El penúltimo viaje, una experiencia orinica

El otoño había pintado con todos los colores del Arco Iris los árboles de mi paraje favorito. Atardecía y la luz del sol iba matizando los colores de las hojas, dándolas distintos tonos según iba anocheciendo. Los amarillos se alternaban con los verdes, los anaranjados, e incluso con azules de todos los matices posibles. Una sensación de placidez inundo mi alma. Entonces se levantó una suave brisa, que me refrescaba el rostro. Interrumpí mi paseo para llenar mis pulmones de ese frescor. Empezaba a oscurecer, cuando de repente noté que algo había cambiado. Me di cuenta que se había producido un silencio total donde antes habían mil rumores. Atisbé a lo lejos una figura blanca, fantasmal, que se deslizaba por entre los árboles que ocultaban el fondo del camino.

Con un hormigueo en el estómago, decidí encaminarme hacia esa zona del bosquecito, diciéndole a mi miedo que se quedase atrás, pues yo tenía que averiguar que era aquello. Avancé rápidamente, pero no veía nada fuera de lo normal. De pronto oí un ruido a mi derecha y al girarme me topé con la blanca figura que antes había atisbado. Era una mujer sin rostro, con el cuerpo envuelto en una tela blanca, la cual refulgía al reflejarse en ella los rayos de luna que atravesaban las copas de los árboles.

-¿Quién eres?- pregunté. –Pronto lo sabrás- me respondió.

-¿Qué haces aquí?, ¿qué quieres de mí?, ¿por qué no tienes rostro?- pregunté asustado.

-Te contestaré una por una a tus preguntas- respondió con voz suave. –Sólo estoy esperándote, de ti sólo quiero tus recuerdos y vivencias para llevármelas conmigo y no tengo rostro porque soy tu próxima reencarnación-.

Me di cuenta que se había producido un silencio total donde antes habían mil rumores.

La suave brisa volvió a soplar y envolviendo a la figura de la Dama de blanco consiguió que esta se disolviese en ella, formando una nubecilla blanca que entrando por mis fosas nasales, penetró en mi cerebro y de allí arrancó, mis memorias, mis vivencias y mi vida.

Al día siguiente, una pareja de novios que paseaba por el bosquecito, encontró mi cuerpo. Diagnostico: Un derrame cerebral. El índice de mi mano derecha apuntaba al cielo. No supieron descifrar ese gesto.


Sobre esta noticia

Autor:
Raleiz (1 noticias)
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259
Tipo:
Reportaje
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