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La subida del IVA y el consumo

07/07/2010 20:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La censurable actitud de José Luis Rodríguez Zapatero, negando primero la crisis económica y después, cuando ya era imposible negar la evidencia, siendo extremadamente remiso en adoptar las medidas exigidas por tan grave situación, fue tremendamente perjudicial para todos los españoles. Se limitó a improvisar medidas aisladas, algunas improcedentes, y todas ellas a destiempo. Pero, como además, tomaba estas medidas por entregas, prácticamente con cuenta gotas, resultaban perfectamente inútiles. La gravedad de la crisis era tal, que se hubieran necesitado reformas de más hondo calado.

Como Zapatero piensa que las crisis económicas guardan cierta semejanza con los fenómenos atmosféricos, esperaba que pasara de un momento a otro, como pasan las nubes de verano, sin necesidad de molestarse en adoptar reformas ni coyunturales y mucho menos estructurales. Pero en vez de pasar, la crisis se fue agravando hasta tales extremos, que hemos puesto en peligro la estabilidad del euro y hasta del dólar americano. De ahí que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, para evitar males mayores, se encargaran directamente de gestionar nuestra crisis. A partir de ahora, nuestro Gobierno se ve obligado a seguir ciegamente las instrucciones que le dicten desde el exterior, aunque vayan directamente contra el propio ideario de Zapatero.

Algunas de las medidas tomadas por Zapatero, con anterioridad a nuestra intervención desde Bruselas, carecían de sentido y hasta eran claramente perjudiciales para nuestra economía. Una de ellas, la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Esta subida del IVA fue tomada unilateralmente por Zapatero en contra del consejo unánime de los economistas. Se trata de un impuesto indirecto, sumamente injusto, pues afecta de modo directo sobre el consumo de los contribuyentes y no sobre sus rentas. Todos los impuestos indirectos inciden sin más sobre la producción, el tráfico o el consumo. Y el impuesto indirecto más importante y el más conocido es, sin lugar a dudas, el IVA. El Impuesto sobre el Valor Añadido es, además, una de las fuentes principales de los ingresos tributarios que percibe el Estado.

Se trata de un impuesto a todas luces regresivo, y que grava directa y exclusivamente los actos de consumo, cuyo pago recae sin más sobre el consumidor final, sin tener en cuenta la solvencia económica del mismo. De ahí que paguen exactamente igual los trabajadores, los parados, los menesterosos, que aquellos otros a los que les ha sonreído la fortuna. En estas circunstancias, la subida del IVA es tremendamente perjudicial e inoportuna, ya que complica aún más nuestra situación económica.

En la actualidad, y de manera creciente, son muchos los ciudadanos con dificultades para llegar a final de mes. Y a partir del próximo 1 de julio, se acrecentará el número de pobres y serán más las dificultades que encuentre mucha gente para consumir. Los más débiles, los más desfavorecidos por la fortuna, los que en realidad más han sufrido con la crisis, se verán obligados a reducir de manera drástica su consumo. Esta subida del IVA, nada menos que en dos puntos, es todo un castigo para el consumo y terminara por ser una auténtica rémora para nuestro despegue económico. No será posible salir de esta crisis sin normalizar previamente el consumo, condición imprescindible para que las empresas se recuperen y empiecen de nuevo a crear empleo.

La disculpa aportada por el Gobierno para justificar esta subida del IVA es demasiado peregrina. Dice Zapatero, y repiten con él todos sus palmeros, que el IVA en España es el más bajo de toda la Unión Europea. Y dan cifras para justificar su decisión. En España, hasta ahora, el IVA general era del 16%, y el reducido del 7%. En Francia, sin embargo, soportan el 19, 6% en el IVA general, mientras que el reducido se queda en un discreto 5, 5%. En Alemania, la carga impositiva por el concepto del IVA, es muy similar a la de Francia: el 19% en el IVA general y el 7% en el reducido. A partir del próximo 1 de julio, con los dos puntos de subida, nos situaremos en el 18% en el IVA general y el reducido ascenderá al 8%, un punto más que hasta ahora.

Los voceros del Gobierno acentuaron deliberadamente las diferencias en el IVA entre España, Francia y Alemania, silenciando con malicia las considerables diferencias del poder adquisitivo, claramente a favor de franceses y alemanes. El poder adquisitivo de España es más bien bajo, ya que dentro del ranking de la Unión Europea ocupamos la decimoquinta posición con 96 puntos, un 4% por debajo de la media comunitaria. Francia, en cambio, con 111 puntos nos supera nada menos que en un 15% en poder adquisitivo. Con Alemania, la diferencia es aún mayor, ya que con 121 puntos, nos supera en un 25%. Hasta la Italia de Berlusconi nos aventaja en un 7% de nada.

Con un poder adquisitivo relativamente alto, son mucho más livianos los efectos negativos que puedan provocar unos impuestos indirectos demasiado elevados. Como en España ese poder adquisitivo es más bien bajo, tenemos que ser cautos a la hora de efectuar compras. Si a este freno de la actividad mercantil, unimos la escandalosa cifra de parados, tendremos excesivamente complicada nuestra salida de la crisis. Pues estos dos puntos de subida del IVA van a ser determinantes para que los españoles sean mucho más remisos en el consumo.

Ante una perspectiva clara de empeoramiento de la economía española, y encima con menos dinero para gastar, es normal que la gente sea reacia a gastar más allá de lo estrictamente necesario. Y es evidente que si el consumo no se normaliza, no hay posibilidad de recuperación económica. Tampoco ayuda en esa dirección la credibilidad que nos ofrece el Gobierno, con un presidente sin rumbo, rodeado de unos ministros de poco pelo y menos recorrido. La misma estructura del Estado Español, al no disponer de una unidad de mercado y una unidad fiscal, complica aún más nuestra situación económica y nos lleva al más absoluto de los pesimismos y a la retracción responsable del consumo. Seguimos el camino opuesto al de la Comunidad Europea que tiende hacia la unidad de mercado o mercado único, mientras que en España cada vez acentuamos más la división.

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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