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Soñar que no ha pasado

17/11/2011 02:30 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

La televisión vista desde la perspectiva del insomnio

Son las cuatro de la mañana y aún no he pegado ojo. Maldita la bicha que arruga la nuca, ni con puñetazos en la almohada consigo hallar una postura. Así que me levanto y me voy hasta el salón. De frente, la pantalla de 32´´ duerme como una bendita. Demasiado profundo diría yo. Pues qué se ha creído, voy y enciendo la tele.

Vaya de lo que se entera uno a esas horas. Al parecer, atentos, ofertan una crema para las manos hecha con baba de caracol que es el producto estrella del canal. Además, está en oferta limitada. Una oferta de dos por uno sobre otra oferta de uno más uno. A mí me salen dos o tres por cuatro. Bueno, lo que salga. Ya noto que se me está haciendo la boca baba con tanta oferta. Qué ignorancia la mía, los beneficios que da el caracol vivo, y yo venga comer caceroladas de ellos con su jamoncito y su choricito. Vaya con la baba genuina de caracol. Me lo están repitiendo tan convencidos que aprovecho la primera oportunidad y le doy al botón. El del mando a distancia, para cambiar de canal. Le doy seis o siete veces pero él sin hacer caso. Insiste tozudo en que le cambie las pilas. Yo a lo mío, aprieto más fuerte a ver si hay suerte. Y la hay. Cuando estoy a veinte centímetros del receptor consigo cambiar rápidamente el canal y ahí sí, tan lento como apareció la baba de caracol, así desaparece. En su lugar suena una música de feria cutre y repetitiva. Al lado, la voz de una señorita que insiste en que coja el teléfono y llame. El premio te está esperando. Yo hago como si no fuera conmigo la cosa y disimulo. Coge el teléfono ya, insiste la señorita, seguro que tú ya te lo sabes. ¿Quién, yo? La muchacha parece histérica. Mira que es fácil, se nos acaba el tiempo, un animal de cuatro letras, veamos quién me dice la palabra a la una, la palabra a las dos, la... Yo, señorita, … ¡ejem! La palabra que está buscando que le digan es foca.

Se me pasa por el entrecejo hacerlo, coger el teléfono con pilas y marcar. Ella no deja de moverse de un lado para otro, cabreadísima; apenas me deja ver la letra pequeña de la pantalla. Más de cerca, decido que no quiero gastarme 1, 80 euros más impuestos en la llamada. De cualquier forma, se me habrían adelantado. En antena se escucha la voz de un hombre mayor y la señorita salta de alborozo. Una llamada al fin. Intenta no dejarse llevar por la emoción y decide imprimirle ritmo a la llamada. Le pregunta el nombre. El hombre le responde que loro. La señorita tarda un poquito en responder, pero, como buena profesional del medio de la comunicación, reacciona a tiempo. Está bien, señor Loro, ¿cuál es el animal que buscamos?

Como comprenderán, no espero la respuesta. Me vuelvo directo a la cama a soñar que no he estado despierto.


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Autor:
Enrique Madrazo (65 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Josean (18/11/2011)

Si es que es mejor practicar ejercicios autoerógenos o hacerse el Harakiri antes que, no ya ver la televisión a esas horas, sino simplemente ver la televisión.