Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Criticic escriba una noticia?

Rocío Jurado: la más grande y la más moderna

29/08/2018 20:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

María del Rocío Trinidad Mohedano Jurado consiguió el premio a la Voz del Milenio en reconocimiento a su garganta, como la mejor voz femenina del siglo XX. Un galardón que suena como ella: imponente, importante y barroco. Pero esas cuerdas vocales ya venían de antes, porque cuando era pequeña y vivía con su padre, zapatero de profesión, y su madre, ama de casa, la llamaban la niña de los premios. Por el primero que consiguió en Radio Sevilla le dieron 200 pesetas, una botella de gaseosa y un par de medias. Con el dinero compró zapatos para sus hermanos y para ella se reservó sus primeros tacones.

Una se la imagina en Chipiona, casi desde su cuna, con el pelo cardado, cobrizo perdido y moviendo las manos para darle volumen a esa melena. Un gesto que mantuvo en todas sus intervenciones, en la salud y en la enfermedad. Un gesto que nos permitía en casa admirar sus manos, las manos más bonitas de España, con dedos largos, unas siempre pintadas de rojo y esos sortijones que causaban la admiración en mi madre (mi padre siempre bajaba la mirada al escote). Nos moriremos los tres sin haberla visto nunca en un escenario.

La Jurado fue el maximalismo porque lo minimal ya lo vivió en la infancia; con un padre que falleció cuando ella tenía 12 años y cuya muerte acabó con su etapa escolar. Se puso a trabajar haciendo zapatos y en el campo recogiendo fruta y verduras. Así, no extraña que viajara a Madrid siendo menor de edad y que con esa garganta regalada por los dioses no se limitara a cantar cualquier cosa. Por eso se atrevió con las letras de los mejores (bendito seas, Manuel Alejandro) y no tuvo miedo a cantarle a la falta de deseo, a España, a los hombres mediocres y a la masturbación femenina con una canción titulada La mar hoy es macho.

Decíamos que Rocío llegó a Madrid y una amiga del pueblo le presentó a La Niña de los Peines y a Manolo Caracol. Casi nada. Y eso que aún le faltaba encontrar a otra jefaza como ella llamada Pastora Imperio. Una vez plantada en la capital, las ganas de triunfo y el hambre le hicieron falsificar su fecha de nacimiento para poder cantar. Hizo pinitos en el cine (participó en siete películas) y de la copla pasó a la balada romántica con orquesta a las espaldas, algo rompedor para la época, como lo fue guardar en los arcones la bata de cola y cambiarla por prendas de Balenciaga y Chanel. "Me gasto dos millones de pesetas al año en trajes porque hay que gastar dinero en el escaparate. Porque soy resultona y como buena fémina me gustan los detallitos", declaró en una ocasión.

Esta mujer que se viste por los pies rompió con muchas cosas. En la España gris de 1972 acudió al programa de José María Íñigo con una capa tipo abrigo. Al empezar a cantar se despojó de la capa y se quedó con un traje de raso negro con transparencias; el censor ordenó colocarle un chal pero el bien ya estaba hecho. "Una exhibición de taberna portuaria", según el diario Arriba. Otro premio al que ella, por cierto, no parecía darle demasiada importancia. Porque mientras Jesús Hermida le preguntaba por aquello en una entrevista en 1980, titulada Chales fuera, ella aplacaba a la leona que llevaba dentro y contestaba que Chipiona se lo ha dado todo, el respeto a la familia y la religión. Como si sus padres la estuvieran espiando por una rendija pendientes de la respuesta. "El no saber me daba osadía. Me han puesto un chal y una flor, pero es que se me han caído", le dijo al periodista de Huelva.

Éste, como buen periodista, no se conformó, y le habló de sus canciones, repletas de lo que él mismo denominaba "letras adúlteras", que alternaba con poemas de Walt Whitman. Como aquel "hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo". Ella, con un tono de voz siempre bajito, le contestó sin inmutarse: "Son temas de la vida diaria, lo que pasa es que si se ha cantado lo ha hecho un hombre, yhttps://www.youtube.com/watch?v=HzmKUCu8_2k lo que es deshonesto es fingir. No se trata de ir contra el hombre sino de igualar conceptos y situaciones". Situaciones como la falta de deseo. Recordemos, es la televisión pública de la España de 1980.

Más sobre

Carlos Saura se sirvió de su voz para dos películas, El amor brujo y Sevillanas. Fue una de las señoras del espectáculo Azabache, de cuatro horas de duración, con motivo de la Expo de Sevilla de 1992. Las otras eran Juanita Reina, Imperio Argentina, Nati Mistral y María Vidal. También cantó para Ronald Reagan y llenó el Madison Square Garden y el Lincoln Center.

La de Chipiona fue libre, se divorció de un boxeador y volvió a casarse con un torero, se cantó a sí misma el cumpleaños feliz y dijo frases memorables como aquella de "Yo soy progay". Una causa que argumentó: "Porque (a un gay) lo ha parío una madre". Y precisamente como su madre se nos fue por un cáncer de páncreas que anunció en el jardín de su casa, de nuevo con las manos agitando el cabello. "Me han visto algo malo", dijo con la voz entrecortada sentada en una espléndida silla de mimbre.

Una enfermedad de la que habló sin tapujos. En enero de 2006 se dejó buena parte de sus defensas en esa hora de entrevista que concedió a Jesús Quintero. Vestida de rojo, como el color de su pelo, y con escote y joyas, le quitó valentía a muchas de las cosas que hizo en su vida, y sacó sus miedos a relucir. "Tenía que explicárselo a esos periodistas que han estado siempre conmigo. (...) Lo primero que pensé es que no hay futuro, luego me pregunté si habré hecho lo correcto". De fondo sonaba ella cantando aquello de que "jamás duró una flor dos primaveras, pero el invierno llega, aunque no quieras".

Acababa de regresar de Houston, donde permaneció dos meses, y el Gobierno le había dado el mismo día que aterrizó la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Pero las sesiones de radioterapia estaban demasiado recientes en su memoria, aunque disimulara. "Le bailaba yo a las muchachas (enfermeras) el Bamboleo mientras me preparaban para la radio. Pero allí todo esto te lo hacen bonito. Te ponen la música que quieres, y paisajes", decía. Apenas 30 segundos después recordaba: "Nunca me he sentido más hermanada con la persona que sufre como ahora", y "Le dije al médico: si me quedo en la operación, póngame una inyección de ésas que reaniman para despedirme de los míos".

Quintero, viendo que la voz se le entrecortaba de más, le cambia de tercio y le habla de amor, y entonces ella revive. Por eso dice cosas como que no hay que tener excesiva confianza en el amor, porque eso solo vale para la amistad. O que si no hay casamiento el desastre es total. Y que el mundo lo deberían regir las personas que están enamoradas, antes previo paso por un examen. También hablan del éxito: "Todo lo que he pagado por dejar de ser anónima lo pagaría ahora por serlo; ya damos mucho en el escenario", y del ego: "mi madre siempre me decía 'no te lo creas, que las madres siguen pariendo y echando fenómenos al mundo'".

En junio de ese mismo año su hermano Amador declaró a la puerta de la casa de La Moraleja: "A las 5:15 de la madrugada ha dejado de respirar. Ha muerto como ella quería, rodeada de los suyos, de su familia, de sus hijos, de sus hermanos". Por la capilla ardiente, situada en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, pasaron miles de personas y sonaba el fandango "Aunque me voy, no me voy".

Y es verdad, porque no se ha ido.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (2156 noticias)
Fuente:
ctxt.es
Visitas:
1920
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.