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Secuestrados: vean y juzguen

25/02/2011 19:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una acomodada familia se dispone a cenar tras una dura jornada de mudanza cuando un grupo de secuestradores irrumpe en la lujosa casa con gran violencia. Así comienza la última producción de Vaca Films, que hoy llegó a las salas de toda España con muy buenas expectativas de negocio

Maite Iglesias- AG

A pesar de la buena voluntad de todo el equipo, la película presenta diversos handicaps que la sitúan muy lejos de la magnífica Celda 211 que la productora usa como reclamo. Y no es por el gran trabajo de los actores principales, especialmente Fernando Cayo y Manuela Vellés, que se confirma como una de las grandes actrices del momento tras su espectacular papel en la inmerecidamente tratada Retornos, mucho mejor film que este pero cuya falta de rapidez y violencia la descataloga de la actual cartelería cinematográfica.

Porque en Secuestrados hay violencia, y eso es algo que se presupone en el género que tiene en la obracumbre de Haneke su máximo exponente. Sin embargo en la película de Vivas es una violencia al servicio de nada, algo que el propio director dijo buscar para mostrar la realidad de muchas familias que han sufrido situaciones similares a las aquí narradas. Pero si alguien quiere ver eso, basta con leer el periódico o ver la multitud de programas que diariamente se dedican a este tipo de historias. El cine debe ser algo más, por eso pagamos entrada.

Resulta interesante la grabación en doce planos secuencia pero no se logra esa sensación de inmersión del espectador en el filme, más bien en ocasiones aburre la sucesión de gemidos sin apoyo narrativo. Y cuando eso ocurre resulta difícil volver a entrar en la historia con la misma empatía. Los fallos son cada vez más evidentes y la tensión inicial se desmorona hasta un final sin interés en el que solo queda preguntarse a qué venía la escena inicial que tan buenas expectativas creaba y que solo sirve para acentuar la sensación de que falta trabajo.

No podemos dejar de mencionar la políticamente incorrecta posición de la buena familia española frente a los malísimos atracadores del Este y el “arrepentimiento” final del secuestrador español conmocionado ante tanta maldad, como si la violencia fuese algo que la inmigración o la globalización ha traído a nuestra segura y sosegada sociedad. Un “tufillo” rancio que en nada ayuda a una visión condescendiente del filme.

Pese a todo esto la película ganó uno de los festivales más prestigiosos en el género, el de Austin, y logró un gran éxito de público en Sitges —donde no convenció, sin embargo a la crítica—. También ha conseguido venderse en más de 40 países, entre ellos EE. UU. adonde Celda 211 no pudo llegar. Y cuando distribuidores y exhibidores apuestan así por una producción, por algo será.


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Autor:
Audiovisual Galego (12 noticias)
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Opinión
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