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Cómo 50 Sombras de Grey convenció a todo el mundo de que no era abuso

20/02/2015 03:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El abuso doméstico maquillado de sadomasoquismo en la tan esperada adaptación cinematográfica de 50 Sombras de Grey

Fui a ver Cincuenta Sombras ayer planeando salir con un buen puñado de material ridículo y gracioso que llevaría a un artículo muy gracioso. En vez de eso, salí del cine al filo de las lágrimas. Creí que serían dos horas de risa serie B acerca del BDSM de la que podría sacar muchas gracias. En realidad fueron dos horas de contenido perturbador sobre una relación abusiva que me dejó con mal cuerpo.

Y ahora me avergüenzo de haber bromeado sobre ello.

Realmente no he leído ninguno de los libros de la serie, así que me tomó desprevenida. Creo que ese fue el problema. El fenómeno nunca me había importado demasiado. Creía que era una historia sobre una mujer joven e inexperimentada sexualmente, que conoce a un hombre un poco mayor, con mucha experiencia sexual, que le enseña todo lo que debe saber en tres libros repletos de escenas picantes.

Tenía entendido que trataba de BDSM, el cual, con mi conocimiento limitado sobre el tema, asumía que incluiría atarse las manos por aquí, tortas en el culo por allá y... no sé, vendarse los ojos.

Creía que los libros eran de sexo "travieso" y un poco salvaje. Sexo que mezclaría placer con un poco de dolor y que haría que las amas de casa de todo el mundo leyeran el libro con una sola mano. Y estoy totalmente a favor de que las mujeres se complazcan, así que aparte de alegrarme de que algunas mujeres sexualmente reprimidas tuvieran un desahogo, no le dediqué mucha atención.

Había escuchado algo sobre que grupos de violencia doméstica querían boicotear la película, pero con mi conocimiento limitado del tema, creí que era porque aparecía un hombre dañando físicamente a una mujer. Y mi opinión era... bueno, si son dos adultos que consienten, y lo que les va es estar atado y que les den tortas, ¿cuál es el problema?

Pero no tenía ni idea de que Cincuenta Sombras no es solo sobre el sexo.

Es también sobre una relación increíblemente manipulativa y emocionalmente abusiva.

Así que, a la media hora de película, me di cuenta horrorizada de que estaba mirando una película que glorificaba el abuso doméstico.

La relación entre Christian Grey y Anastasia Steele es una de las peores y más perturbadoras que he visto representadas en la gran pantalla.

Y para que quede claro a las mujeres que defienden a capa y espada el libro que les dio su despertar sexual: cuando hablo de relación abusiva, no estoy hablando del sexo.

De hecho, el sexo me pareció la parte menos ofensiva de la película. La "Habitación" de Christian fue todo lo que habría deseado en cuanto a comedia. (parecía la casita a la que imaginarías que se va el de Pulp Fiction). Ató a Anastasia y le hizo un montón de cosas con látigos y plumas y su placer parecía tan importante como el de él, lo que es novedoso para una película taquillera.

Pero... saquemos el sexo de la ecuación por un minuto. Porque mientras estaba sentada en el cine anoche, me desanimó ver que millones de mujeres habían aceptado eso como relación a la que aspirar.

Christian conoce a Anna. Inmediatamente se obsesiona con ella. Averigua dónde trabaja y se presenta allí sin avisar. Rastrea su teléfono un día y la confronta en la calle. Incluso se mete en su casa, y le da un buen susto entrando en su dormitorio mientras está sola.

Cuando empiezan a salir, él inmediatamente asume una posición de control absoluto. Juega con sus emociones y la confunde haciendo cosas como besarla tiernamente, y después apartarla. Se niega a compartir la cama con ella después de acostarse juntos. Ella se encuentra llorando por cómo la trata él en unos pocos días. Se encuentra a sí misma mirando con anhelo a las parejas que parecen felices y afectuosas.

Le compra un ordenador para poder contactarla cuando quiera. Vende el coche de ella y le da otro que él aprueba, todo sin preguntarle. Le dice que no le da permiso para contarle a nadie lo que hay entre ellos, o se terminó, aislándola así de su familia y amigos.

No es lo que la mayoría de las mujeres consideran un potencial abusador, y su tipo de abuso no es del tipo que la mayoría de las mujeres reconocerían inmediatamente

Le manda vestirse con ropa que él escoja. Debe ir a un doctor que él escoja, y tomar los anticonceptivos que él escoja. Debe comer lo que él escoja. No le permite beber en exceso. Le dice que su trabajo es complacerle, y si no le hace lo suficientemente feliz (a sus especificaciones exactas), se terminó.

