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Siria en el ojo del huracán

02/09/2013 01:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Otra vez el fantasma de la guerra rondándonos, una vez mas sentimos estar al borde de un cataclismo que amenaza seriamente nuestra integridad y bienestar. ¿Realmente es necesaria una intervención militar que millones de personas en el mundo entero rechazan...?

 

Nos enfrentamos a otra inminente guerra que involucra al mundo entero. Una vez más la humanidad se está preparando para dar comienzo a una acción bélica, donde seguramente de llevarse a cabo acabara con la vida de miles de inocentes.

En esta oportunidad el país que se encuentra en ojo del  huracán es Siria. Es una Republica unitaria semipresidencialista que lleva más de tres años asolando a civiles inocentes, enfrascada en una inhumana guerra civil que ya ha traspasado ampliamente la franja de 100.000 muertos, La  gran mayoría de las víctimas son ciudadanos, personas simples que se han visto involucrados en un ictus traumático de violencia no deseada. A nivel internacional se responsabiliza de este genocidio tanto al régimen dictatorial, como a los rebeldes.

El nombre oficial es República Árabe Siria, se encuentra en Oriente Próximo, situado en la orilla oriental del Mediterráneo. Limitando al norte con Turquía, al este con  Irak, al Sur con Israel y Jordania y al oeste con el Líbano.

Siria es   uno de los países integrantes de la ONU (Organización de Naciones Unidas). Ésta es la mayor organización internacional de gobierno global, se ocupa de mediar en asuntos que refieren a  preservar la paz y la seguridad mundial, así como tratar todo lo relacionado con Derecho Internacional, al desarrollo económico, social y a velar por la salvaguardia y el respeto a los derechos humanos en general.

 Es un país que posee una población que ronda los veinte millones de habitantes, la mayoría de los cuales hablan árabe, asimismo la religión dominante es el Islam y dentro de ellos el grupo sunismo es el mayoritario.

Ante la atrocidad de la violencia desatada en este país, la ONU tratara dentro de unos días la posibilidad de una actuación bélica que ponga fin a esta prolongada situación de violencia. Asimismo el G20 que representa aproximadamente al 60% de la población mundial deberá manifestarse sobre este tema tan escabroso.

Sabido es que la guerra es una gran industria que mueve variados sectores, siendo lamentablemente una fuente de divisas para algunos. La desgracia de unos significa el bienestar de otros o dicho de otra manera la muerte de inocentes, representa ganancias para unos pocos poderosos.

La humanidad a lo largo de la historia ha sido protagonista de masacres y holocaustos que han asolado y devastado poblaciones enteras, de las cuales en muchos casos no ha quedado vestigio alguno. Sin embargo seguimos utilizando los mismos padrones para demostrar poderío y avasallar a quienes pudieran llegar a representar una amenaza.

La última guerra en la que intervino EE.UU aliado con Gran Bretaña, Polonia, Portugal  y España en el año 2003 acabo con la invasión a Irak bajo el lema de desarmar este país de armas de destrucción masivas. Armas que nunca se encontraron, a pesar de las aseveraciones y argumentos disuasorios utilizados entonces por los políticos y dirigentes de turno.

Este hecho derivó en una fractura política profunda entre naciones que se vieron divididas oponiéndose, a grandes rasgos Francia, Bélgica, Alemania, Rusia y China. Pero lo más relevante de este hecho fue la mayor manifestación mundial de una población que parece estar harta ya de violencia y guerras absurdas.

Hastiada de los conflictos bélicos y violencias generadas por líderes o políticos que prefieren la dominación, la opresión y muchas veces la supremacía arbitraria y abusiva; en lugar de una liberación tolerante y conciliadora, apoyada por negociaciones de concordia, dialogo y compromiso inteligente de entendimiento en un camino que conduzca irremediablemente hacia la paz.

