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¿Está satisfecho el señor delincuente?

10/08/2009 09:52 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como la policía española es la mejor dotada y pagada del mundo, y más aún la catalana, o sea los mossos, pues al consejero de Interior de la Generalitat Joan Saura i Laporta se le ha metido en el coco, alias sesera, que sus agentes obtengan el nivel ISO 9001 de control de calidad

Como la policía española es la mejor dotada y pagada del mundo, y más aún la catalana, o sea los mossos, pues al consejero de Interior de la Generalitat Joan Saura i Laporta, comunista él, se le ha metido en el coco, alias sesera, que sus agentes obtengan el nivel ISO 9001 de control de calidad. Naturalmente, una vez obtenido el invento este, el ISO de las narices, los mossos estarán igual que antes; aunque con más trabajo eso sí, porque tendrán que cumplir las boberías inherentes al ISO. Sin embargo el señor Joan Saura i Laporta, que es comunista, podrá presumir por todo el orbe de tener una policía de calidad. Podrá presumir a nivel planetario, como diría Leire Pajín.

Para conseguir tal cosa, el departamento del señor Joan Saura i Laporta empezará a dar la lata, digo a aplicar dentro de nada el sistema ISO de control de calidad que incluye, entre otras cosas, un “cuestionario de satisfacción de la persona detenida” y otro similar para su abogado. ¡Faltaría más! El delincuente, en Cataluña, debe contar con unos niveles de satisfacción planetarios. Las víctimas sin embargo, no. A las víctimas que les vayan dando.

A la señora que le hayan robado el bolso, y acuda a la comisaria de los Mossos, probablemente le dirán: “¿Y usted qué quiere que hagamos, señora? No ve que estamos muy ocupados satisfaciendo al ladrón. ¡No podemos estar en todo señora mía! Ande, váyase para su casa a hacer empanadillas, y no moleste”.

Pero si el ladrón se queja de lo salado que está el caviar que le pusieron para desayunar, el agente Puig bajará inmediatamente al delicatesen de la esquina: “Oye Josep, que me has dado el caviar salado, y el violador múltiple que tengo detenido se me ha quejado. ¡Que sea la última vez que me das caviar del malo! ¿Estamos?”.

Según los agentes que ya han pasado por el cursillo de formación para la aplicación de la nueva gilipollez, el cuestionario al delincuente incluye preguntas del tipo: “¿Ha sido tratado con empatía y cordialidad por el agente que le ha detenido?”. ¡Toma ya!

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Según el diccionario de la Real Academia Española, a lo mejor el de la Catalana dice otra cosa, empatía es la “capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. O sea: “Hombre, Jordi, yo me identifico contigo un montón, y comparto tus sentimientos de que tu suegra no te quiere y es muy mandona, pero de ahí tirarla por la ventana, va un abismo. Vamos, digo yo; que a lo mejor me equivoco y tengo que tener más empatía contigo”. Y entonces Jordi le diría: “Pues suélteme, caramba”. A lo que el mosso, que se llama Joanet y es de Murcia, le tendría que responder: “Sí, claro, para que vuelvas a tirar por la ventana a la pobre Robustiana, con lo bien que hace las croquetas de bacalao”.

Otra de las preguntas a realizar al señor delincuente es la siguiente: “¿Considera que las condiciones higiénicas han sido las adecuadas durante su detención?”. Y el Jordi tendrá que decir la verdad: “Pues no, porque el jacuzzi deja mucho que desear, hace pocas burbujas y además la temperatura del agua no es lo suficientemente agradable a mi sensibilidad. Y el papel higiénico está fatal, que rasca que no vea usted, agente Joanet. ¿Dónde está el libro de reclamaciones?”.

Hay otra pregunta sin desperdicio: “¿Ha podido ser visitado por todas las personas que ha solicitado…?”. Y el Jordi volverá a quejarse, claro: “Pues no, Joanet. La verdad es que no. El otro día celebré una fiesta de gran gala en mi celda, con langosta y todo, y sólo permitieron el acceso a 200; a pesar de que había cursado invitaciones a 500. Hasta le denegaron el acceso a la Preysler. ¡Dónde se ha visto tanta injusticia y prosopopeya! ¿Dónde está el libro de reclamaciones?”.

Pero hay más, sí; tal que: “¿Quiere usted denunciar a la persona que ha procedido a su detención?”. Y el Joanet, a lo suyo: “Pues claro que sí. Justo el día de la detención me había hecho la manicura; y mire cómo me dejó el agente que procedió a detenerme las uñas. ¿Cómo voy ahora a presentarme ante el señor juez, con estas uñas? ¿Eh? Así que ya me está trayendo el libro de reclamaciones y la oportuna denuncia para rellenarla. Y sin chistar; o se lo digo a Joan Saura i Laporta.


Sobre esta noticia

Autor:
Juan Padron Sabina (56 noticias)
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78
Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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unomas (11/08/2009)

Porque no , el sr. saura no lo paga de su bolsillo , al contrario , a el por tener esa certificacion le pagaran algun redito ¡¡¡ asi funciona este pais a base de sobrecitos .. que pagamos entre todos ... hijos de pu.a es lo que son todos