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Subidas fiscales y déficit público

03/06/2012 11:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Los ingresos del Estado proceden mayoritariamente de los impuestos, que pueden ser directos e indirectos. Y una buena parte de ellos corren a cargo de los simples ciudadanos, y se recaudan principalmente a través del IRPF y del IVA. Hay veces que el Gobierno de turno necesita hacer caja inmediatamente para mantener equilibradas las cuentas públicas. Entonces, si la urgencia de dinero es perentoria, opta casi siempre por subir la presión fiscal, pero eso si, después de preparar debidamente el ambiente. Y suelen hacerlo, indicando que se trata de una subida de impuestos temporal y afirmando sin el menor recato que nuestra presión fiscal es de las más bajas y que, en consecuencia, pagamos menos impuestos que los vecinos de los países de nuestro entorno.

Semejante falacia fue utilizada profusamente por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero cuando subió el IVA dos puntos, eliminó la deducción anual de los 400 euros en el IRPF, suprimió sin más la deuda hipotecaria en la vivienda y aumentó los impuestos especiales a la gasolina o el tabaco. ¿Quién no recuerda la expresión de José Blanco: ‘si queremos unos servicios públicos y unas infraestructuras que estén a la altura de los países más avanzados, no podemos seguir teniendo el IVA más bajo de Europa’, que pronunció en el Club de Encuentro Manuel Broseta de Valencia, en el transcurso de una conferencia?

Y fue el actual ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro el que, sin ponerse colorado, repitió la misma memez de Blanco. Fue el pasado día 16 de mayo, en unas jornadas sobre presupuestos cuando Montoro aseguró descaradamente que "el nivel de presión fiscal en España es realmente absurdo". Quizás busque con semejante frase, preparar debidamente a los de siempre, a los asalariados y a los pensionistas, para exprimirles un poco más, exigiéndoles un nuevo esfuerzo fiscal, ya que los ingresos procedentes de los impuestos siguen desplomándose continuamente.

Claro que, como escribió Calderón de la Barca, "En la vida todo es verdad y todo es mentira"; o, como afirmó más tarde Ramón de Campoamor, "nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira". Si no entramos en otras consideraciones y comparamos sin más los tipos de IVA que soportamos en España, está muy claro que somos uno de los países que menos pagamos por este concepto. Solamente Chipre y Luxemburgo, con un tipo general del 15%, estarían por debajo de nosotros. El tipo general de España es del 18%, mientras que Alemania, los Países Bajos y Grecia están en el 19%; en el Reino Unido se despachan con el 20% y en Bélgica con el 21%; en Francia hasta ahora estaban en el 19, 6%, pero subirán al 21, 1% a partir del próximo día 1 de octubre.

Vistas así las cosas, estamos un 2, 9% por debajo de la media europea que alcanza actualmente el 20, 9% para el tipo máximo. De todas maneras, el termino "presión fiscal" no guarda relación alguna con los tipos impositivos que pueden ser más altos o más bajos. Pues la recaudación tributaria estará siempre en consonancia con el estado de la actividad económica. Cuando esta actividad está deprimida, esa recaudación se reducirá de acuerdo con la reducción que experimenten las bases imponibles sobre los que se aplican dichos tipos. Y esas bases imponibles han venido cayendo sistemáticamente desde el año 2008.

Hay que tener en cuenta que la presión fiscal no guarda relación alguna con el esfuerzo fiscal. Se puede tener una presión fiscal relativamente baja y, sin embargo, soportar un esfuerzo fiscal demasiado alto. Todo depende del poder adquisitivo de cada país. Y está muy claro que el esfuerzo fiscal de los españoles es uno de los más elevados de Europa. El lugar que ocupamos en la lista de los países que cuentan con un salario mínimo fijado por ley es buena muestra de ello. Entre los países más representativos de Europa, tenemos a Dinamarca con 2.000 mensuales de salario mínimo; a Luxemburgo con 1.682, 76, a Francia con 1.398, 37 y al Reino Unido con 1.070 euros. Ese salario mínimo interprofesional en España se queda en 641, 40 euros. La diferencia con los países de nuestro entorno es francamente notable.