El clamor popular debe ser el que prevalezca siempre, si escuchamos atentamente hay solo un estribillo entonado por la humanidad: No a la Guerra

Mundialmente, desde todos los rincones de la Tierra se promovieron multitudinarias manifestaciones en contra de la Guerra de Irak, cuyo fin no era el humanitario promocionado, sino  asegurar la supremacía del llamado “oro negro”. Las armas de destrucción masivas eran inexistentes y fueron muchos quienes se beneficiaron en esta guerra, como ha pasado siempre en todas las batallas invasivas,

Pero fueron más quienes sufrieron las consecuencias más nefastas de la guerra. Familias desmembradas, niños inocentes mutilados, muertos o huérfanos, Tras la derrota del gobierno se intentó instaurar un gobierno democrático, que derivó paulatinamente en una voraz guerra civil entre grupos opositores. Se estima que los muertos oscilan entre más de 150.000 al millón de personas entre militares y civiles.

Más allá de estas cifras escandalosas existen otras que son también de mucho peso para la población mundial, me refiero al coste económico, Para el Reino Unido se cifro el mismo en 9.000 millones de dólares, mientras que para EE.UU según fuentes consultadas 845.000 millones de dólares. Estas cifras seguramente no son las reales, porque faltan datos de los costes ocasionados a los países minoritariamente asociados, en una guerra que no era la nuestra.

Actualmente la economía global está seriamente comprometida, la crisis se ha instalado en casi todos los países del mundo, según los políticos y economista inminentes. Ha sido necesario realizar recortes muy importantes que han desestabilizado a muchos países, sobre todo en rubros tan importantes como la salud, la educación, la seguridad social y la economía doméstica, así como  han sido abatidos los derechos laborales y disminuidos los salarios, potenciando  el poderío y la preponderancia de los empresarios,

Dentro de este marco nada esperanzador, donde el horizonte aún sigue mostrándose tormentoso, nos enfrentamos a una posible guerra, que tampoco es la nuestra, que esta siendo rechazada literalmente por casi toda la población mundial a través de manifestaciones y declaraciones públicas.

Solidariamente hablando en lugar de buscar una vez más la supremacía a través de la hostilidad y  el combate, es necesario evaluar bien la situación para evitar que derive en una invasión territorial y humana. Como toda ofensiva, tras la victoria aparecen términos como saqueo y pillaje o abuso, que se convierten en  sinónimos indiscutibles del resultado decadente y angustioso que  toda acción militar produce a posteriori. Sería conveniente apostar más por la paz, la tregua y la concordia. Hacer prevalecer los Derechos Humanos en todo caso, preservar la vida y los intereses particulares de los pueblos, de los seres humanos.

Ante todo y sobre todo apostar por la vida y no por la muerte, por la paz y no por la guerra, por la esperanza y no por el decepcionante abatimiento de un porvenir oscuro y escabroso.

Humanitariamente estamos obligados a tender la mano y no a empuñar un arma, La concordia debe ser el lema y la paz la bandera que ostentemos. La Humanidad ya ha sufrido mucho desde los comienzos de todos los tiempos, y los resultados nunca han sido del todo positivos, creo que es hora ya de acabar con la prepotencia y a petulancia e ir en busca de un mundo mejor para todos, siempre basado en el respeto de las costumbres y credos de todas las etnias.

El planeta está pidiéndonos a gritos un cambio en nuestro comportamiento, la humanidad también, solo es cuestión de agudizar el oído y serenar nuestra agitada sangre,

No más guerras, no más armamentos, no más violencia, Busquemos la supremacía del bienestar general, de la comunión de un mundo que ha llegado al límite de los excesos y necesita al igual que todos calma, y bienestar.

 Si los dirigentes que promueven nuestros destinos, no son capaces de captar el mensaje que está gestándose en el mundo entero de NO A LA GUERRA, será entonces que debemos rectificar y buscar nuevos representantes que sean capaces de luchar sí, pero sin “armas”. Capaces de lograr el bien común, la paz, el bienestar, la armonía, y así alcanzar la justicia social, equilibrada y ecuánime para todos los habitantes del planeta Tierra.

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Opinión
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