El renacer del canal de Oprah
En el cable estadounidense hay una cantidad de exorbitante de canales y conseguir posicionarse no es fácil. Sólo hay que fijarse en Oprah Winfrey. Creyó que sus espectadoras y consumidoras se pasarían a su nuevo canal, la Oprah Winfrey Network (OWN), y la audiencia no se subió al barco de forma tan inmediata como se suponía. Y todos los medios empezaron a poner el dedo en la llaga: ¿se la habría pegado Oprah con su proyecto más ambicioso y más costoso?
OWN, que empezó a emitir el 1 de enero de 2011, se estrenó con una ventaja: tenía una imagen de marca consolidada desde antes de estrenarse ( ¡Oprah! ) y todo el país podía intuir qué clase de contenidos podría encontrar en el canal. La empresaria había seguido su filosofía al pie de la letra y ofrecía programas sobre estilos de vida, autoayuda y superación personal, labores del hogar y celebrities . Y si había lanzado al estrellato películas, cantantes, series y hasta presidentes y había marcado la agenda del país durante más de dos décadas, ¿cómo no se pasarían sus seguidoras a un canal donde encontrarían contenidos pensados, producidos y bendecidos por la mismísima Oprah?
El lanzamiento, sin embargo, fue decepcionante. OWN, que nació del acuerdo entre el grupo Discovery y la productora de la presentadora, Harpo, arrancó estando presente en más de 80 millones de hogares (emitía en la emisora antes ocupada por Discovery Health) y en su primera semana tuvo una audiencia media de medio millón de espectadores. Poco después las cifras bajaron y en febrero su media ya era de 135.000, con sólo 45.000 pertenecientes al target del canal, las mujeres de 25 a 54 años. Con unos números así era imposible sacar rentabilidad de unos contenidos producidos por Harpo y en un canal cuya máxima responsable era nominalmente Oprah, que ejerce de directora ejecutiva y también creativa.
Ni el documental Becoming Chaz sobre el cambio de sexo de la hija de Cher, ni los realities de Shania Twain, Sarah Ferguson o Tatum y Ryan O'Neal despertaron algo de interés más allá de unos pocos titulares; los programas encabezados por los expertos de Oprah en todas las materias posibles (imagen, relaciones, economía, cocina) tampoco calaban entre el público y la crítica; y la gran apuesta del canal, The Rosie Show , el talk show vespertino de Rosie O'Donnell, tampoco atrajo a los curiosos. A pesar de estrenarse en octubre ante medio millón de espectadores, en diciembre ya se había estabilizado alrededor de los 250.000 espectadores.
Pero, aunque todos los expertos coincidían en que OWN suponía una pérdida de dinero alucinante para la mujer (cuya fortuna se estima alrededor de los 2.700 millones de dólares), el sentido común también les obligaba a ser cautelosos a la hora de ejercer juicios: la estrella del canal, la propia Oprah, había estado ausente durante todo el tiempo, apadrinando programas pero sin protagonizar ella uno propio.
Todos esperaban que se sacara un as de debajo de la manga ya que quizá no había podido estrenar el canal con un talk show porque estaba bajo contrato en The Oprah Winfrey Show hasta mayo del año pasado, pero por otra parte tampoco había ningún anuncio oficial. En los acuerdos del canal solamente constaba que participaría en un mínimo de 70 horas al año, lo que hacía deducir que no contemplaba la idea de presentar un programa diario. Y con el 2012 desembarcó en la cadena con Oprah's Next Chapter , que parece haber insuflado algo de esperanzas para la cadena.
El programa, donde la presentadora entrevista cada semana a algún personaje relevante en sus propias casas, obtuvo 1.1 millones de espectadores en su primer capítulo que tenía a Steven Tyler de invitado (con un 1.1 en sus demográficos) y se superó con el segundo gracias al polémico pastor mediático Joel Osteen, que atrajo 1.6 millones de espectadores (y un 1.3 de rating ).
Estos números han demostrado que el público sabe encontrar el canal OWN cuando le interesa y que Oprah aún tiene algo de relevancia en el panorama televisivo actual. Pero la clave, como muchos suponían, era que hiciera acto de presencia en su ambiciosa apuesta ya que, cuando todo lleva su bendición, esta bendición pierde importancia. Igualmente, no es oro todo lo que reluce.
En comparación con su antiguo talk show , Oprah's Next Chapter obtuvo unas cifras modestas. En su última temporada Oprah reunía diariamente más de seis millones de personas ante los televisores y su regreso era uno de los acontecimientos más esperados. Y hay algo que pocos medios se dedican a subrayar: es innegable que la empresaria siempre ha tenido muy buen ojo y que ha sido uno de los personajes más influyentes del último cuarto de siglo, pero también perdió parte de su poder televisivo en las últimas temporadas. Así que la despedida temporal de Oprah también respondía a un evidente desgaste.
Lo que sí parece es que este nuevo programa puede ser la puerta entrada para un público más amplio y será interesante ver cómo influye en el resto de la programación y las nuevas propuestas. De momento, las notas de prensa de OWN se han defendido explicando cuánto han crecido con respecto al anterior canal Discovery Health (que no veía nadie) y los detractores se han escudado en las lamentables cifras en comparación con la presencia y el imperio de Winfrey.
Sea como sea, al nuevo capítulo de Oprah le queda mucho que demostrar y tocará ver hasta qué punto su ascenso puede comportar un arranque para la cadena. Esta misma semana el jefe de entretenimiento de la NBC, Robert Greenblatt, dijo que ya no bastaba con un sólo programa de éxito para sacar a flote un canal. Pues Oprah está en ello.
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Sobre esta noticia
Autor: Criticoenserie (191 noticias)
Fuente: criticoenserie.blogspot.com
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Tipo: Reportaje
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