El ejemplo de Dinamarca es paradigmático. La presión fiscal de Dinamarca es 49, 24% más alta que la de España, pero el esfuerzo fiscal que soporta es un 19, 4% más baja que la española. Encontraríamos casos similares en Luxemburgo, en Austria, en los Países Bajos y en Noruega. El caso contrario lo encontraríamos en Bulgaria y en Rumania. La presión fiscal en estos países es inferior a la de España y, sin embargo, su esfuerzo fiscal es considerablemente más alto que el de los españoles.

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), al que hemos de hacer frente todos los españoles, rompe todos nuestros esquemas fiscales y tributarios, ya que es superior al que se paga en Francia, en Alemania o en Italia. Con la última e inesperada subida, el tipo marginal máximo de nuestro IRPF pasa del 45 al 52% y se convierte en el tercero más alto de toda Europa, por detrás de Suecia y Bélgica y empatando con Holanda. Todavía son más escandalosos, claro está, los casos de los españoles que cumplen con el fisco en las Comunidades Autónomas de Cataluña, cuyo tipo máximo es del 56%, en Asturias que es del 55, 5%, en Andalucía, Extremadura y Cantabria que es del 55% o el de Valencia que es del 54%, superadas solamente por Suecia.

Hay que señalar que el número de españoles obligados a apechugar con el tipo marginal más alto del IRPF no pasará de ser meramente testimonial. Pero es exactamente lo mismo si nos atenemos al tipo marginal medio que, con toda seguridad, afecta a muchos más españoles. Mientras que la media de la Unión Europea, para este tipo, está en el 37%, en España llegamos al 45, 8%. Podemos extender la comparación a otros países, alguno tan importante como Estados Unidos, y el resultado no es en absoluto más halagüeño. El tipo marginal medio de España estaría siete puntos por encima de Norteamérica y unos diecisiete puntos por encima de Brasil, Rusia, India y China.

Algo parecido ha pasado con las rentas del capital y del ahorro. Hasta el 31 de diciembre de 2009, tributábamos por los ahorros al tipo único del 18%. En esa fecha, José Luis Rodríguez Zapatero subió este impuesto y lo hizo en dos tramos, el primero de ellos hasta 6.000 euros y el segundo de 6.000 euros en adelante. El tipo aplicado durante los años de 2010 y 2011 fue del 19% para rentas de capital del primer tramo y de 21% para el segundo.

Al menos para los años 2012 y 2013, por decisión del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy se modifica también al alza la tributación sobre las rentas del capital y del ahorro y se añade un tramo más. Para las rentas inferiores a 6.000 euros se establece un tipo impositivo del 21%. Entre los 6.000 y los 24.000 euros, ese tipo será del 25%. Para las rentas del capital que superen los 24.000 euros se establece el tipo impositivo del 27%. Con esta nueva imposición fiscal al ahorro, dejamos de tener unos tipos impositivos relativamente competitivos frente a los países de nuestro entorno y pasan a ser similares a los del Reino Unido y Alemania. Por lo que será poco menos que imposible atraer el ahorro y las inversiones exteriores que necesitamos imperiosamente para iniciar nuestra recuperación.

Con esta subida de impuestos se exprime otra vez más a la clase media, ya que va a cargar ella solita con el 85% del incremento fiscal, destinado según parece a enjugar nuestro déficit público. Y esto se va a notar claramente en el consumo interno que empeorará hasta límites insospechados y sin consumo no va a ser fácil salir de la crisis, ya que las economías privadas están prácticamente al límite de sus posibilidades. Hay que tener en cuenta, además, que el déficit público proviene de un gasto público extremadamente alto y no porque los ingresos fiscales fueran demasiado bajos. Por lo tanto, esta considerable subida de nuestras cargas fiscales servirá exclusivamente para seguir manteniendo ese Estado tan sobredimensionado y tan ineficiente como es el nuestro.

Gijón, 23 de mayo de 2012

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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criterioliberal.com
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