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Vírgenes, advocaciones: Virgen de Loreto

01/09/2010 10:54 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Es bien cierto que en materia de apariciones o, simplemente, advocaciones marianas, el catolicismo cuenta con una serie de hechos que muchos pueden tener por fantasías pero otros muchos consideramos hechos extraordinarios propios de la manifestación de la voluntad de Dios. Y como tales hechos aceptamos la importancia de su factura y consecuencias.

Algo así pasa con la denominada Virgen de Loreto pero, sobre todo, con la Santa Casa que albergó el episodio de la Anunciación.

Gracias a Dios, los católicos contamos con lo que la Tradición cuenta de lo sucedido siglos atrás y relacionado con quienes se conformó la historia de la salvación.

Dice La Tradición que la casa donde María recibió el mensaje del Ángel Gabriel y donde ella misma pronunció aquel Fiat que salvó a la humanidad de su propia muerte fue trasladada desde Nazaret hasta Loreto, en Italia, allá por el siglo XIII que fue cuando los musulmanes se adueñaron de Tierra Santa.

Aunque se relaciona con la labor realizada por los ángeles el hecho mismo del traslado es más que posible que la gestión la realizara un comerciante de nombre Nicéforo Angelo que quisiera, así, ver a salvo lugar tan importante para la fe cristiana, aquí católica aunque, de todas formas, no podemos dejar de considerar que tan arriesgada misión tuvo que tener protección divina. Además, así se cumplía lo dicho por Gabriel a María: "Para Dios nada hay imposible".

Entonces lo que, en realidad, resulta más importante (pues la misma Virgen protege la casa donde vivió junto con José y el hijo de Dios y Dios mismo hecho hombre) es lo que simboliza la Santa Casa porque tales símbolos o significados tienen relación directa con la advocación a la que la ciudad italiana da nombre.

Así, por ejemplo, bien la podemos relacionar con la misma Sagrada Familia. La vida de la misma, el quehacer de entrega de María y de José para proteger a Jesús; el amor que entre ellos nació, se desarrolló y no murió pues vive eternamente; los lazos de esperanza que entre las personas que allí vivían se crearon; el ejemplo del trabajo ordinario y la importancia del mismo; la oración a la luz de la fe judía que Jesús comprendió como nadie; el admitir las carencias y sufrimientos que su situación les producía... saber aceptar el mal en beneficio del bien del alma; ser, más que nada, una familia digna de así llamarse, ejemplo y espejo donde mirarse.

En fin... oración, trabajo, amor... no es poco lo que en aquella Santa Casa, ahora sita en Loreto (Italia) pudo compartir María con José y Jesús. Allí fue humilde y fue fiel; allí pudo aprender para luego hacer vida el funcionamiento de la levadura, que una mujer amasa con tres medidas de harina para hacer el pan y que nos dice que de lo poco puede salir mucho; o de la importancia de la sal para ser del mundo, en materia religiosa, tal sustancia...

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Y todo eso lo vivió el Hijo de Dios con su Madre en la Santa Casa de Nazaret, llamada desde hace siglos de Loreto.

Y, para terminar, nada mejor que una oración dedicada a la Virgen de Loreto. Es obra de Benedicto XVI quien, en su visita al Santuario Lauretano el 1 de septiembre de 2007 (casi, pues, hace tres años) quiso orar de la siguiente forma:

"María, Madre del sí, tú escuchaste a Jesús  y conoces el timbre de su voz  y el latido de su corazón.Estrella de la mañana, háblanos de él  y descríbenos tu camino  para seguirlo por la senda de la fe.

María, que en Nazaret habitaste con Jesús,   imprime en nuestra vida tus sentimientos,   tu docilidad, tu silencio que escucha y hace florecer  la Palabra en opciones de auténtica libertad.

María, háblanos de Jesús, para que el frescor  de nuestra fe brille en nuestros ojos  y caliente el corazón de aquellos  con quienes nos encontremos,   como tú hiciste al visitar a Isabel,   que en su vejez se alegró contigo  por el don de la vida.

María, Virgen del Magníficat  ayúdanos a llevar la alegría al mundo  y, como en Caná, impulsa a todos los jóvenes  comprometidos en el servicio a los hermanos  a hacer sólo lo que Jesús les diga.

María, dirige tu mirada al ágora de los jóvenes,   para que sea el terreno fecundo de la Iglesia italiana.  Ora para que Jesús, muerto y resucitado,   renazca en nosotros  y nos transforme en una noche llena de luz,   llena de él.

María, Virgen de Loreto, puerta del cielo,   ayúdanos a elevar nuestra mirada a las alturas.  Queremos ver a Jesús, hablar con él  y anunciar a todos su amor.

Amén."

Fuente|InfoCatólica.


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