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Rivera Letelier cree que los políticos actuales que quieren cambiar el mundo son "mesías con pies de barro"

28/05/2010 15:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El escritor chileno Hernán Rivera Letelier, que visitó hoy Sevilla para promocionar su obra 'El arte de la resurrección, con la que obtuvo el Premio Alfaguara de Novela 2010, manifestó que los políticos mundiales actuales que pretenden obrar el milagro de cambiar el planeta son mesías o iluminados con pies de barro".

En una encuentro con los periodistas, Rivera Letelier, que aborda la vida y la misión del iluminado Domingo Zárate Vera, el Cristo de Elqui, señaló que "todos los iluminados y los mesías no están en sus cabales y para ello hay que ser un poco loco".

'El arte de la resurrección' narra la vida de Domingo Zárate, quien comenzó a advertir formas apocalípticas en las nubes y a acertar pequeños desastre, considerándose la reencarnación de Jesús. La prostituta María Magalena se convierte en su discípula-amante que le ayudará a divulgar el fin del mundo. En este sentido, dijo que el Cristo de Elqui le viene persiguiendo desde que es niño, lo que sucede es que uno "no escribe cuando quiere, sino cuando la historia lo exige", parafraseando las palabras de Jesucristo afirmó 'dejad que los temas vengan a mi".

Además, señaló que el Cristo de Elqui ya ha hecho dos milagros, explicando que su número preferido es el once, siendo ésta su undécima novela, pese a comenzó a escribirla antes que la diez, 'La contadora de películas'. Este hecho más el premio son los milagros de su cristo.

Rivera confesó que todos sus libros tienen elementos autobiográficos, diferenciándose en ello de los escritores intelectuales, quienes escriben con base a ideas y conceptos, mientras él lo hace en base a "la intuición, imaginación, memoria y experiencia de vida". El chileno, que vivió más de 45 años en el desierto chileno, 30 de ellos como obrero, apuntó que este libro "no se hubiera podido escribir sin su vida en las zonas más áridas de Chile y sin la atmósfera religiosa de su casa", pues Hernán acompañaba de chico a su padre en sus predicaciones, además de ser la Biblia el único libro en su hogar.

No obstante, el chileno afirmó que fue "feliz" en su infancia, pues "no tenían nada y lo tenía todo, esto es, un tremendo desierto para ellos, siendo éste donde cultivaron sus juegos y su imaginación". Asimismo, declaró que pese a la experiencia religiosa vivida en su infancia, se alejó "completamente de las religiones", explicando que la infancia fue como "una vacuna contra la religión, contra los predicadores y contra Dios". "No creo en Dios, pero Dios si creen en él", manifestó. En este sentido, "precisó que siempre que habla sobre el tema lo hace con mucho respecto para no faltar a su padre".

"DIOS TENDRÍA UN SENTIDO DEL HUMOR TREMENDO"

El humor es "imprescindible" para vivir, según aseguró, precisando que en si literatura el humor le aflora solo, influencia de sus maestros Julio Cortázar y Cabrera Infante. En este sentido, Rivera Letelier dijo que "a la religión le falta el humor" y cree que "si Dios existe, sería alguien que riera mucho y con un sentido del humor increíble, pues para crear un mundo como éste hay que tener sentido del humor". Asimismo, aclaró que esto es lo que le falta a los grandes líderes de este mundo, pues parece que hay que decir las grandes verdades con "el ceño fruncido, pese a que con un humor se pueden decir grandes cosas e importantes".

Con respecto al contenido social de sus obras, Rivera admitió que "siempre" que escribe sobre el desierto aflora un mensaje "social, político y panfletario, ya que la historia de la zona está llena de injusticia contra los obreros y masacre". En este sentido, matizó que algunas reflexiones de su peculiar personajes aún presentan vigencia en la sociedad, como el que le "quedaría perfecto a políticos mundiales que se creen iluminados" cuando afirma que "es bueno para la soberbia del hombre volver la cabeza de vez en cuando y contemplar su propia mierda".

Por otro lado, el escritor, consciente de la creencia de la sociedad sudamericana en supersticiones o santeros, afirmó que de un tiempo a esta parte, la gente ha abierto los ojos y ha visto que todos "los santones, curas y predicadores que mandan sus mensajes por los medios de comunicación y venden espiritualidad son fantoches e ídolos con pies de barro". No obstante, aseguró como que todas las personas necesitan espiritualidad, así él acude a la poesía, está emergiendo "la religión moderna basada en los libros de autoayuda, que se presentan como si fueran la Biblia". Rivera consideró este hecho "peligrosísimo".

REALISMO POÉTICO

El autor 'Fatamorgana de amor con banda de música', apuntó que el realismo mágico nació de la mano de Alejo Carpentier y Gabriel García Márquez, pero "no todo lo que se escribe en América del Sur cae bajo ese 'ismo', sino que es una etiqueta como cualquier otra". Al respecto, explicó que a él lo han querido catalogar dentro de esa corriente, aceptando sus influencias, pero afirmando que él hace "realismo poético".

En este sentido, consideró que en sus libros "nadie vuela o levita", sino que lo se pretende es "volver mágico una escena o historia a través del lenguaje o la palabra". Asimismo, mostró que su fin es "traspasar el espíritu de la poesía a la prosa, sin caer en la prosa poética" e intenta ofrecer "un placer y goce estético en la lectura".

Del mismo modo, explicó que usa el lenguaje "como un vehículo" para contar la historia. Así, mientras unos prefieren usar el lenguaje como un avión para que el lector llegue rápido al destino, él se decanta por "un tren de provincia para que los lectores capten el goce de cada momento del viaje, saboreen cada giro, cada historia y las palabras, parándose en una imagen y en un adjetivo".

Rivera, que mostró su predilección por la poesía chilena, elevando su territorio como el país de la poesía en lengua hispana, así como por César Vallejo, Ernesto Cardenal o Mario Benedetti, confesó que para descansar lee poesía y señaló que escribió poemas durante 15 años, considerando positivo para el narrador haber comenzado escribiendo poemas, pues es "una escuela para la sintesis del lenguajes encontrando el peso, el sabor, la textura y el gusto de las palabras".


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