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De las servilletas de Bar-cenas al obnubilado Pedro J. Ramírez

10/07/2013 03:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Creo no equivocarme Pedro J. pero el personaje te obnubiló, al punto de llorar -ocurre indefectiblemente después de cuatro horas sin pestañear- y sin soñarlo dicta la línea editorial de El Mundo desde entonces, lo que es de una bisoñez inexplicable

 

Lo intuía cuando escribia mi artículo del domingo,  http://es.globedia.com/barcenas-cadaver-vivo Cuatro horas de entrevista con Bárcenas y sin pestañear, mucho me temía que Pedro J. había sido hipnotizado por Bárcenas. Eso o algún tipo de hechizo o droga tipo burundanga, que se yo. No lo dije entonces porque imaginé que Pedro J. solo estaba aprovechando su tirón personal para incrementar la tirada de El Mundo coincidiendo con el magnifico acuerdo cerrado con Movistar para el despegue definitivo de Orbyt.

Lo que nunca imaginé fue el subsiguiente “prietas las filas” en torno al oráculo de todos los que colaboran en el Diario El Mundo: F. Jiménez Losantos en Comentarios Liberales, Manuel Jabois en Apuntes en Sucio, Luis Maria Ansón en Canela Fina, Ferrer Molina en De Golpe, el editorialista, Esteban Ureiztieta, Eduardo Inda, Maria Peral, Joaquín Mansó, C. Remirez de Ganuza, Salvador Sostres, Antonio Lucas en Cabo Suelto, Casimiro Garcia-Abadillo, etc. Con la honrosa excepción de Victoria Prego en sus Preguerías.

Parafraseando a mi admirado Ansón diría que nunca se dispara la última flecha de un carcaj porque se reponen sin esperar a que se agoten y a buen seguro que en el tema de las “servilletas de Bárcenas” habrá todavía, como la cebolla o las muñecas rusas, muchas capas que desbrozar. Pero en ese tránsito estamos y lo que me revienta y me desata el ascohastalanáusea que me impulsa a escribir es que no haya habido ni una sola voz discrepante en torno al posicionamiento del líder. Antes bien, todo ha sido quema de incienso en su loor agitando el botafumeiro de San Luis Rey de Francia, sede del ilustre diario El Mundo, por lo demás, mi preferido, a años luz del siguiente. Es imperdonable el enfoque y tratamiento de lo que puede llegar a ser pero que hoy, ni de lejos, es. El descrédito irreparable e irreversible, incluso a nivel internacional que el tema de las servilletas está generando de manera innecesaria. Se me cuenta una historia, no tomo notas porque no pestañeo, la redacto, la publico, me la leo, me la creo y, a partir de ese momento, la elevo a noticia con portadas, editoriales, columnas, periciales y paginas y paginas porque, si la conclusión no fuera cierta, la mayor, mi entrevista, queda en humo de pajas y yo en ridículo. Un auténtico dislate.

El artículo “cuatro horas con Bárcenas” es opinión, noticia, reflexión, crítica, pero sobre todo, es “toma de posición” de Pedro J. No lo oculta. A él Bárcenas lo convenció. Su duda cuando se enfrentó al ordenador es que el pudiera convencer a sus lectores. Lo intentó el domingo y, si uno sigue atento los días subsiguientes, vive dios que lo consiguió. No importa el medio, escrito, online, radio, tv. Todos se hacen eco de esa entrevista y todos recogen el suelto como si de la revelación de los tres secretos de Fátima se tratara cuando, a mi entender, lo único novedoso que incorpora a lo que ya se sabia es que una de las servilletas es original y algunas cosas que dice que le cuenta su entrevistado, aunque lo mas terrible sería lo que insinúa pero silencia. Pedro J. termina confesando en su artículo que le recomendó que no fuera gilipollas, que se dejara de peinetas y que entregara todo al juez Pablo Ruz, que le iba a ocurrir como a Amedo y que si el gobierno cae por ello, mas vale eso que no un gobierno asentado en la mentira.

Hasta ahí nada que objetar si no fuera porque el diario El Mundo de lunes, martes y hoy miércoles, han trasvestido la columna del jefe, en poco menos que un teletipo de Agencia. Se adjetiva a toda pagina: “Los originales de Bárcenas” “los documentos” “la contabilidad original” “documento de extraordinaria relevancia” “ya nadie podrá decir que son fotocopias” “cualquiera que lo examine observará las distintas texturas e incluso tintas de la escritura” “extraordinaria relevancia” “pistola humeante del caso Bárcenas” “contabilidad original” y así hasta la saciedad, reiterada y machaconamente, como si de no hacerlo todo quedara en humo de pajas. Calumnia que algo queda si pero, vale ya, que diría la triste fiscal del 11-M. Y es que si fueran capaces de leerlo desde fuera, el tratamiento de la entrevista en días posteriores raya en el narcisismo: espejito, espejito, dí ¿Quien es el mejor y mas bello diario del Reino de España?