Cuando él se entera de que ella ha planeado un viaje a la casa de su madre en otro estado sin preguntarle, se pone furioso. La tira contra su hombro y le grita "ERES MÍA, COMPLETAMENTE MÍA, ¿LO ENTIENDES?"

Llegado este punto, Christian tiene el control absoluto de Anna. Él dicta y decide cuándo se ven, cuánto cariño se dan y con quién le está permitido a Anna hablar y pasar su tiempo. Sus amigos y familia notan que ella no es feliz.

Pero sobre todo, Anna está confusa. Cada vez que intenta acercarse a Christian, no sabe si esperar que esté receptivo o frío como el hielo. Es cambiante, y como ella está desesperada por aferrarse a los pocos momentos en que es agradable con ella, esa manera de ser cambiante mantiene a Anna bajo su control. Es como si ella pensase que si se queda... si lo sigue intentando.., averiguará cómo hacerle feliz y entonces dejará de tratarla tan mal.

Anna está de pleno en medio de una relación emocionalmente abusiva.

Ahora, toma todo lo que he descrito, y añade algo de sexo sadomaso. Después, coge todas las condiciones que Christian le ha puesto a Anna, y encuádralas en el contexto de un "contrato de sadomaso oficial" que le hizo firmar.

Así es como la película hace que el abuso doméstico parezca aceptable. Es abuso emocional disfrazado de "contrato de sexo salvaje".

Y es un movimiento muy sutil e ingenioso. Poner este tipo de relación controladora y abusiva en el contexto de un millonario sexy que sólo necesita ser amado, hace que sea ridículamente fácil convencer a las audiencias del mundo que este tipo de comportamiento está bien. No es un borracho pobre con pelo desgreñado, pegándole a su esposa por no fregar los platos. Christian es elegante. Rico. Con estudios. No es lo que la mayoría de las mujeres consideran un potencial abusador, y su tipo de abuso no es del tipo que la mayoría de las mujeres reconocerían inmediatamente.

Por no decir que la combinación de abuso emocional y bondage hace que cualquiera que diga que encuentra perturbadora esta historia sea automáticamente acusado de ser un "reprimido", o acusado de no entender lo que es el BDSM. Las líneas borrosas de esta película hacen que cualquier intento de discusión sobre abuso sea automáticamente zanjada por los que deciden ser obtusos porque les gustan los antifaces sexys.

Pero en mi mente no hay duda de que la película que vi anoche es una inquietante y clara representación de una relación controladora y emocionalmente abusiva. Era violencia doméstica, no me importa cuántas mujeres hayan aprendido a disfrutar del sexo por Cincuenta Sombras de Grey. ESTO ERA VIOLENCIA DOMÉSTICA.

Me animó un poco que la película terminase con Anna dándose cuenta de que sus límites habían sido ya lo bastante traspasados. Deja a Christian y le deja muy claro que no quiere seguir. Después me enteré de que vuelve con él, y pasa los siguientes dos libros en el mismo remolino emocional y manipulativo. Se pasa los siguientes dos libros aferrándose a los buenos momentos que pasan juntos, deseando que al final, lo bueno compensará lo malo. Esperando que algún día aprenderá a hacerle feliz, para que él no necesite más tratarla mal. Esperando que si sigue esforzándose...

Esto es abuso doméstico vendido como diversión para San Valentín.

Hay quien dice que es una fantasía, una ficción y que por ser ficción no importa. Para los que no lo sepan, antes de 1975 no existía esa fobia a los tiburones que existe hoy en día. Los tiburones a nadie le importaba mucho, pero entonces se estrenó Tiburón. Fue tal la histeria que se desató, que desde entonces la gente comenzó a cazar tiburones haciendo que sus poblaciones descendieran hasta estar en algunos casos amenazados. Casualmente, también se basa en una novela, y su autor pasó el resto de sus días colaborando con asociaciones que defienden a estos animales, intentando paliar el daño que había hecho. O si no, la célebre novela Lolita, de Nabokov, una historia sobre abuso infantil que el público malinterpretó como historia de amor, que ha hecho que aún hoy en día llamemos a las chicas jóvenes sexualmente provocativas ''lolitas''. La ficción es más que una fantasía. Tiene el poder de transformar la sociedad, de cambiar nuestros miedos, nuestros gustos, nuestra percepción.

Por eso mi mayor miedo no es que la gente vea la película, sino que muchos maltratadores lo usarán para manipular (aún más) a sus víctimas, y muchas víctimas se sentirán aún más confundidas, sin entender por qué no son felices en sus relaciones, si tienen eso que parece gustarle tanto a todo el mundo.

Por eso estuvieron a punto de salírseme las lágrimas. Y por eso no pude escribir una reseña graciosa.

Me avergüenza haber pensado que podría.


Sobre esta noticia

Autor:
Vileplume (1 noticias)
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Tipo:
Opinión
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