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El Rey Juan Carlos aprueba el Diccionario Biográfico de la Historia de color franquista y retrógrado

03/06/2011 12:30 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Diccionario Biográfico de la Guerra Civil que la define como cruzada y Guerra de Liberación contiene definiciones y personajes que destrozan la historiografía democrática del golpe de Estado de 1936 y el postfranquismo

Cuando ya pasaba casi la Transición, y Fraga Iribarne y Ricardo de la Cierva se extinguían como cronistas exclusivos casi de la Guerra Civil, no se notó el suspiro de alivio que debían haber dado los veteranos de esa guerra y sus hijos, y no hubo nadie que contrarrestara la ofensiva neofranquista de estos señores, en pleno régimen democrático, y eso solo por nombrar dos escritores de esos días.

Ahora, ha aparecido una segunda ofensiva neofranquista casi coincidente con el movimiento 15-M y quizá para hacerle frente, ofensiva sin porras como los Mossos en Cataluña pero con la venia del Su Majestad el Rey Don Juan Carlos. El Diccionario Biográfico Español ha elegido bien la gente entrevistada de forma que los recuerdos ingratos para ellos desde 1936 hasta la transición queden borrados, con excepción de las gestas heroicas de Franco y su banda, en la “cruzada” o “guerra de liberación”.

La terminología tan sólo para empezar está bien planeada. Los términos de “pronunciamiento” o “alzamiento nacional” se ofrecen con profusión y sin recato en vez de los de “golpe de estado” o “sublevación militar”. Y todo escrito y bien pagado al precio global “nacional” de 5, 8 millones de euros costeado por todos los españoles.

Los historiadores de una época posterior a los hechos suelen esperar que una vez superados estos y más si son sangrientos, puedan aprender algo de los testigos que queden. Los lectores de las biografías o diccionarios modernos suelen considerar que el conocimiento del pasado es una base para que la historia actual sea más elaborada y no atrincherada en el cinismo de doctrinas superadas, impuestas por los vencedores.

No hay duda de que todo lo que se refiere a la guerra civil del Diccionario Biográfico no sirve nada a la causa de la paz. Tampoco es un libro de una objetividad siquiera con un leve color “parcial”. Las biografías respecto al tema antedicho siguen siendo “legales” incluso si hubieran sido escritas en el periodo franquista, puesto que considera ilegal, rojo, a todo aquel que estuvo en el bando republicano. Confiere el derecho a un gobierno que era ilegal y militar a definir los crímenes y a castigar a los perdedores… Se pierde la gran ocasión de entregar algo que todos admitan. Acusar indirectamente a la izquierda que fue víctima casi desarmada de una terrible conspiración, no sólo de Franco sino de Hitler y Mussolini, es casi un insulto.

Intenta dirigir las acusaciones contra los españoles de izquierda y atribuir a Franco la intervención justo a tiempo para prevenir el riesgo de una revolución “tipo Asturias”. Y no hablemos de la falta de rigor, la descoordinación de los diversos autores entre sí y de estos con quienes les dirigieron. Eso aparte de que todo huele a añejo. Ya algunos periódicos hablan de todo eso que hemos dicho de la falta de metodología investigadora y de ideología de la ciencia. Claro que no es de extrañar, si se tiene en cuenta que interviene de forma importante Luis Suárez, historiador y también presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos. En su texto, no se cita en ningún momento el vocablo dictador o dictadura respecto a Franco y se sostiene que su régimen era "autoritario y no totalitario". Esa es la marca de fábrica.

El catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de les Illes Balears (UIB) Sebastià Serra critica en primera instancia la metodología utilizada por la Academia de Historia para elegir a las personas encargadas de redactar las voces del Diccionario. "El señor Suárez no era el experto adecuado para escribir esa entrada. Él es medievalista. Debería haberse optado por un experto en Historia Contemporánea", apunta. Asimismo, pone en solfa el hecho de que no se haya escogido a una persona que se dedique a la investigación, sino a alguien que pertenece a una escuela historiográfica muy concreta y que está vinculado a la Fundación Francisco Franco.

Pudieron haber escrito en ese diccionario gentes de los dos bandos lo cual le hubiera dado casi el carácter de foro. Sería tan ideal como imposible que Malraux, Orwell, Koestler, Southworth, George L. Steer, Pierre Vilar o Simone Weil, más los escritores locales como Tusell, Preston (considerado como de casa), Semprún, La Granja, A. Reig, Jesús P. Chueca, y otros muchos entraran en las biografías que se refieren a la “cruzada” pero o ya han muerto o habrían sido vetados o censurados.

Es realmente lamentable que el término maquis equivalente a guerrillero y desde luego resistente aparezca en la biografía española como terrorista o bandolero. Y con todos los respetos el que mereció el primero de estos nombres fue el General Camilo Alonso Vega al que le llamaba Don Camulo que llevó a cabo la represión del maquis en grandes zonas de España. Maquis era un término francés que es equivalente a echarse al monte que es lo que hicieron los yugoslavos de Tito o los franceses y belgas. El texto sobre Alonso Vega ha estado a cargo de José Martín Brocos, profesor de la Universidad San Pablo-CEU y según el periódico Público, Brocos transforma a Don Camilo en una especie de Rambo español tanto en la Guerra del Rif como en la Guerra Civil.