Pues bien ilustre diario e ilustres redactores y periodistas, a los que respeto y admiro. Nada de lo dicho por Pedro J. Ramírez el domingo y aportado al juez posteriormente representa a la fecha otro avance en el caso sobre lo que se sabía o se tenía que dos servilletas originales de Bárcenas, con lo que en las mismas se contiene. Solo de ser cierto y acreditarse lo que las mismas expresan, podría hablarse de pruebas como puños, que diría la fiscal del caso Bretón, y entonces si, extraerse extraerse toda la parafernalia que se ha destilado desde el domingo hasta hoy al respecto. Pero ese día ni ha llegado, ni me parece cercano.

 

Las servilletas de Bárcenas, aún originales, no son documentos. Son notas, apuntes, recordatorios. Las servilletas de Bárcenas, por si solas, no pueden dar fe de la fecha en que se garrapatearon porque no hay pericial que lo pueda dictaminar, mas aun cuando no se escriben con pluma. Además, cuando se antedata un documento muy atrás, ya se buscan folios o cuadernos viejos y deteriorados -color sepia- por lo que tampoco me vale que el perito Tomas A de Corcuera -Presidente de la Asociación de Peritos- me diga que tienen quince años. Es una pericial de un papel, no de la fecha en que se escribe o anota en el, que es lo que realmente se está dilucidando. Es mas, si estuvieran escritos a máquina, los peritos si pueden aproximar la fecha de producción por evolución de los medios tipográficos -maquina tipo Olivetti, caucho, chorro de tinta, láser, etc- pero siempre hacia atrás, es decir, pueden afirmar por ejemplo que un documento impreso a láser no tiene mas de ocho años porque antes de esa fecha no existía este tipo de impresión. Las servilletas de Bárcenas por si mismas, aún originales, solo pueden acreditar quien las manuscribió y, si su autor hubiera fallecido, que lo hizo en vida -de ahí el valor de los testamentos ológrafos- Por último, aunque a mi nunca me convencen, un caligráfo les podría escribir una novela sobre el momento de estado de ánimo y de nervios en que se encontraba el autor de las servilletas de Bárcenas, cuando estampaba sus notas.

El artículo “cuatro horas con Bárcenas” es opinión, noticia, reflexión, crítica, pero sobre todo, es “toma de posición” de Pedro J

Las servilletas de Bárcenas no son ninguna contabilidad original B, ni A, ni C, ni Z, de nada, ni de nadie, por si solas. No se han extendido en ningún libro oficial, apenas alcanzan una docena de apuntes por año y está plagada de innumerables errores de simple “suma y sigue” que hablan bien mal de lo que suponíamos debiera ser un gerente o tesorero de uno de los principales partidos del país. Repara Pedro J. en los apuntes del 31/12/97. Expresa que resta un saldo de 432.200 Ptas. Después hay una salida de 400.000 Ptas. y escribe como saldo, 32.200 Ptas. Vale pues como quien multiplica el pan y los peces, hace una salida el mismo día de Fin de Año -yo creo que en Madrid era el único que estaba trabajando- de nada menos que 2.000.000 Ptas.!! Debió de ponerlos de su bolsillo porque restaban 32.200 Ptas. y no hubo mas entradas hasta el 4 de Febrero siguiente. Me_lo_explique, por favor.

Las servilletas de Bárcenas dices en tu editorial del Martes 9 de Julio que “...cualquiera que lo examine observará las distintas texturas e incluso tintas de la escritura...” Vamos a ver Pedro J., tu columna fue un aldabonazo en el caso, incrementó la tirada a buen seguro ese día y los que le siguen y marcó otro hito mas en tu brillante carrera, pero sacar punta a lo que a mi juicio no lo tiene, desmerece la misma. De momento a mi me está llamando torpe tu editorial porque no alcanzo a ver eso que dices que ve cualquiera. Lo que yo veo -debo ser un raro- es que las servilletas de Bárcenas están hechas de la única manera que se puede hacer medianamente bien eso: con distintas letras, distintos bolígrafos y en papel o libreta viejos ¿Cuantos quieres? Es como decir de la copia de un billete falso de 500 euros que es auténtico porque es de color violeta. Pues claro, faltaría mas, por eso es una falsificación. Solo a tu periódico se le ocurre que si quiero hacer de corrido un cuaderno diario de 20 años -pero poco mas diez apuntes por año- lo voy a hacer de principio a fin con la misma letra y el mismo bolígrafo y en un cuaderno nuevo. Es de una bisoñez infinita y tienes antecedentes de haber sido camelado en alguna sonada ocasión. Vale, es disculpable, pero no te dejes utilizar. Bueno, pues ahí te dejo un par de fotos caricaturizando los “extraordinarios, relevantes y peritados originales de los papeles de Bárcenas” que he manuscrito de corrido en una pausa. Ya me dices lo que te parecen mis distintas texturas y tintas o que me lo diga el presidente de los peritos. Sobre el libro de caja en el que lo he escrito, casualidad aparece el albarán -que palabra árabe bonita- de compra en una tal Papelería ANRO, de calle San Bernardo, de Madrid, del año 1989. Lo adelanto sobre la marcha para que nadie gaste nada en peritar el papel.

