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El respeto se gana, no se impone

21/10/2010 15:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace ya tiempo que José Luis Rodríguez Zapatero perdió el norte por completo y se comporta irresponsablemente, como si fuera un adolescente de aquellos que se echaron a la calle en Francia en la primavera de 1968. Aquellos jóvenes estudiantes, para quienes los postulados de izquierdas eran auténticos dogmas de fe, pretendían cambiar con algaradas la realidad política y social que condicionaba la vida de los pueblos. Rodríguez Zapatero también pretende alterar los usos y costumbres tradicionales del ciudadano español, aunque sin utilizar los alborotos de aquellos jóvenes imberbes del mayo francés. Zapatero quiere lograrlo con prohibiciones absurdas y mediante insospechados y desatinados decretos.

El relativismo moral de Zapatero le empuja destruir la unidad de España y a descafeinar a nuestro ejército, despojándole de sus características más esenciales, como es el honor y el amor a la patria, para convertirlo en una simple ONG. Nuestra tradicional y milenaria cultura es para él una autentica pesadilla. Por eso busca desesperadamente la manera de borrar de ella cualquier referencia a la cruz y a la religión cristiana, aunque sea ésta la mayoritaria entre los españoles. Como niega la posibilidad de que existan hechos o principios universales que podamos compartir todos, propugna una nueva cultura, e incluso una religión siempre que se adapte a las exigencias del un estricto relativismo más estricto. La moral y la ética carecen de principios y de valores absolutos. Por eso desprecia todo lo que signifique autoridad cultural o moral y le molesta que disfrutemos de la libertad que nos permite ser nosotros mismos.

La famosa Alianza de Civilizaciones, que propugna zapatero, plagiando descaradamente hasta la frase en sí, busca la forma de subvertir los valores del cristianismo. Para conseguirlo, tratan de pasar página y romper con la tradición cultural que hemos heredado de nuestros mayores. Quieren deshacerse, al precio que sea, de los "mores maiorum" de los antiguos romanos, para quienes las costumbres de sus ancestros eran de importancia capital en la vida jurídica. Más aún, llegaron a ser una de las principales fuentes del Derecho, cuya vigencia además llegó hasta nosotros a través de la denominada Ley de las XII Tablas.

Como Rodríguez Zapatero no tiene más norte que su ideología, estropea todo cuanto toca. El sectarismo que le carcome le ha llevado, entre otras muchas cosas, a poner en peligro la unidad de España, a empobrecer a las clases medias y a hacer que se tambalee el Estado de Bienestar que cree que ha inventado él. Gestiona muy mal la crisis económica, lo que da lugar a un aumento alarmante del número de parados. Para poder seguir despilfarrando dinero, congela las pensiones y recorta el sueldo de los trabajadores públicos. A la vez, eleva irresponsablemente el IVA y los demás impuestos, provocando así un estancamiento del consumo, lo que viene a agravar nuestra situación económica.

No hemos corrido mejor suerte con nuestras relaciones con los demás países. Hemos perdido la mayor parte de nuestro peso político en el contesto internacional, que había sido logrado en legislaturas anteriores a base de esfuerzo, sacrificio y buen hacer. Con Zapatero y con su ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, perdimos toda capacidad de marcar nuestra propia política y, para no quedar totalmente aislados, nos vemos obligados a compadrear con regímenes tan poco recomendables como el de Chávez, Evo Morales y los hermanos Castro. En los foros internacionales ya no significamos nada, donde, para mayor inri, hacemos el papel de correveidile de los tiranos de Cuba y Venezuela. Para que no nos falte nada, a los continuos desplantes de Hugo Chávez, se unen ahora los despropósitos del ministro principal de Gibraltar, Peter Richard Caruana.

Todo esto provoca un descontento generalizado con la gestión del Gobierno y una desconfianza creciente en la persona de quien lo dirige. No es de extrañar que las gentes llanas del pueblo, las que de verdad sufren los desaguisados del Gobierno, aprovechen cualquier ocasión para silbarles y abuchearles a rabiar, y se desgañiten pidiendo frenéticamente su dimisión del principal responsable, como sucedió el pasado día 12 en el desfile de la Fiesta Nacional. Abucheos y silbidos que fueron aumentando a medida que se desarrollaba el acto y que ni Zapatero, ni sus esbirros, supieron encajar adecuadamente.

La ministra de Defensa, Carme Chacón, preparó muy mal la parada militar, ya que, por tratar de blindar a Rodríguez Zapatero, excitó más los ánimos de los asistentes al acto. Eliminó las tribunas destinadas al público, y lo alejó incomprensiblemente del recorrido del desfile. Por si fuera esto poco, prescindió de las oportunas pantallas de televisión que facilitarían a los asistentes el seguimiento del desarrollo de los diversos actos. Y remataron el despropósito los responsables de la megafonía, que me imagino recibieron órdenes, elevando a tope el volumen de la música militar, para que la monumental bronca no pudiera llegar a las televisiones. Esa especie de cordón sanitario, además de inútil, resultó ridículo y en realidad no sirvió nada más que para cabrear más al respetable y que arreciara su bronca.

Para que el dislate fuera completo, tuvieron que salir a escena Carme Chacón Piqueras y José Blanco, lamentando en público el abominable comportamiento del respetable. Según la ministra de Defensa, fue obra de "reventadores" profesionales que se citaron a través de las distintas redes sociales y mediante los consabidos SMS para torpedear el desfile de la Fiesta Nacional. Es Carme Chacón la que tilda de indeseables y "reventadores" de actos oficiales a los que, arrastrados por su hartazgo del Gobierno, tuvieron la osadía de gritar con todas sus fuerzas aquello de "fuera, fuera" y "Zapatero, dimisión". Ni la conversión de Saulo cuando iba camino de Damasco fue tan rápida y tan contundente como la de la ministra de Defensa. De manera sorprendente, Chacón deja de ser la Rubianes que anunciaba una de sus camisetas y se transforma de inmediato en el portaestandarte de las esencia patrias. Esto la lleva a defender a ultranza al ejército, a todos sus símbolos y a la bandera española. De ahí que esté dispuesta a prohibir por decreto este tipo de algaradas. ¡Vaya cambio más drástico!

José Blanco no se quedó atrás y dice que "la derecha y la derecha extrema" no "respetan nada" y les "vale todo". ‘ La derecha y la derecha extrema –dice Blanco- utilizan cualquier oportunidad para lanzar gritos contra el presidente, pero ya estamos acostumbrados a que no respeten nada, ni siquiera el homenaje a las víctimas y a los fallecidos’ . Por lo que parece, todo el que no está conforme con la gestión de Rodríguez Zapatero y le abuchea, es de esa infumable extrema derecha. Son de extrema derecha por lo tanto los más de cinco millones de personas que no tienen trabajo. Son de extrema derecha los millones de trabajadores públicos y funcionarios que han visto reducido su sueldo, y también todos los pensionistas a quienes han congelado incomprensiblemente su pensión. La sinvergüencería de algunos es tal que no se dan cuenta que el respeto y los aplausos hay que ganarlos, no imponerlos por la brava

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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