No es propio en la biografía de un personaje siquiera controvertida el atribuirle el carácter de un héroe de Hollywood pero en el caso de Camilo Alonso Vega, tras estar gravemente herido, realizó un marcha espectacular, derrotó al enemigo en la Sierra de Pandols, entró fugazmente en Barcelona, etc… y como premio desfiló por el paseo de la Castellana ante el Jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos, etc…

Por lo visto, es una consideración de Público “se podría decir sin temor a equivocarse que Camilo Alonso Vega ganó la Guerra él solo”. En cuanto a matanzas en los volúmenes aparecidos no hay ni una palabra sobre las masacres del bando de Franco y estas fueron terribles. Por ejemplo, destaca la de La Rioja y Navarra sin olvidar las de Andalucía y Galicia. Nadie se explicó en La Rioja el fusilamiento del alcalde de Prejano, Cecilio Jiménez, Jiménez que tenía 64 años y que se dedicaba sobre todo a las obras públicas de su pueblo. Tampoco hubo explicación de la persecución montada contra el alcalde de Estella, Fortunato Aguirre que también fue hecho preso y ejecutado a las puertas del cementerio.

Hubo muchas masacres que por supuesto como hemos dicho no caben en el voluminoso Diccionario Biográfico, por lo menos hasta ahora. Nada superó matanzas como la de Badajoz, perpetrada en la propia Plaza de Toros local en que los milicianos y los sospechosos de serlo sin ser juzgados fueron masacrados desde los tendidos por los falangistas con ametralladoras. En número de hasta 1.500. Como hubo muchos periodistas internacionales y entre ellos el portugués Neves, perseguido luego por Oliveira Salazar, amigo de Franco, ese hecho no se pudo acallar e incluso fue reconocido por los autores con la justificación de que no podían llevarse en su avance hacia el norte a los presos rojos.

No fue una ejecución privada de la falange como en La Rioja sino presenciada por los altos jefes militares y confesada por el propio Coronel Yagüe con el testimonio de corresponsales del Chicago Tribune, Jay Allen, o de T. Whitaker del New York Herald Tribune.

Hay sin embargo quien no opina como Diáspora y uno de los más distinguidos es el propio Rey Juan Carlos quien en el curso de la presentación de los 25 primeros tomos del Diccionario Biográfico Español exclamó: "Esta es una obra de gran enseñanza y consulta". "El diccionario muestra cómo nuestro país ha contribuido a la configuración de España, de Iberoamérica, del Mediterráneo y del Mundo". "Incluye datos precisos de personalidades que han marcado el devenir de España a lo largo de cerca de dos mil trescientos años".

El historiador y también director de Publicacions de l´Abadia de Montserrat apunta que el artículo que también ha redactado el medievalista –del Opus Dei– sobre Escrivá de Balaguer es "espantoso e incomprensible" en un diccionario en el que las normas deberían ser la asepsia y la objetividad.

Para Massot, en la Academia son muy conservadores: "Han hecho un libro de propaganda franquista", indica. El proyecto, explica, arrancó con el gobierno de Aznar, y lo que es más grave, "se ha hecho con muchísimo dinero público". En total, con una serie de ayudas que ascienden a 6, 5 millones de euros concedidos entre los ministerios de Educación e Industria y Turismo. Que no se haga mención alguna a la prohibición del catalán durante el régimen es algo que critica duramente el historiador.

"En la documentación política consultada por Suárez, no aparece el veto como tal, pero te aseguro que nosotros, aquí, en la editorial, no pudimos empezar a publicar en catalán hasta 1976", refiere. En este sentido, prosigue, "Suárez tendría razón al decir que no hay ninguna prohibición formal acerca del catalán", indica. Sin embargo, Josep Benet, continúa Massot, aportó nueva documentación que contradice los papeles consultados por el medievalista en su investigación titulada L´intent franquista de genocidi cultural contra Catalunya.

Aparecen en el diccionario eclesiásticos franquistas como el Cardenal Gomá que no hacen sino poner un dedo en la llaga de los no católicos. Tampoco se hace mención del clero vasco que en su mayoría estuvo junto a su pueblo sufriendo una persecución sin piedad. Dieciséis sacerdotes fusilados en las diócesis vascas, el Obispo Múgica al exilio y poco a poco unos 800 curas que le siguieron a diversos países sobre todo a Francia y a varias ciudades de Latinoamérica.

No sabemos que dirán de las hazañas bélicas de generales más famosos como Queipo de Llano, Moscardó y el canónigo Vázquez Camarasa y los Generales que acompañaban al Cuerpo Expedicionario Fascista de Mussolini que trató de recuperar Guadalajara y sufrió una derrota internacional total.

El hombre puede contemplar en la historia el resultado de sus actos; la sociedad, la línea que ha recorrido; los gobiernos, las consecuencias de sus sudores; la civilización, los productos de lo que llama siempre su progreso y de lo que se reconoce a veces, más tarde su decadencia.

Esta explicación del pasado debe ser la lección para el porvenir. Pero todo eso, no parece ser la línea de ese producto que nos ha entregado la Academia de la Historia.

Esta era la hora no de gritar hazañas de una guerra fraticida como hace el Diccionario Biográfico de la lengua española sino de guardar silencio derruir o cancelar el Valle de los Caídos y devolverles a los republicanos todo lo que se les arrebató.


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J.m. Robles (04/06/2011)

Mas mentiras no le ayudan a su hijo el príncipe, la gente le perderá el respeto, de todas formas son cosas de ellos seguir con la "historieta", tu,yo,ellos sabemos la verdad y esta siempre se impone.Si te gusta el diccionario ve y comprate uno, en casa buscamos la verdad..aunque duela.

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Sara (07/06/2011)

Es cierto que el Rey se ha leido a pesar de estar enfermo toda esa literatura del diccionario biográfico para poder opinar sobre sus bondades. Y es extraño que las noticias deportivas y de televisión basura se inpongan sobre temas de tanta actualidad y que tienen que ver con la historia de nuestros padres