Yo diría, y lo apunté en mi artículo el mismo día domingo que publicó Pedro J. su columna, sin tener los originales a la vista, que las servilletas de Bárcenas responden a una de estas dos hipótesis: que Bárcenas, con decenas de millones no declarados en el extranjero y sin que haya podido dar una mínima explicación coherente y creíble sobre su procedencia, hubiera diseñado una trama dentro del aparato del partido para su propio lucro y enriquecimiento personal y quizá que el de Álvaro Lapuerta, por la vía de la apropiación de las donaciones de militantes y simpatizantes del partido -de dudosa ilegalidad- y, por si alguna vez era objeto de auditoria -el como funcionario estaba llamado a ver pasar a distintas generaciones de mando- iba anotando las, quizá que entradas reales, pero salidas ficticias, en forma de pagos en efectivo a todo el aparato del partido a las que Álvaro Lapuerta le prestaba el visto casi testimonial -de conformidad de sumas y saldos- Quien podía dudar e investigar cuando él informara de pagos en efectivo a los ministros Acebes, Arenas, Rajoy... etc. Me imagino la preguntita del intrépido: ¿Disculpa Mariano, a ti Luis te dio 3.000.000 de Pesetas en efectivo en Abril? Pero voy mas lejos. Vista la dudosa catadura del hipnotizador de Pedro J., yo hoy no puedo descartar que incluso, de ser cierta la existencia de recompensas -cohecho- por las donaciones en forma de favores o contratos, las mismas se produjeran vía llamada de teléfono a iniciativa del propio Bárcenas o Álvaro Lapuerta, sin que nadie de arriba, del aparato, se enterara. Les llamaba “uno de los nuestros” ¿Quien necesitaba más? Una mano lava la otra y las dos la cara, que se dirían los gerente y tesorero.

La otra hipótesis es la que sin embargo creo mas factible aún. Y la creo por mi propia experiencia vital. Corría el principio de los años 80 y yo era secretario del Consejo de Administración de una gran empresa española que todos los meses celebraba su reunión de consejo a la que acudía lo mas granado de este país. Mi función era unicamente cobrar la dieta de asistencia y redactar el acta de la sesión. Entonces -23 años- imaginaba que la mejor acta era la que recogía todo lo que se hablaba -hoy se que esa es la peor- y lo intenté con taquigrafía pero después sudaba tinta para entender lo que había escrito. En uno de esos consejos, a los diez minutos de empezar a informar el presidente, uno de los consejeros pez gordo, lo interrumpió abruptamente y exclamó: ¿Que es eso? Señalando una grabadora encendida que yo había dispuesto en mitad de la mesa redonda de juntas. Fui cesado en el cargo ese mismo día.

Yo dudo que Bárcenas o Lapuerta llevaran ninguna clase de libreta o cuaderno de la contabilidad B del partido suponiendo, que es mucho suponer, que la misma existiera, porque por sentido común solo eso hubiera sido motivo de cese fulminante, si el aparato se entera o lo descubre. Mas me cuadra que esa contabilidad domestica la llevara Barcenas de sus trinques y mas aún todavía que, una vez pillado con el carrito del helado suizo y para presionar al partido y por ende al gobierno de España, hubiera pergeñado ex novo esas servilletas de una sentada para hacer striptease con las mismas como fiel acólito de la Escuela de Torres -ex socio de Urdangarín- o de la del quetepegoleche de Ruiz Mateos.

Espero no equivocarme Pedro J. pero el personaje que te obnubiló al punto de llorar -ocurre indefectiblemente después de cuatro horas sin pestañear- y que sin soñarlo dicta la línea editorial de El Mundo desde entonces, se dedicó a amasar su increíble fortuna personal por el “método parchís” de comer una y contar veinte, o sea, pedir “donaciones” dizque para el partido siendo para él, a cambio de favores e ingresar una de veinte -como coartada- en la tesorería del mismo y diecinueve de veinte en sus “inversiones suizas” El tiempo da y quita razones.

Ascohastalanáusea

 


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